miércoles, 11 de marzo de 2026

La División de Antimemética no existe - QNTM / Hidra

Aquí iría una reseña, ya sabéis.
Un montón de párrafos, de frases, comentando mis impresiones sobre una novela, generalmente sin destripes, hasta llegar a unas conclusiones finales.
Todo adornado con un par de fotos, ficha técnica y listo.
Enter, publicar y al ancho campo de internet.
Trabajo rutinario de este blog y de un servidor, que no damos para mucho más.
La cuestión, como digo, es que tendría que hablaros de una novela, con su portada, sus capítulos y sus páginas, pero no me acuerdo.
Perdón, corrijo.
No es que no me acuerde o que su lectura haya sido tan banal que no dejase marca en mi pobre cerebro, no.
No va por ahí la cosa.
Quizás fuese más correcto decir que, cuando intento recordar la novela, un agujero negro devora mi memoria.
Y sé que tengo el libro aquí, a mi lado.
Desvío la mirada, de vez en cuando, contemplo su portada y ahí, en ese preciso instante, la recuerdo a la perfección. Luego giro la cabeza, me coloco delante del teclado y se esfuma, dejando un hueco.
Una falta.
Una ausencia.
Casi como si la propia novela o la historia que contiene no quisiese ser recordada, respondiendo a intereses que escapan a mi pobre comprensión humana.
Esto, como os podéis imaginar, va a ser difícil.