Reseñas

viernes, 23 de septiembre de 2016

De ciegos, trenes y fantasmas

Hace mucho tiempo que no hago estas reseñas así que voy a intentar ponerme al día rápido. 
¡Vamos!




lunes, 22 de agosto de 2016

Alcatraz contra los bibliotecarios malvados - Brandon Sanderson / Ediciones B (B de Blok)



Alcatraz contra los bibliotecarios malvados, además de tener uno de los títulos más molones que se nos pueda ocurrir, supone el aterrizaje de Brandon Sanderson en la literatura juvenil, después (o antes, atendiendo a la fecha de escritura) de su incursión en la literatura para jóvenes adultos que supuso Steelheart y la saga de los Reckoners. El primer volumen de las aventuras de Alcatraz es pura aventura y diversión, tengas la edad que tengas, pero como bien se encarga de recordar el autor en cada capítulo, Sanderson no es un tipo de fiar. Nos vuelve a engañar, ofreciéndonos un precocinado de los suyos, pero no es cuestión de quejarse: es de los mejores en su oficio y se nota.

Vamos por partes.

Portada de la edición española.

jueves, 11 de agosto de 2016

Dark Water - Koji Suzuki / Satori Ediciones



Excelente portada de la edición española.


Dark water es la recopilación de historias cortas de Koji Suzuki, autor japonés especializado en terror y autor de The ring, entre otras obras, famosa por sus adaptaciones cinematográficas. El libro, editado en España por Satori, nos lleva a un tenebroso paseo por zonas acuáticas, que intenta bucear en las partes más oscuras de la psique y comportamiento humano. Voy a abusar de las metáforas acuáticas, como podéis comprobar; es lo que toca. Lo siento.

Resulta imprescindible señalar que Dark water no es un libro recomendable para todo tipo de lectores. Los relatos son cortos pero ese aspecto no influye a la hora de que sean simples o que sus ideas tengan poco recorrido. El estilo de Suzuki hace que cada relato se construya poco a poco, con mucha descripción tanto de entorno como de sensaciones, influyendo a la hora de crear un terror psicológico, de lenta aparición, pero de poso amargo. Un descenso lento por aguas frías y profundas. Ahí reside, quizás, la clave de que el libro os pueda o no convencer. Sus historias requieren un trabajo de fondo, donde nos tenemos que dejar batir por el oleaje y que el autor nos lleve al punto que él desea. Esa condición, unida al estilo de la narrativa, supone una barrera que puede ser definitiva a la hora de acercaros al libro. No ha sido mi caso y Dark water me ha convencido, a pesar de ese posible hándicap.

Otra de las características principales del libro es su temática cerrada en un elemento: el agua. Parece increíble la diversidad temática que puede surgir de un mismo elemento. Desde depósitos de agua en edificios de viviendas a islas artificiales creadas por el ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial, pasando por cuevas desconocidas con acuíferos subterráneos sin salida; todo es válido para que Suzuki nos sumerja en las zonas oscuras de la condición humana. Las atmósferas elegidas son asfixiantes, pegajosas, casi puedes sentir la humedad calándote hasta los huesos y de esa misma manera, como si fuese un goteo lento, el desasosiego se instala en el lector a medida que el relato de turno avanza.

Suzuki es conocido, sobre todo en Occidente, por ser el artífice de The ring y secuelas, pero como indica Jesús Palacios en la brillante lectura que cierra el libro, es uno de los afortunados elegidos con el título de “El Stephen King de…” (sustituyan los puntos suspensivos por la zona del mundo en cuestión). En esta ocasión y a pesar de que soy un lector constante del maestro del terror, flaco favor se le hace a Suzuki con esa comparación. Los estilos son diferentes, quizás unidos por un exceso en las descripciones, pero el escritor japonés siempre busca el horror en el interior de las personas, en los comportamientos y actitudes de sus personajes. Al saber que The ring es obra suya podemos caer en el error de imaginarnos relatos oscuros llenos de niñas de colores grisáceos y pelos largos por la cara o fantasmas que atemorizan a los protagonistas; relatos llenos de giros sobrenaturales, influenciados por la potencia de las adaptaciones cinematográficas. Nada más lejos de la realidad. Dark water basa su capacidad de incomodar en el comportamiento humano, en madres controladoras, crueles bromas que van más allá, problemas domésticos y padres que quiere dejan un último mensaje a su hijo. No veremos muchos entes sobrenaturales surcando las páginas de Dark water, el asombro viene de lo retorcido del comportamiento humano. No hay que tomar esto como un punto en contra del libro, los relatos funcionan igual de bien y consiguen su objetivo: inquietar.

El medio ambiente de las historias es el mismo, el agua, pero su carácter no puede ser más distinto.

El libro se abre con un pequeño prólogo, donde una abuela y su nieto pasean por la orilla del mar, buscando objetos arrojados por la marea y contando historias. En apenas tres páginas, Suzuki nos ambienta en su mundo y nos mete de lleno en él en un arranque de oro para el libro. 
Agua que se agita es el primer relato y el más reconocible de la colección ya que contó con dos adaptaciones cinematográficas, una japonesa a cargo de Hideo Nakata en 2002 y la inevitable norteamericana en 2005 con Jennifer Connelly como protagonista, compartiendo título que precisamente es el mismo que utiliza el libro, Dark water. Esta historia de una madre controladora y su hija entra dentro de las más sobrenaturales del libro y es un excelente ejemplo del estilo de Suzuki: a pesar del supuesto terror sobrenatural que podría llenar el relato, el auténtico pesar viene por las implicaciones de las acciones humanas. Si éste no os convence, poco más puede aportar el libro para que cambiéis de idea. 
Isla solitaria es uno de mis preferidos y el que más me enterró en el barro malvado que nos propone el autor. Una historia ambientada en una de las islas Daiba, zonas artificiales creadas para instalar baterías de defensa, y que eleva la maldad y el egoísmo humano a otro nivel, explotando la idea principal más allá de lo que resulta común. Brillante. 

