martes, 7 de junio de 2016

Outcast/Preacher

Se avecina un verano demoniaco, entre ola y ola de puto calor. En parte es culpa de la época del año, que saca lo peor de la gente y en parte por las nuevas propuestas de AMC y Cinemax.
Ambas con su origen en formato papel, en comic y con temáticas convergentes aunque con un enfoque dispar.




Preacher (AMC, sin fecha en España) es el oscuro objeto de deseo y temor del fandom desde hace años. Cómic de Ennis y Dillon de culto (publicado en España varias veces, la última por ECC), una de las obras con las que más he disfrutado en mi vida, tuvo varias intentonas para convertirse al cine o a la televisión. Finalmente, Seth Rogen se llevó el gato al agua y AMC, famosa por Breaking Bad o The Walking dead, acogió la propuesta. Los ánimos se calmaron al ser AMC un canal que cuida (en parte) sus producciones pero la aparición de Rogen levantaba suspicacias. Yo siempre dudo entre quererle incondicionalmente u odiarle a muerte. Ahí tengo el nivel, en esos extremos me muevo.
Anunciado el reparto, con ciertas adaptaciones estéticas y visto el piloto, me encuentro razonablemente tranquilo, con un estreno que apunta al notable. Los protagonistas cumplen, una vez salvados los recelos iniciales y el tono de la historia parece el correcto.



Preacher es la historia de un cura, Jesse Custer (Dominic Cooper), un predicador de un pueblecito del Texas profundo, falto de fe y vocación que se va a encontrar bendecido por la voz del Señor, un don divino capaz de convencer a la gente de que haga lo que ordenas. Literalmente.
En su camino aparecen Tulip, un viejo amor (Ruth Negga) y Cassidy (Joseph Gilgun), un vampiro.
Si.
Un vampiro. Quizás uno de los mejores personajes de ficción de los últimos tiempos.

Su historia va a transcurrir entre paletos, cárnicas, Santos de los Asesinos, ángeles y demás ovejas descarriadas, con una clara premisa: destrucción, sangre y trasgresión. Te doy una bofetada pero con una sonrisa, algo así.
La adaptación a la televisión no va a rebajar mucho su tono, por lo visto en su primer capítulo. Quizás más adelante, cuando la historia se desquicie y las cabezas reventadas sean cosa normal, se vayan diferenciando los caminos entre cómic y televisión. O no, nunca se sabe.

Buen estreno, con un episodio algo irregular pero que pone unos cimientos sólidos. Advertencia: si no estás al corriente del tono y temática de la serie, puede ser que cueste conectar con ella. Dadle una oportunidad.




Outcast (Cinemax, Fox en España) es una serie basada en un cómic de Robert The Walking dead Kirkman y que centra su atención en las posesiones. Editado en España por Planeta bajo la traducción de Paria, la adaptación nos llega a través de Cinemax, un canal filial de HBO donde podemos ver joyas como la ya finalizada Banshee (serie de ovación cerrada).



Es una historia 100%  de terror, donde Kyle Barnes (Patrick Fugit) debe enfrentarse a las posesiones que marcaron su vida, ya desde pequeño, aunque no se mueva de su casa, atormentado de por vida.
Al contrario que con Preacher, no he leído los cómics así que me centraré en su piloto televisivo.

Una cosa queda clara: el primer episodio funciona a la perfección en todos los sentidos. De manera aislada y con un poco de metraje extra, pasaría por una película. Es fácil que las cosas salgan bien cuando tu historia es sólida y atractiva y tienes detrás a una bestia como Adam Wingard a la dirección. Éste señor es el culpable de Tú eres el siguiente (You're next, 2011) y The guest (2014), dos peliculones ampliamente disfrutadas por el que suscribe. Ya desde la primera escena del capítulo vemos que el nivel es alto y no se desinfla en ningún momento de su hora de duración.



El tono, serio y oscuro, junto con algunas escenas lo suficientemente terroríficas para llamar la atención en televisión hacen de Outcast una serie a tener en cuenta en su primer vistazo. Luego habrá que ver cómo evoluciona la trama, aunque Kirkman ya avisó en alguna entrevista de que había iniciado la historia con el final en mente. Probablemente habría dicho lo mismo de The walking dead y mira como estamos...

