Reseñas

lunes, 22 de agosto de 2016

Alcatraz contra los bibliotecarios malvados - Brandon Sanderson / Ediciones B (B de Blok)



Alcatraz contra los bibliotecarios malvados, además de tener uno de los títulos más molones que se nos pueda ocurrir, supone el aterrizaje de Brandon Sanderson en la literatura juvenil, después (o antes, atendiendo a la fecha de escritura) de su incursión en la literatura para jóvenes adultos que supuso Steelheart y la saga de los Reckoners. El primer volumen de las aventuras de Alcatraz es pura aventura y diversión, tengas la edad que tengas, pero como bien se encarga de recordar el autor en cada capítulo, Sanderson no es un tipo de fiar. Nos vuelve a engañar, ofreciéndonos un precocinado de los suyos, pero no es cuestión de quejarse: es de los mejores en su oficio y se nota.

Vamos por partes.

Portada de la edición española.

Alcatraz contra los bibliotecarios malvados es la primera entrega de la saga: cuatro, a publicarse en castellano en los próximos meses (en septiembre tendremos la siguiente, Los huesos del escriba) y la quinta, previsiblemente la última, a punto de su salida en inglés. La serie comenzó en 2007 y Sanderson ha ido retrasando su final hasta ahora, pero la presente es la primera edición en castellano, a cargo de Ediciones B, en sus sellos jóvenes B de Blok y Sin límites. Alcatraz Smedry es un huérfano que acaba de cumplir trece años y recibe un misterioso paquete en casa de sus (nuevos) padres adoptivos. La sorpresa es aún mayor cuando descubre que es un regalo de sus padres, desaparecidos años atrás y que contiene una misteriosa arena. La aparición de su abuelo, del cual no conocía su existencia, vuelve su mundo del revés, colocándolo en medio de una guerra entre oculantistas y afines y biblotecarios malvados que quieren controlar el mundo desde sus centros de poder: las oscuras bibliotecas públicas. 

El argumento es lo suficientemente loco y atractivo para llamar la atención, creando un mundo donde la mayoría de cosas que conocemos y damos por seguras resultan ser creación de los malvados bibliotecarios para controlarnos y atarnos en nuestro desconocimiento, beneficiándose de nuestra ignorancia. Los bibliotecarios controlan una gran parte del mundo conocido, las llamadas Tierras Silenciadas y quieren extender su sombra hacia el resto, los Reinos Libres. Los bibliotecarios han manipulado la historia, la geografía, la cultura popular… todo, en pro de su ansia de control. Las ideas que maneja Sanderson funcionan muy bien: cárceles que los bibliotecarios han nombrado para vergüenza de sus enemigos (de ahí el nombre del protagonista), nuevos continentes que no conocemos, el uso de la ciencia como tapadera…. Los bibliotecarios resultan unos enemigos formidables en un mundo creado que rompe todo lo que conocemos, la base de toda buena obra de fantasía. El mundo velado, escondido detrás del que conocemos, también es un clásico de la fantasía y el autor lo refleja a la perfección con bibliotecas que se convierten en fortalezas monstruosas a poco que usemos unas lentes especiales para mirarlas. Están entre nosotros, insertados en nuestra sociedad, disfrazados de débiles bibliotecarios con sus carnets y su severa actitud. 
Terribles enemigos.
 


El bando de los buenos, los oculantistas luminosos (por llamarlos de alguna manera) están representados por la familia de Alcatraz, los Smedry. Una vasta saga familiar, todos con nombre de prisión (en nuestro desconocimiento por culpa de los bibliotecarios) y la característica casi genética de poseer talentos, poderes un tanto especiales. El talento de Alcatraz consiste en romper cosas y el de su abuelo, por ejemplo, es el de llegar siempre tarde. A simple vista, más que poderes, parecen maldiciones pero en las manos de Sanderson el caos se convierte en maravilla. No se sabe lo importante que puede ser llegar tarde hasta que llegas a destiempo a una bala, por decir algo. Además de sus talentos, los Smedry hacen uso de lentes especiales con distintas habilidades como pueda ser el crear incendios, ver huellas de personas o detectar a otros oculantistas. Los bibliotecarios también poseen a oculantistas en sus filas, oscuros en éste caso y utilizan el mismo tipo de lentes. Es la clásica dicotomía entre el bien y el mal, la diferente forma de hacer uso de un talento. Los Smedry poseen una guardia especial, en forma de crístinos, caballeros de una orden que utilizan espadas de cristal, entre otras habilidades. Bastille, la protagonista femenina del relato, pertenece a dicha orden y tiene como encargo el cuidado del abuelo de Alcatraz, tarea nada fácil. El resto de secundarios lo conforman Sing y Quentin, parte de la familia Smedry, con sus talentos, por supuesto. 