El agujero se va construyendo poco a poco, sobre un cimiento sólido de estructura clásica (muy Poe, como indica Palacios en su escrito al final del libro) y giro final. En este caso el terror viene marcado por la convivencia diaria de una pareja y sus consecuencias. Vuelta al horror de lo cotidiano. Un crucero de ensueño puede englobarse dentro de los relatos de corte sobrenatural, aunque los fenómenos inexplicables funcionen más como argucia que como parte trascendental del relato. Esta crítica a las clases sociales, a la relación entre ricos y pobres o al extremo desapego de la burguesía nos lleva a un crucero de lujo por alta mar hasta que la nave se detiene sin motivo aparente… y aparece lo extraño. El barco a la deriva puede resultar similar, pero conecta con la parte ecológica de los medios marinos en una narración que mantiene la intriga hasta el final.

La acuarela es el relato más arriesgado de la colección. Un juego metanarrativo que sale bien, convence y juega con la trama y por extensión con el lector, hasta el final. Un ejercicio de estilo y de inventiva que brilla en el conjunto del libro. 

El bosque en el fondo del mar es el relato clásico y que se encuentra más alejado del terror. Una narración entre la aventura y el drama, claustrofóbico y que enlaza con el Epílogo que arroja algo de luz en la oscuridad de la obra. Una historia sobre la responsabilidad de ser padre y el peso de las situaciones extremas.

El libro, en la edición española de Satori, incluye un breve ensayo de Jesús Palacios, Puente sobre aguas turbulentas: Koji Suzuki y Dark water, que ahonda sobre la obra del autor y los relatos incluidos en la recopilación. Un muy buen añadido por uno de los mayores expertos en el género de nuestro país y que hace que apreciemos un poco más lo que acabamos de leer. La edición de Satori cuenta con una excelente portada, una muy buena traducción con algunas notas al pie que siempre nos aclaran aspectos sobre la cultura japonesa que nos resultan extraños y el broche de oro con el añadido de Jesús Palacios. Nada que añadir, un gran trabajo de la editorial asturiana a la que no puedo más que recomendaros que tengáis en cuenta a la hora de buscar lecturas interesantes. 

Dark water nos arrastra a pozos profundos, siempre con el agua al cuello, aunque nos encontremos en la relativa seguridad de nuestro sofá con el libro en las manos. Después de beber en él nos queda un poso oscuro, un regusto amargo. No es un libro accesible para todo tipo de lectores ni para nadie que no quiere ver interrumpida su paz con la oscura versión de los actos humanos. Koji Suzuki es un escritor de ideas potentes y malvadas, capaz de convertir un plácido paseo en yate, una tarde de espeleología o una expedición en algo oscuro, malsano. Desasosiego sería el término adecuado. A mí me ha convencido y he tardado en quitarme esa molesta humedad de encima. Dadle una oportunidad.

viernes, 5 de agosto de 2016

Los misterios de la gata Holmes - Jiro Akagawa / Editorial Quaterni





Los gatos son unos animales excepcionales. Más allá de la eterna duda entre perros y gatos, si hubiese que elegir un animal que cumpliese como detective, los felinos se llevarían el gato al agua (ja-ja-ja), dejando de lado al típico sabueso estilo Sherlock. Su inquieta inteligencia, la capacidad de atención, el poder pasar desapercibidos si lo desean… esos son sus poderes de base. Holmes, la protagonista felina del libro, no podría ser menos. La gatita calicó (de las típicas de tres colores, vamos) resulta ser una gran detective, con una capacidad de deducción y de comunicación increíble. Sobre todo, teniendo en cuenta que su compañero no es otro que Katayama, un joven detective de la policía japonesa, apodado princesita por sus compañeros y un auténtico desastre en casi todo lo que se propone.

Con estos mimbres y situada en un contexto de novela de detectives clásica, la primera entrega de la colección de novelas de la gata Holmes no solo sirve para introducir a los personajes, sino que presenta un caso con varias ramificaciones, de difícil resolución. Y no tan infantil o blanco como pueda parecer. Pero vayamos por partes, como buenos investigadores.

Los misterios de la gata Holmes de Jiro Akagawa es la primera novela de la amplia saga de la gata detective, que goza de muchísima fama en Japón, con serie de tv incluida, tal y como se reseña en la fantástica introducción con la que cuenta la edición en castellano de Quaterni. Arrancó en 1978 y sigue vigente hoy en día, con 50 novelas a sus espaldas. Casi nada.

Promo de la serie de tv japonesa.



Como es característico de este tipo de novelas, la premisa principal es bastante directa: una chica aparece brutalmente asesinada y su muerte se relaciona con una prestigiosa academia femenina y una red de prostitución conformada por alumnas del mismo centro. Un escandalazo, vamos. El detective Katayama, con toda su inocencia y su despiste innato, se hace cargo del caso, a pesar de que acercarse a las mujeres no es lo suyo… En todo buen policiaco (al igual que en cualquier buen capítulo de Los Simpsons) la investigación inicial se complica, se ramifica, dando lugar a nuevos asesinatos e incluso una muerte en una habitación cerrada por dentro, las favoritas de Katayama.

Los misterios de la gata Holmes es un libro devorapáginas, uno de esos casos en los que avanzas hacia la conclusión de sus 260 páginas casi en un suspiro. Un libro muy entretenido, vibrante, divertido y fácil de leer, quizás demasiado fácil de leer (si es que eso existe, o se admite como piropo). El estilo de Akagawa resulta clave para ello: sencillo (no confundir con simple), con mucho diálogo, la cantidad justa de descripción y un ansia por avanzar de manera constante en la historia, casi sin pararse a contemplar las situaciones o en ahondar en detalles. Este aspecto, que podría verse como un algo negativo, aporta al conjunto de la novela una sencillez y un buen hacer que le sienta como un guante. Fuera pretensiones, puro y duro entretenimiento. Y con gatitos. La historia detectivesca funciona, los personajes principales cumplen y además, hay un par de claves más: la crudeza y realidad de los asesinatos y un finísimo sentido del humor que abarca toda la novela, desde su arranque hasta el final, a pesar de que en determinados momentos la trama se oscurezca un poco.

Akagawa enseñando dónde hay que dejarle los yenes.