Dos propuestas brillantes, por el momento, para disfrutar con la parte más oscura y demoniaca del verano.

miércoles, 1 de junio de 2016

La polilla en la casa del humo

Música recomendada para la lectura: Mad Max Fury Road OST





Hay libros que buscas, esperas, deseas incluso y tienes plena confianza en que te van a gustar, aunque te digan lo contrario, ya sea porque eres seguidor del autor o porque hay algo que te dice que es una apuesta segura. Hay otros que llegan casi sin querer, con algunas recomendaciones muy buenas y que encuentras en un viaje a Madrid. Lo ves en una mesa de una librería, medio escondido y recuerdas que lo tenías apuntado en una lista de "futuras lecturas". Te lanzas y te lo llevas, rendido ante su misteriosa portada y su trama.
Encontrarte con un libro como el de Guillem López es uno de esos casos raros donde terminas satisfecho y afortunado por habértela jugado.
Un triunfo, vamos.

La sinopsis oficial no puede ser mas tentadora: Bienvenidos al pozo, una caverna insondable con mil galerías y túneles, fortalezas pétreas cerca de la superficie y barrios profundos de nichos cavados en la roca. Este es el escenario, brutal y despiadado, en el que habita Veintiuno, un joven que pasa las horas envuelto en una nube de bok en la casa del humo, desde donde interpreta sus posibles destinos: entregar su cuerpo al dios de la mecánica y ser útil en una excavación sin fin, convertirse en un paria o, finalmente, ascender a través de los bajos fondos, pero deberá pagar un alto precio por medrar.

Con esa premisa y en apenas 176 páginas, Guillem López crea un universo nuevo, le da tres vueltas y nos deja una historia que mantiene la tensión hasta el final. No es tarea fácil; primero por la "corta" (entrecomillado, por supuesto) extensión de la novela, sobre todo para presentar un escenario con tantas ideas y segundo, por las posibles referencias que nos vienen a la cabeza y pueden influir en el disfrute de la obra.
El estilo del autor, directo, brutal y sin florituras, nos pone en conexión con la nueva generación de autores de género españoles, con Cañadas y Bueso, con la "élite" actual y sin perder en la comparación. Esa manera de narrar se une con la historia de una forma visceral, le da forma desde el interior, como los mecatactos presentados en el libro modifican sus cuerpos a partir de partes metálicas. Frases como disparos, a veces crueles, otras desagradables pero acertadas al máximo. Un ejercicio de estilo impecable.

El pozo, versión George Miller

Tanto elogio a su estilo quedaría vacío si el resto es una mierda. Afortunadamente, no es el caso. El universo que envuelve a la novela tiene reminiscencias a Mad Max (o como se puede leer en las referencias de la tapa a La fuga de Logan, en una analogía brillante) pero no centra su atención en Mel Gibson, Tom Hardy o quién interprete al guerrero de la carretera. En esta ocasión el foco se queda bajo tierra, en alguno de los poblados que Max deja atrás, entre la polvareda que levanta su V-8. En esa zona bajo tierra encontramos una civilización que malvive horadando el suelo, buscando minerales, envenenándose con cada respiración. Los cristales son la moneda de cambio, el sol no sale nunca ni hay información de si hay vida en la superficie; lo único que queda es excavar, encomendarse al dios de la mecánica y vivir lo suficiente para poder cambiar tus débiles partes humanas por poderosas herramientas mecánicas. En tal mundo, Veintiuno, demasiado joven para trabajar a destajo y mayor para ser considerado un niño, sueña con brillar, escapar de la horrible vida de su una familia, aunque sea entra las volutas de la casa de humo, su fumadero particular.
Veintiuno representa a la juventud, la inocencia cercenada por el sistema, el adolescente rebelde y soñador que se resiste a plegarse a las convenciones de la vida. Quítale el envoltorio post apocalíptico y podemos reconocer a Veintiuno en cualquier instituto, en cualquier barrio. Todo es mejor, obviamente, con su dosis de futuro pesimista. Imaginaos El guardián entre el centeno sin tanta trascendencia y envuelto con papel grasiento, sucio (esto último como tomadlo como elogio). Veintiuno se relaciona con lo peor de un mundo que ya en si mismo es lo peor: deshumanizado, desensibilizado, sin opciones viables de supervivencia. Envidia a los locos por vivir sin responsabilidad, anhela la vida de esbirro de la mafia por su poder y es feliz entre los colgados de la casa de humo.
Entre tanto apocalipsis se esconde una visión terriblemente cercana al mundo en el que vivimos, exagerado pero reconocible, con un sociedad estratificada donde las basuras de los de arriba bañan a los de abajo, donde se glorifica la violencia y el poder, sin importar de donde venga y hacia quién se dirige.