La galería de personajes que nos presenta Sanderson cumplen, dentro de los típicos roles que presenta el autor en el resto de su obra. Pueden parecer planos, poco originales, pero funcionan a la perfección dentro del conjunto de la narración. Los malos son malos y los buenos, buenos; no hay más. Todos se adaptan al estilo juvenil pero sin caer en infantilismos innecesarios. Hay un personaje especial debido al estilo de la narración de la obra y es el propio autor. El libro se narra en primera persona y es el propio Alcatraz el que pone la voz y la letra. Alcatraz ha utilizado a Brandon Sanderson como tapadera para escapar del control bibliotecario y hacernos llegar su historia. Sanderson es, en realidad, un analfabeto en la práctica que pasa sus días dictando obras de ficción a su planta (Conde Duku, guiño enorme) y advirtiendo a la gente sobre los peligros de los gatitos. Yo, me lo creo. En cada capítulo, Alcatraz comenta parte de los eventos que están por venir y nos deja ver un poco de su personalidad adulta, bajo una premisa: no es una buena persona. No deja de repetirlo en cada entradilla de cada capítulo, aunque en éste volumen no nos quede muy claro el por qué. Ni eso ni cómo termina en un altar de sacrificio a punto de ser ejecutado por un siniestro bibliotecario. Toma cliffhanger. El estilo claro y directo de Sanderson, junto con los tremendos finales de capítulo, hacen que la lectura sea compulsiva, devorando las 300 páginas en un momento, conectando directamente con el espíritu aventurero de la novela. Quizás esa voz de narrador termine cansando a lo largo de los capítulos, pero cumple su misión. La reiteración de los mensajes que intenta dar (que esto es solo el inicio, que Alcatraz va a cometer actos no tan buenos, etc.) termina por aburrir, pero intrigan y sirven de cebo, que es su cometido. 

Otro punto menos brillante para el lector avezado en las novelas de Sanderson es su aparente repetición de estructuras. Quizás sea porque la tengo reciente, Steelheart y la presente novela comparten varios puntos en común, desde el protagonista, un arranque rápido situado en un mundo con ciertas reglas y un final que desemboca en una batalla. El imperio final, primer volumen de Nacidos de la bruma puede apuntarse a ese estilo, variando el tono. Personalmente, no me preocupa y creo que no debería echar para atrás a ningún lector potencial. Sus ideas son tan potentes que la estructura que use para soportarlas no las mitiga ni da síntoma de cansancio o agotamiento. Pero había que comentarlo, claro.

En definitiva, Alcatraz contra los bibliotecarios malvados es una excelente novela juvenil, apropiada para todo tipo de lector y un regalo para lectores jóvenes. Sanderson utiliza todas sus armas para convencer y atrapar al lector, convirtiendo el libro en un devorapáginas. La edición española cuenta con una portada genial de Marina Vidal, un formato flexible con ilustraciones en su interior y una traducción de Pilar Ramírez Tello intachable, con partes que debieron de resultar difíciles de convertir al castellano. Las galeradas han sido corregidas por Antonio Torrubia aka El librero del mal de la Librería Gigamesh de Barcelona, templo de todo lo que mola; un plus de garantía. Un mundo rico en posibilidades, una aventura vibrante y muchas ganas de seguir leyendo las aventuras de los Smedry, unido a la habilidad de Brandon Sanderson para narrar cualquier cosa, convierten al primer volumen de la saga Alcatraz en uno de los imprescindibles del año y en uno de los libros más entretenidos que podéis buscar para rematar el verano. En septiembre habrá que hacer frente a Los huesos del escriba.



Por cierto, ¿os había comentado que aparecen dinosaurios elegantes que hablan?

2 comentarios:

  1. No podría estar más de acuerdo con tu reseña, es un libro muy entretenido, que utiliza el mundo que conocemos de manera que dudemos de todos, el engaño bibliotecario es de proporciones épicas. Los talentos me encantaron, la verdad, por ejemplo ese uso tan original del llegar tarde es maravilloso. A ver qué nos deparan las próximas aventuras.
    Saludos

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  2. Hola :) Le tengo muchas ganas a Alcatraz Smedry por dos cosas. Lo primero por que siempre me lo paso bomba con los libros infantiles-juveniles repletos de aventuras alocadas. Lo segundo por el narrador, que me hable directamente siempre hace que me adentre un poco más y me lo pasé mucho mejor. Y como extra, la edición, que me parece una maravilla. Un abrazo^^

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