La pareja protagonista, 50% humana 50% gatuna, es otro de los atractivos del libro. La presencia de un gato detective no debe crear reparos a la hora de leer ya que en ningún momento la trama o las apariciones de Holmes resultan infantiles ni demasiado increíbles para el desarrollo (partiendo de la base de que el libro trata sobre una gata con inclinaciones detectivescas, claro). El auténtico detective de la historia es Katayama, el ejemplo viviente del típico personaje japonés tímido, patán y casi arrollado por la vida. Vive con su hermana, sin pareja a pesar de estar cercano a la treintena (pecado mortal en el Japón más tradicional) y trabaja en la policía como detective gracias a su mentor (tanto laboral como personal), el superintendente Mitamura. Katayama se marea con la sangre, se vuelve tímido con la presencia de las mujeres, duerme en el trabajo, es olvidadizo… pero cuando se motiva, un ligero brillo de atención se activa en su mente. Resulta imposible que no te caiga bien, aunque pueda llegar a desesperar un poco. Tiene, incluso, una especie de progresión como personaje, a pesar de lo corto de la novela. No se le puede pedir más (bueno, que espabile, pero esa es otra historia…).

Si Katayama es la parte humana de la pareja protagonista, Holmes, la gatita calicó, es la felina, aunque a ratos resulte más humana que su pareja. Holmes es la gata del decano Morisaki, amigo de Mitamura y el primero que levanta el escándalo de la red de prostitución universitaria. La gata tiene total libertad para moverse por la academia y fijarse en todo lo que ocurre, pero además posee una capacidad de razonamiento y de comunicación fuera de lo normal. Ya se nos presenta como un personaje de pleno derecho a las pocas páginas de iniciarse la novela y en ningún momento se entra en el terreno de lo ridículo o lo infantil. Como decía anteriormente, el mayor obstáculo a vencer por la novela es que trata sobre una gata que ayuda a resolver casos, pero no cae en la exageración fácil. Holmes es muy lista, escoge entre amigos y enemigos y ayuda a Katayama a centrarse en pistas imposibles, pero nada más.

La gatita calicó televisiva. Un amor.


La novela, además de tener un inicio potente (en las primeras páginas ya hay un brutal asesinato) no baja la intensidad en ningún momento, con momentos de relax cómico y muertes bastante brutales. Es una novela muy recomendable para dejarse llevar y disfrutar, tanto de la trama policiaca como de la visión de la sociedad japonesa de finales de los 70, con notas al pie aclarando algunos aspectos, aunque en algunos momentos se abusa de ellas. La edición de Quaterni es muy buena, flexible, ligera, con una introducción excelente sobre el autor y su extensa obra, aunque la traducción flojea en algunos momentos con expresiones raras y diálogos con continuidad extraña, pero sin lastrar demasiado la lectura. La resolución del caso, que es a lo que todos queremos llegar al empezar, se sostiene, sin ser nada demasiado espectacular ni recurrir a artificios extraños. Un excelente añadido a la colección de grandes detectives que tiene abierta la editorial y que nos acerca títulos poco conocidos por nuestro país.

Los misterios de la gata Holmes es una presentación excepcional para una serie de personajes que funcionan a la perfección y que mantiene el nivel durante toda la lectura. Ágil, rápido, divertido y que crea adicción, es un libro muy recomendable para leérselo del tirón y esperar por la siguiente entrega, a finales de año probablemente. A mí ya me han convencido para repetir.


martes, 26 de julio de 2016

Material sensible - Neil Gaiman / Editorial: Salamandra






La creatividad de Neil Gaiman es un pozo sin fondo, un animal voraz. Se mueve como un todoterreno ante cualquier situación, ya sean cómics, guiones de televisión, novela, cuentos infantiles e incluso poesía. Cuando te salen las ideas a presión de tu cabeza, muchas mueren sin llegar a desarrollarse, quedando sin evolucionar como un pokemon de poco nivel (toma referencia de moda), así que el uso del cuento como forma de almacenar y dar vida a esas ideas resulta clave. No todas las tramas dan para una novela de 400 páginas y una adaptación audiovisual, pero si para una satisfactoria narración de 30 páginas y conseguir que salga de tu cabeza para dejar hueco a las nuevas.

El problema viene cuando las editoriales no están conformes con publicar recopilaciones de cuentos, dicho por el propio Gaiman en el brillante prólogo de Material sensible. Quedan relegadas a caprichos excéntricos de autores más o menos consagrados o a editoriales pequeñas que luchan contra viento y marea para traernos material nuevo (si, hablo de Fata Libelli, como no). Material sensible se engloba dentro de la primera categoría. Gaiman es un escritor con una legión fiel de seguidores, varias adaptaciones a sus espaldas (atención a la llegada a la Tv de American gods dentro de unos meses; tráiler de la Comic con de éste año aquí); un renombre a prueba de balas, vamos. Ésta no es su única recopilación de relatos: Humo y espejos nos llegó en 1999, a través de Norma y Objetos frágiles diez años después, con Roca, al igual que El cementerio sin lápidas (2012). También hay que tener en cuenta que la habilidad de Gaiman como narrador de relatos se puso a prueba con la serie de comic The Sandman (Vertigo, editada en España por ECC) y sus numerosas incursiones en el terreno de la literatura infantil, además de sus escarceos con otras formas de comunicación como guiones de televisión (para Doctor Who, por ejemplo) o sus lecturas y actuaciones teatrales. Un hombre del Renacimiento.

Pero a lo que íbamos: Material sensible es su última recopilación de relatos en castellano que reúne 24 cuentos y poemas, 25 si tenemos en cuenta la Introducción que, en éste caso se puede considerar un relato más por su contenido. Como en todos los libros de esta índole, de tantos relatos y que llega a las casi 400 páginas, tenemos un poco de todo, en temática, desarrollo y calidad, pero en conjunto el nivel es bastante alto.

A Gaiman siempre me lo imagino así. Manías.

La Introducción sirve para plantar las bases de la colección, el porqué de la reunión de tanto material diferente. Gaiman habla de los monstruos que viven en nuestras cabezas, en las máscaras que nos ponemos frente a la sociedad y que generan horrores. Quizá la explicación más sencilla es que se ha reunido la mayoría de relatos de ficción que quedaban sin agrupar; el resto es poesía y adorno. También se disculpa debido a la heterogeneidad de la colección. En ése punto estoy en desacuerdo: precisamente acudo a los libros de relatos cuando quiero probar diferentes historias, géneros… siempre y cuando mantengan el nivel que Gaiman consigue en éste libro. Además de meternos en la piel del autor, la Introducción incluye unos breves comentarios sobre cada uno de los relatos, hablando sobre sus influencias, las causas que motivaron su escritura o anécdotas sobre ellos. No tienen modo de uso, pero en mi caso leía el relato correspondiente y luego volvía atrás, a buscar lo que Gaiman quería añadir sobre él, lo que enriquece un montón la experiencia. Un gran inicio que sirve de cimiento a toda la obra.