La novela es brillante aunque se le pueden reprochar un par de peros. El arranque es apabullante, devoras páginas sin parar, hasta que llega un punto en el que parece que la historia se estanca, se vuelve recurrente aunque sea un espejismo. El otro punto oscuro quizás sea que un mundo tan bien recreado, con tantos callejones oscuros, requiere mas de 180 páginas para saborear su acidez. Ojalá volvamos a ese pozo.

La polilla en la casa del humo (Aristas Martínez, 2016) es una joya, uno de esos libros a recomendar a todas las amistades (y a enemigos, también). Literatura de alto voltaje salida de callejones oscuros. Uno de los imperdibles de 2016 y Guillem López, uno de los autores a seguir muy de cerca.

¡Sed testigos!



martes, 17 de mayo de 2016

La pila de lectura: Steelheart





Steelheart de Brandon Sanderson, editado en España por Nova, es el primer acercamiento del autor a las obras YA (young adult) y el primer capítulo de su trilogía Reckoner, completada con Firefight (ya disponible en castellano) y Calamity (queda esperar un poco). A pesar de que pueda parecer una obra menor, en parte debido al supuesto público al que va dirigida, no debe olvidarse que Sanderson es, quizás, el mejor cuentahistorias de la actualidad y casi cualquier cosa que salga de su mano funciona. Steelheart no es una excepción.

La premisa puede resultar familiar sobre todo en estos tiempos de elevada exposición superheroica pero, como casi siempre en Sanderson, hay una nueva visión sobre temas ya trillados, una forma novedosa de acercarse a un tema con el que estamos familiarizados. Hace diez años, un elemento rojizo surgió en el cielo. Esa presencia extraña cambia la vida en la Tierra ya que, bajo el amparo de Calamity (el nombre que recibe el extraño cuerpo celeste) comienzan a aparecer humanos con poderes especiales. Llamados Épicos por el resto de pobres mortales, comienzan a utilizar sus poderes en beneficio propio, actuando despóticamente con el resto de humanos. 
La acción se centra en David, un niño que ve como su Chicago se transforma en Chicago Nova: una ciudad sumida en la oscuridad bajo el yugo de Steelheart, un Épico de alto nivel con varios poderes: invulnerabilidad, fuerza y la capacidad que convertir en metal la materia muerta, habilidad que convierte Chicago en una ciudad de acero.
Después de un incidente donde David ve como su padre sucumbe frente a Steelheart al igual que el resto de la ciudad, la venganza ocupa todo su pensamiento. Una década después, David decide buscar a los reckoners, la resistencia humana, encargada de terminar con los épicos y proponerles un plan imposible: terminar con Steelheart. Pero, ¿Cómo herir a un individuo indestructible?

El arranque del libro no puede ser mejor: en apenas un cuarto del mismo, se presenta un nuevo mundo, lleno de épicos de diferentes categorías (ordenados por David según sus poderes) y un nuevo mundo (Norteamérica, en esta ocasión) que difiere de lo que conocemos. Los épicos campan a sus anchas y los humanos, incapaces de hacer frente a sus poderes, deciden resignarse y plegarse a sus egoístas condiciones. La voz del narrador, en primera persona (casi un requerimiento de las novelas para YA) nos pone rápidamente en situación y no lastra la narración en ningún momento, sobre todo en las frecuentes y espectaculares escenas de acción, descritas con todo detalle y de manera vibrante. Sanderson siempre nos hace la misma jugarreta: nos lanza de inicio en medio de un torbellino de información, en una situación totalmente nueva, sin medias tintas. Nada del "camino del héroe" (como se nos recuerda en la introducción de Barceló), la inmersión en la historia es instantánea pero no por ello se vuelve confusa. El estilo de Sanderson continúa intacto con respecto a lo leído en sus obras "mayores".