En los 24 relatos siguientes, Neil Gaiman se atreve con todo, recurriendo a sus mundos y pesadillas favoritas. Cuentos fantásticos algo retorcidos, narraciones de encargo, una vuelta al mundo de American gods, poemas… todo entra dentro del saco y aunque parezca imposible, el mix funciona. Gaiman tiene un toque especial, casi mágico, para conferir vida a sus escritos en mundos fantásticos íntimamente unidos a nuestra realidad. Material sensible resulta un regalo para aquellos que somos fans del autor pero también cumple como carta de presentación para aquellos que nunca hayan leído nada del escritor inglés.

Detalle de la portada anglosajona.

En el conjunto hay relatos que funcionan mejor que otros. El arranque con Un laberinto lunar y Lo que pasa con Cassandra es inmejorable; un relato de fantasía y terror y otro de un imposible suspense psicológico con una elegante finta final. Ambos relatos suponen un buen ejemplo de lo que consigue Gaiman con sus escritos, esa habilidad para transportarte a lugares prohibidos, oscuros o luminosos, pero con alguna raíz enterrada en la realidad. En el resto de la colección destacan “La verdad es una cueva en las montañas negras…” de fantasía a muy alto nivel; Naranja o como completar un relato a base de respuestas de cuestionario; Un calendario de cuentos donde Gaiman desarrolla mínimamente doce ideas geniales; El caso de la muerte y la miel con una visita al universo de Sherlock Holmes en relación con la excelente película Mr. Holmes (Bill Condon, 2015); Clic-Clac, el sonajero con Gaiman disfrazado del Stephen King de El umbral de la noche; Las nada en punto, con el Undécimo Doctor en un excelente capítulo de la serie o Black dog con el interés de volver a ver a Sombra después de American Gods. Tampoco se quedan atrás El hombre que olvidó a Ray Bradbury, Un conjuro contra la curiosidad, Terminaciones femeninas o En Relig Odhràin. Resulta difícil dejar alguno atrás (como el estupendo díptico de variaciones de cuentos populares que forman Ceñirse a las formalidades y La joven durmiente y el huso) cuando el nivel general está tan alto. Incluso se agradecen las incursiones poéticas que se pueden utilizar como descansos entre tanto relato estupendo (si, la poesía no es lo mío…).

Material sensible es un buen ejemplo de lo que es Neil Gaiman como creador y eso no es poca cosa. La colección de relatos que edita Salamandra en castellano, en una edición con una portada llamativa, grafismos en los títulos de cada relato y un buen trabajo de traducción (incluso en relatos con universos propios como el de Doctor Who), resulta esencial para los seguidores de Gaiman y un excelente regalo para aquellos a los que queramos convertir. 25 relatos con mucha calidad y poco relleno, que te hacen deambular entre la luz y las sombras, en el trabajo de un autor que genera ideas con una facilidad y una abundancia pasmosa. Lo hace tan sencillo que parece tan simple y natural como respirar, casi un juego.Un capricho de genio.  

martes, 12 de julio de 2016

Homo homini lupus: cuentos oscuros de lo humano – Robert Shearman / Editorial: Fata Libelli


Portada, tan inquietante como el contenido.



Hay lugares que dan miedo, incluso sin haber puesto un pie en ellos: cementerios, casas abandonadas, hospitales, bosques nocturnos… Es un terror grabado a fuego en nuestra mente, producen escalofríos solo con pensar en ellos. Hay otros que no nos inquietan tanto, nos resultan familiares e incluso cómodos y no pensamos que el terror pueda acecharnos en ellos.

Por suerte (o desgracia), Robert Shearman viene para rompernos los planes y traernos el horror a la puerta de nuestra casa. Y sin avisar.

La colección publicada por Fata Libelli (enorme trabajo de la editorial digital por buscar material para sorprender) incluye ocho relatos de los cuales puedo decir que me han convencido todos, menos uno. No solo convencer o gustarme, sino que se han quedado a vivir en un rincón escondido del cerebro, ahí donde se almacenan las ideas que producen las pesadillas.

La nota de los editores con la que se abre el libro (aparte de la recomendable lista de temas para escuchar mientras lees) explica con detalle la importancia de lo grotesco en la narrativa de Shearman, de la desviación de lo normal (si acaso existe eso de “lo normal”) junto con una fina ironía en todos sus planteamientos. Una mezcla de terror y humor que funciona a la perfección, unido a su particular estilo a la hora de escribir. Shearman tiene experiencia en el mundo del teatro y de la televisión (el episodio Dalek de la primera temporada moderna de Doctor Who es suyo) y se nota a la hora de leer sus trabajos. Frases cortas, concisas o discursos que se cortan como si estuviésemos en leyendo el pensamiento de los protagonistas. El estilo provoca un mayor desconcierto al no comprender las situaciones planteadas al mismo tiempo que el protagonista, compartiendo su incredulidad, identificándonos con ellos aún en los momentos más difíciles o incomprensibles. Una cercanía que ayuda a romper la barrera de lo grotesco, la fisura que podría suponer el no entrar en el juego propuesto por el autor y que el desconcierto nos alejase de la lectura. Por suerte (u oficio) esa ruptura no sucede y la lectura avanza rápida y fluida, cayendo en la espiral de locura que se abre con cada relato.

Shearman, un Dalek y un montón de libros. Best picture ever.


La colección presentada por Fata Libelli comprende ocho relatos: Alicia a través del espejo, Hagas lo que hagas, Rotulador azul rotulador amarillo, Peso pluma, Un maldito milagro tras otro, El bigote de George Clooney, El espacio oscuro de la casa dentro de la casa del jardín en el centro del mundo y Ola de frío.

Entre tanta historia nos encontramos todo tipo de situaciones con ciertos denominadores en común: una situación relativamente normal que se ve sacudida por algún elemento extraño que altera los cimientos mismos de esa cotidianeidad. Como el propio subtítulo de la colección indica, la parte oscura de los procesos humanos tienen una gran importancia en cada uno de los relatos. Además de la aparición de lo extraño, lo imposible o lo grotesco, los comportamientos humanos tienen gran importancia, en concreto los referidos a la familia o la vida en pareja. Shearman deshace hasta las últimas consecuencias las relaciones, pasando de la luz al pozo más oscuro, a la misma vez que lo extraño hace aparición. Quizás las relaciones de pareja o las paterno-filiales sean las que más aparecen en sus relatos, casi de manera irremediable todas las historias terminan derivando hacia esas dos clases de relaciones y los sentimientos que acarrean (posesión, envidia, preocupación, obsesión…).

No me gusta desentrañar demasiado acerca de los entresijos de cada libro, prefiero que cada uno se vaya sorprendiendo con la lectura. En esta ocasión y al ser un conjunto de relatos, merece la pena pararse a detallar de qué va cada historia.

Alicia a través del espejo abre la recopilación y quizás sea el que menos me ha convencido aun teniendo buenos momentos. Es la historia de una pareja perfecta cuya convivencia con sus vecinos comienza a ser insoportable. Envidias, el anhelo de lo prohibido, la curiosidad por la vida de los demás, los estilos modernos de vida… todo queda englobado en esta historia, pero no termina de gustarme del todo, quizás debido a su excesiva frialdad, en parte generada por los protagonistas.

Hagas lo que hagas es una de las piezas centrales de la recopilación y es que un relato cuyos protagonistas son un hombre y un perro que deben compartir celda en el infierno debe llamar la atención. Además de su idea principal, la historia tiene una dosis muy compensada de humor y una parte final que os va a sembrar una idea muy peligrosa en el cerebro. Imperdible.

Rotulador azul, rotulador amarillo planta las bases de lo que es el estilo de Shearman. Un viaje a casa de un padre, ansioso por ver a su familia, comienza a oscurecerse, un tránsito entre lo familiar, cercano y real con la parte más oscura, hasta dejarte con la boca abierta.

Peso pluma es mi favorito. Juega en la misma liga que el relato anterior, comienza con una escena más o menos normal, en éste caso una pareja que sufre un accidente de coche y termina de la manera más oscura y loca que se pueda imaginar. Un espectáculo terrorífico propio de “Historias de la cripta”.

Un maldito milagro tras otro y El bigote de George Clooney son dos de los relatos más oscuros y grotescos del libro. La improbable historia de una niña embarazada y un relato sobre una obsesión (con algo de síndrome de Estocolmo) tocan las peores partes de la mente humana. Me dejaron hecho polvo, a decir verdad.

El espacio oscuro… parte de una idea original, un Dios hablando con una suerte de Eva y Adán, con una narración muy particular para ahondar en la condición humana relativa a la vida en pareja. Junto con la primera, la que menos me ha gustado.

Ola de frío es el broche de oro de la colección de terrores. La Navidad era lo único que le faltaba a Shearman por arruinarnos y lo consigue con éste relato. Otra vez volvemos a leer sobre las dificultades de la vida familiar, el cuidado de los hijos y un Papa Noel que se aparece en Nochebuena con un contrato que firmar a cambio de una bicicleta.




Homo homini lupus es una colección de terrores, de fobias y temores actuales que no se queda en la mera aparición de un monstruo o una situación terrorífica, va un paso más allá e introduce el terror en nuestros comportamientos cotidianos, donde se vuelve especialmente efectivo. El estilo de Shearman es un arma afilada que nos corta y despedaza, dejándonos indefensos ante lo grotesco envuelto de pura normalidad. Atreveos a quitar el envoltorio, a pegarle un vistazo al hombre que es el lobo que acecha al hombre. Fata Libelli hace un trabajo excepcional trayéndonos lecturas como ésta, perfectamente traducidas y a un precio más que ajustado. No será la última vez que lea algo suyo, seguro.
Aquí tenéis el enlace por si os apetece para haceros con el libro. Obligatorio. 




martes, 5 de julio de 2016

El fugitivo - Richard Bachman (Stephen King)


Portada de la edición actual



El fugitivo es una de las novelas que King escribió bajo el pseudónimo de Richard Bachman en plena efervescencia creativa a finales de los setenta y principios de los ochenta. Como indica el propio King en un breve escrito al principio de la edición, este libro se gestó en una semana, casi en un arrebato de furia. Y ése es, sin duda, su rasgo característico.

El fugitivo nos lleva al año 2025, un futuro cercano (ahora, en 1982 cuando fue publicada quedaba más lejano) donde las clases sociales están separadas por una enorme barrera, la contaminación de las grandes ciudades es altísima y la librevisión es el elemento de control de masas favorito de las corporaciones. Gente desesperada y una sociedad desensibilizada, controlada por el sexo y los crueles concursos televisivos.

Ben Richards, nuestro protagonista, decide inscribirse en uno de esos concursos para ganar algunos nuevos dólares que le permitan comprar medicinas para su pequeña y enferma hija. Richards es un héroe 100% King: asocial, inteligente de una manera instintiva y contrario a cualquier dogma social. Después de un proceso de selección, resulta elegido para El fugitivo, programa estrella del prime time; una caza humana donde recibirá 100 dólares por cada hora que consiga escapar de los cazadores que le perseguirán por toda Norteamérica, sin descanso y bajo la atenta mirada de una sociedad que le odia y teme.

King / Bachman; Bachman / King.



Los libros de Bachman son pura rabia literaria, normal que King lo publicase con pseudónimo. Son novelas (Rabia, La larga marcha, Carretera maldita y El fugitivo, luego se le añadieron Maleficio, Posesión y Blaze) crudas, críticas y escritas en un tono entre la violencia y la desesperación ante ciertas situaciones sociales. Richards es un hombre de ideas fijas, ideales y frases cortantes y contundentes, un antihéroe en toda regla. Funciona en base al que tiene poco que perder y algo que ganar, aunque tenga al mundo entero detrás suyo. La cruda combinación entre Bachman y el carácter de Richards transforman la novela en una pulsión, una lectura adictiva, estructurada en cortos capítulos que conforman una cuenta atrás. La novela es corta pero intensa, con un inicio espectacular. La llegada de Richards a la central de concursos y su ingreso en el sistema transmite toda la rabia, presión y desconcierto además de sumirnos en un mundo que nos recuerda a nuestra sociedad actual, aunque no lo queramos reconocer. El resto de la novela funciona y cumple, ayudada por su corta duración, pero no llega a mantener la intensidad del inicio, salvo la tensión de la fuga. El personaje de Richards, centro de la narración, también agradece que la novela sea corta, ya que hay ocasiones que adolece de ser demasiado plano, cuadriculado.

El fugitivo recibió una adaptación al cine en 1987 protagonizada por Arnold Schwarzenegger y titulada Perseguido en nuestro país. Pura carne de vhs, de tarde en un videoclub. La película rescata de la novela poco más que la idea y el título pero resulta inevitable leerla y no pensar en cine. En John Carpenter, por ejemplo. Y es que además de Christine, los dos genios del terror (en ámbitos diferentes de la cultura) deberían haber coincidido más veces. El potencial de El Fugitivo, como novela o como adaptación, es esa visión cercana y horrible del futuro, que entra en conexión con, por ejemplo, la visión de Carpenter con Snake Plissken en Nueva York y Los Ángeles.

 





Una sociedad dividida entre ricos y pobres, con sus nuevos dólares y sus viejos billetes casi sin valor, controladas por corporaciones que manejan todos los entresijos y un violento control policial. Sobre todas esas circunstancias se encuentra la librevisión, piedra angular del control de la sociedad, emitiendo noticias manipuladas y concursos a todas horas, donde los pobres se humillar por un puñado de dólares hasta su propia muerte ya sea caminando en cintas a pesar de tener problemas cardiacos o nadando entre cocodrilos. Pan y circo. Asombra lo actual que puede llegar a ser una novela que pasa de los treinta años, con el salto tecnológico que ha vivido nuestra sociedad y que se disfraza con la forma de novela pulp de serie b. Además de algún spoiler de su final que voy a omitir y que nos lleva a pensar irremediablemente sobre un dramático hecho histórico no tan lejano, King/Bachman retrata con realismo una sociedad a un paso de la nuestra, un reflejo en un espejo sucio. La gente vale poco menos que nada, hay sobrepoblación, suciedad, contaminación provocada y ocultada por las grandes empresas que sólo se preocupan por los suyos, dejando al resto a merced de mutaciones, cánceres y demás enfermedades. Un mundo donde los ideales se marchitan, pisoteados. Richards representa al hombre puro, con cuatro ideas bien asentadas en su cabeza y una testarudez capaz de hacer temblar la estructura predominante. Un troglodita con principios, la enésima representación del antihéroe norteamericano, el resultado de destruir el american way of life y ver qué sucede con sus cenizas.

Como curiosidad cabe decir que los poderes de King van más allá de una mera visión cercana a un futuro posible y da detalles concretos como la batalla ocurrida en Seattle. En el libro se hace referencia a una protesta ciudadana que terminó en una masacre por la intervención policial. En nuestra realidad, en 1999, se convocó una protesta masiva contra la Organización Mundial de Comercio (OMC, nombre muy de corporación malvada) que terminó con toque de queda y actuación policial con gases lacrimógenos. Casi calcada a la ficción que King (o quizás serían los extraños y oscuros poderes de Bachman…) relata en la novela, aunque fuese de pasada.

En definitiva, El Fugitivo es una novela que nos presenta un futuro gris y para ello utiliza una narración rápida, cargada de mala leche, con el estilo genuino de Bachman, el reverso (aún más) tenebroso y visceral de King. Una novela que no debe contemplarse como una obra central en la enorme bibliografía del autor sino como algo menor, una especie de serie b, tanto en forma como en fondo. Pero la cuestión es que funciona, gracias a una idea y un arranque muy bueno y una parte final cargada de toda la rabia que debería generarnos el pensar en las ideas que plantea. Un Stephen King de 2ª categoría pero un Bachman de 1ª división.

Gracias por la copia del ejemplar a Penguin Random House y a su proyecto Edición Anticipada.



 

jueves, 30 de junio de 2016

El dios asesinado en el servicio de caballeros.

Verónica, alias Parabellum, es detective paranormal y debe enfrentarse a todo tipo de criaturas en su trabajo. Pero detener una guerra entre dioses griegos y nórdicos puede ser demasiado incluso para ella.

Verónica Guerra, alias Parabellum, se acaba de encontrar el cadáver de un dios en el maletero del coche y no recuerda qué hace ahí. Pero eso no es lo más raro que ha visto.
A Verónica le gusta su trabajo y un misterio así puede ser difícil de ignorar; aunque quizá no tanto cuando hay facturas que pagar y otros casos que resolver.
El problema es que tras el descubrimiento del cadáver los acontecimientos se precipitan, con el riesgo de que dos facciones divinas acaben declarándose la guerra en pleno centro de Barcelona. Verónica tendrá que vérselas con valkirias, vampiros, fantasmas y duendes irlandeses y evitar acabar siendo convertida en piedra si quiere resolver el caso. Y todavía debe sacar tiempo para llevar su coche a pasar la ITV.
No es una semana fácil para Verónica. Pero nadie dijo que ser detective paranormal fuera un trabajo fácil.

Portada, llamativa a más no poder.



Lo que acabáis de leer es la sinopsis oficial del libro, tal y como se puede leer en la web de Fantascy, editorial del libro (le he metido un poco de censura ya que para mi gusto cuenta demasiado...) y creo que es importante que sepáis primero a que os enfrentáis.
Parabellum 1 (voy a utilizar esta abreviatura) nos presenta un mundo nuevo en plena Barcelona, donde el inframundo, la mitología y demás seres sobrenaturales conviven con los humanos, entre las sombras, con sus propios negocios y problemas, no tan ajenos a los humanos. Verónica Guerra es nuestra protagonista, una detective que atiende al alias de Parabellum, especializada en asuntos relacionados con causas paranormales. Verónica y Parabellum no son exactamente iguales, representan una dualidad del mismo personaje, tan necesaria como efectiva a la hora de desarrollar la historia.

Los referentes y el estilo a utilizar están claros tratándose de una novela negra: detectives, mala vida, calles oscuras e investigación. Los libros de Jim Butcher sobre el detective Harry Dresden sería el primer ejemplo que se viene a la cabeza, junto con la literatura mas básica y típica del género. Es parecido, si, pero sin lluvia, sin abrigos largos, sombreros, tristeza y trascendencia. Parabellum 1 es pura diversión e incluso se permite el lujo de citar cada uno de los tópicos del género para que Verónica haga lo contrario, dinamitando clichés.
Pero decir que es pura diversión no le resta un ápice de calidad. Una de las cualidades que mas valoro a la hora de recomendar un libro (o cualquier otra cosa) es la honestidad y esta novela, tanto en planteamiento como en desarrollo, es honesta. 
Me explico.
La primera incursión de Sergio S. Morán en el terreno de la novela, ajeno a su carrera como creador de webcomics (la ya mítica ¡Eh Tio! o El Vosque) tiene como premisa el contar una historia entretenida, con toques de humor y claras referencias a la fantasía y al género negro. Su estilo también ayuda al discurrir fluido de la lectura, una forma de narrar directa, concisa, con buenas escenas de acción y aventura y unos personajes con personalidad, carisma y voz propia. Estilo correcto e historia que avanza dentro de los derroteros que cabría esperar, sin altibajos. Puro entretenimiento en una novela que se devora en unas pocas horas de lectura. Y, sin saberlo a ciencia cierta, creo que es lo que Morán quería conseguir y para ello utiliza todas las armas a su alcance.
Y ya: ni se necesita más ni quiere ir más allá.

El mundo de Parabellum da para franquicia, sin duda. Está lleno de lugares conocidos y personajes ya vistos mil veces pero con un giro, una cercanía y un tono de humor que resulta clave. Localizaciones como el Rainbow Arse, el pub irlandés de Barcelona para seres sobrenaturales y Killian, su dueño, dan mucho juego o Antón, el vampiro forense que siempre elige el turno de noche en la morgue. Morán posee la habilidad de recuperar los mil clichés conocidos y pasarlos por su tamiz propio, haciéndolos suyos sin parecer copias de obras anteriores. Otro merito enorme.

El sentido del humor es importante y una pieza clave en la novela pero tampoco os penséis que esto es un Mortadelo. Hay momentos de humor, de tono ligero pero sin restar intensidad al conjunto. Es un toque especial y arriesgado pero que funciona y ayuda a que la novela tenga mucha personalidad propia.

En definitiva, Parabellum 1 es una novela francamente entretenida, a medio camino entre el Dresden de Butcher y, como dice Antonio Torrubia en la faja promocional, a una Buffy escrita por Pratchett. Recomendable para todo tipo de lector, especialmente indicada para el verano y no soltarla hasta terminarla. 
A mi me ha convencido, espero con ansia un Parabellum 2.
Disfrutadla.

Si no os he terminado de convencer o no os fiáis de mí (normal, por otra parte) en la web de Fantífica tenéis Los muertos me quieren (muerta), una aventura inédita que sirve como introducción a la novela.

viernes, 17 de junio de 2016

Relojes de hueso


Portada de la edición española.


Esta entrada es de las difíciles. Complicada de reseñar, de concentrar todas las ideas que he visto y de rebuscar las que no he llegado a captar.
Puede ser debido a que es el primer libro de David Mitchell (El atlas de las nubes, El bosque del cisne negro, Mil otoños) que he leído y me ha dejado K.O.
O puede ser que me haya flipado demasiado con este libro.
O quizá es que soy un inútil para las reseñas.

Yo que se.

Relojes de hueso de David Mitchell, editado por Random House, es una obra enorme. A medio camino entre la narrativa (digamos) convencional y el fantástico, el libro de Mitchell nos presenta más de 700 páginas de historias con personajes unidos con saltos temporales. Casi nada.
Relojes de hueso es uno de esos libros que cuanto menos conozcas de él a la hora de comenzar la lectura, mejor. Spoilers fuera, me limito a un corta - pega del argumento oficial: 

Después de una pelea con su madre, Holly huye de su hogar. Mientras se adentra en la campiña inglesa, una extraña se cruza en su camino y le solicita «asilo», una petición a la que la adolescente accede sin ser consciente de su significado. De repente, las extrañas visiones y voces que la acechaban de niña vuelven a perseguirla y alteran su mundo hasta adquirir un aura de pesadilla. A esto se añadirá la traumática desaparición de su hermano pequeño, un niño inquietante con una inteligencia inusual.
Pasarán muchos años antes de que Holly entienda qué sucedió ese fin de semana.




El libro se estructura en 5 bloques diferenciados por saltos temporales de varios años en estricto orden cronológico (en los años 80, 90, 2000...e incluso el futuro cercano). Casi se podría hablar de tres historias que terminan por confluir en una parte final. Puede parecer confuso, complejo, pero a la hora de la lectura todo fluye de manera muy natural, sin artificios. Para soportar tanto argumento, Mitchell utiliza su dominio del lenguaje, de las diferentes voces de cada uno de los distintos personajes. Y ese, aparte de su creatividad, es su superpoder. Mitchell podría hacer interesante la lectura de un prospecto de un medicamento, siempre y cuando lo redactase él mismo. Domina todos los niveles de lenguaje, lo que le da una personalidad inmediata a cada personaje... y no son pocos.
Esa habilidad y la presencia de palabros creados por el autor hacen de la traducción al castellano (de Laura Salas Rodríguez) un trabajo más que notable, en una tarea difícil.

La estructura del libro nos hace revisitar continuamente a los mismos personajes, que se van incorporando poco a poco en la trama. Los veremos cambiar, crecer, madurar y cambiar con el paso de los años. Es difícil buscar un único protagonista pero el hilo conductor del libro es Holly Sykes, casi sin querer. En ella se unen los elementos realistas y fantásticos, bordeando siempre entre ambos mundos.
La habilidad del autor de colocarnos en situaciones normales, casi cotidianas en relación con el tipo de protagonista del capítulo y de repente, convertir la escena en un espectáculo fantástico, extraño e inconcluso, excepto en la última parte del libro, es asombrosa. La fantasía entra en Relojes de hueso por extraños rincones, pequeñas puertas entreabiertas en la narración y con la misma fuerza con la que se presentan, desaparecen. Puede llegar a resultar frustrante, por supuesto e incluso suponer un punto negativo en la novela para muchos lectores. Ves un destello de magia, de algo maravilloso (o aterrador, depende) y en un pasar de página, se desvanece. Ese aspecto es de lo mejor y lo peor del libro: te obliga a seguir leyendo, en busca de más información pero también te deja huérfano de respuestas. Al principio, esa información fantástica es dada con cuentagotas, pequeños detalles que van creciendo en intensidad y sentido según avanza la lectura hasta su explosión final en el penúltimo episodio.

La desconcertante mirada de Mitchell

Tan importantes como la narrativa de Mitchell o la estructura y tono de la novela son los personajes, consiguiendo un plantel de lo más atractivo. Holly Sykes, Hugo Lamb o Marinus se quedan en la memoria y como se puede ver en el gráfico que circula por la red, aparecen en otras obras del autor (creando lo que parece un, atención, Mitchellverso). Es muy sencillo entender el libro como un mosaico, al contar con tantos personajes tan distintos, relacionados entre sí. Utilizando el título como símil, cada personaje es una ruedecilla de un mecanismo (de un reloj, por ejemplo) que termina por relacionarse con los que tiene alrededor, generando un movimiento a lo largo del tiempo.

Gráfico de Internet donde se ven las relaciones de personajes con las obras del autor.


La propuesta tiene de todo y la extensión del libro no se queda atrás. Las ideas se desarrollan en su totalidad y muy poco se queda en el tintero pero eso no indica que la lectura se haga pesada. No es un libro para leer a la ligera, requiere tiempo, paciencia y concentración, sin restarle un ápice de diversión. Resulta gratificante avanzar en él, cambiar de año y observar como los personajes cambian, aunque el foco de atención no se centre siempre en un mismo protagonista. Todo fluye y confluye.

Relojes de hueso terminó ganando el World Fantasy Award en 2015 y finalista en el Man Booker Prize y aunque los premios no me digan mucho, es reseñable que haya sido reconocido el gran trabajo y la completísima propuesta del autor.
Al principio decía que era el primer libro de David Mitchell que he leído; lo mejor que puedo decir para terminar es que no va a ser el último.
Muy recomendable.

martes, 7 de junio de 2016

Outcast/Preacher

Se avecina un verano demoniaco, entre ola y ola de puto calor. En parte es culpa de la época del año, que saca lo peor de la gente y en parte por las nuevas propuestas de AMC y Cinemax.
Ambas con su origen en formato papel, en comic y con temáticas convergentes aunque con un enfoque dispar.




Preacher (AMC, sin fecha en España) es el oscuro objeto de deseo y temor del fandom desde hace años. Cómic de Ennis y Dillon de culto (publicado en España varias veces, la última por ECC), una de las obras con las que más he disfrutado en mi vida, tuvo varias intentonas para convertirse al cine o a la televisión. Finalmente, Seth Rogen se llevó el gato al agua y AMC, famosa por Breaking Bad o The Walking dead, acogió la propuesta. Los ánimos se calmaron al ser AMC un canal que cuida (en parte) sus producciones pero la aparición de Rogen levantaba suspicacias. Yo siempre dudo entre quererle incondicionalmente u odiarle a muerte. Ahí tengo el nivel, en esos extremos me muevo.
Anunciado el reparto, con ciertas adaptaciones estéticas y visto el piloto, me encuentro razonablemente tranquilo, con un estreno que apunta al notable. Los protagonistas cumplen, una vez salvados los recelos iniciales y el tono de la historia parece el correcto.



Preacher es la historia de un cura, Jesse Custer (Dominic Cooper), un predicador de un pueblecito del Texas profundo, falto de fe y vocación que se va a encontrar bendecido por la voz del Señor, un don divino capaz de convencer a la gente de que haga lo que ordenas. Literalmente.
En su camino aparecen Tulip, un viejo amor (Ruth Negga) y Cassidy (Joseph Gilgun), un vampiro.
Si.
Un vampiro. Quizás uno de los mejores personajes de ficción de los últimos tiempos.

Su historia va a transcurrir entre paletos, cárnicas, Santos de los Asesinos, ángeles y demás ovejas descarriadas, con una clara premisa: destrucción, sangre y trasgresión. Te doy una bofetada pero con una sonrisa, algo así.
La adaptación a la televisión no va a rebajar mucho su tono, por lo visto en su primer capítulo. Quizás más adelante, cuando la historia se desquicie y las cabezas reventadas sean cosa normal, se vayan diferenciando los caminos entre cómic y televisión. O no, nunca se sabe.

Buen estreno, con un episodio algo irregular pero que pone unos cimientos sólidos. Advertencia: si no estás al corriente del tono y temática de la serie, puede ser que cueste conectar con ella. Dadle una oportunidad.




Outcast (Cinemax, Fox en España) es una serie basada en un cómic de Robert The Walking dead Kirkman y que centra su atención en las posesiones. Editado en España por Planeta bajo la traducción de Paria, la adaptación nos llega a través de Cinemax, un canal filial de HBO donde podemos ver joyas como la ya finalizada Banshee (serie de ovación cerrada).



Es una historia 100%  de terror, donde Kyle Barnes (Patrick Fugit) debe enfrentarse a las posesiones que marcaron su vida, ya desde pequeño, aunque no se mueva de su casa, atormentado de por vida.
Al contrario que con Preacher, no he leído los cómics así que me centraré en su piloto televisivo.

Una cosa queda clara: el primer episodio funciona a la perfección en todos los sentidos. De manera aislada y con un poco de metraje extra, pasaría por una película. Es fácil que las cosas salgan bien cuando tu historia es sólida y atractiva y tienes detrás a una bestia como Adam Wingard a la dirección. Éste señor es el culpable de Tú eres el siguiente (You're next, 2011) y The guest (2014), dos peliculones ampliamente disfrutadas por el que suscribe. Ya desde la primera escena del capítulo vemos que el nivel es alto y no se desinfla en ningún momento de su hora de duración.



El tono, serio y oscuro, junto con algunas escenas lo suficientemente terroríficas para llamar la atención en televisión hacen de Outcast una serie a tener en cuenta en su primer vistazo. Luego habrá que ver cómo evoluciona la trama, aunque Kirkman ya avisó en alguna entrevista de que había iniciado la historia con el final en mente. Probablemente habría dicho lo mismo de The walking dead y mira como estamos...

Dos propuestas brillantes, por el momento, para disfrutar con la parte más oscura y demoniaca del verano.