Steelheart no deja de ser la visión particular del autor acerca del mundo del superhéroe, donde la carga de poseer unos poderes casi divinos aleja a los supuestos héroes de su condición humana. Hay varias referencias sueltas por el libro como los nombres de calles: Reeve, Siegel, Shuster, todos relacionados con Superman (creadores y el famoso actor que encarnó su mejor versión cinematográfica) y en varios aspectos, Steelheart nos lleva a pensar en el mítico pensamiento del fan: ¿Y si Superman fuese malvado?¿Y si la Liga De La Justicia no fuese tan justa?¿Y si los héroes no viniesen a salvarnos?
Los épicos no son los héroes que nos imaginamos: sus ciudades son oscuras, con trabajadores/esclavos humanos que cumplen sus caprichos sin oponer resistencia. No visten coloristas trajes ni tienen contemplación. Todo en ellos es oscuro, peligroso.
En ese terreno, con las cuestiones planteadas (nada profundas, no os preocupéis) entre humanidad, responsabilidad, poderes y (casi) religión (temas centrales en Sanderson), es donde la novela brilla, funciona y engancha, mucho, casi resulta imposible soltarlo hasta haberlo devorado. Los épicos son despóticos y arrogantes en contraposición a los reckoners, humanos al uso, organizados como una resistencia desesperada y suicida, cercanos al fracaso permanente. Definidos casi en un par de líneas, cada reckoner resulta lo suficientemente cercano y diferente al resto para que nos importen y les cojamos un cierto apego.

Si el inicio del libro es explosivo, el resto no se queda atrás, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera entrega de una trilogía. Las escenas de acción, frecuentes y colocadas con maestría, justifican la compra de los derechos cinematográficos para una futura adaptación. La parte final, épica y con giros, nos deja con ganas de más que Firefight (título que es un spoiler en sí mismo) a buen seguro cumplirá. Sanderson no se deja nada en el tintero y cuando parece que una idea no puede dar más de sí, se exprime un poco más, sin perder un ápice de calidad.

Steelheart es una novela ideal para jóvenes lectores, para adultos y para cualquiera que quiera engancharse a una lectura adictiva y de calidad. Supone, además, un buen punto de inicio para introducirse en el mundo de Sanderson, con un pequeño vistazo a lo que es su ambicioso Cosmere y que puede abrir una puerta sencilla y directa hacia otra obras del autor como Elantris, Nacidos de la bruma (atención a la espectacular reedición de Nova) o El camino de los reyes.
Absolutamente recomendable.

sábado, 7 de mayo de 2016

Daredevil, temporada 2

Hace unos cuantos años se me presentó la oportunidad de colaborar en una revista digital, NoSoloFreak. El título lo decía todo sobre su temática. 
Poco a poco, comencé a enviar artículos sobre cine (algunos) y series (la gran mayoría).
Ahora, esa andadura llega a su fin debido al tiempo que cuesta maquetar y preparar un formato así, desde la perspectiva de unos aficionados, sin respaldo económico mediante.
Solo puedo estar agradecido y orgulloso de mis compañeros y agradecerles el haberme dejado un huequito cada mes para rellenarlo con mis cosas.
Posiblemente me plantee la opción de rescatar, mejorar y actualizar algunos de esos artículos para colgarlos en éste blog.
Ya veremos.

Por ahora, os dejo con mi última aportación, una reseña de la excelente segunda temporada de Daredevil emitida por Netflix.



                                         Reseña de la 2ª temporada de Daredevil




viernes, 29 de abril de 2016

La pila de lectura: Hijos del dios binario


Hijos del dios binario (Suma de letras, 2016) de David B. Gil es un potente thriller tecnológico (por ponerle una etiqueta) que funciona en todas y cada una de sus páginas hasta convertirse en una novela altamente recomendable... Siempre y cuando no te produzca vértigo pensar en el futuro cercano, en poderosas corporaciones y en jugar con la esencia humana.
Casi nada.

Alicia Lagos, periodista cultural española, recibe un misterioso mensaje de William, antiguo compañero inglés. En él se encuentran datos acerca de una poderosa multinacional, Fenris y sus negocios por todo el mundo, junto con un misterioso proyecto oculto: Zeitgeist.
Daniel Adelbert es un prospector, se encarga de recuperar reliquias originales pertenecientes a eminentes figuras del pasado para su poderoso jefe. Daniel se embarca en una búsqueda de carácter personal acerca de su misterioso pasado, promovida por su nuevo jefe, un magnate japonés.
En Irlanda se encuentra St. Martha, una residencia para jóvenes huérfanos donde Nicholas intenta desentrañar la verdad sobre tan misterioso lugar y su presencia allí.

La sinopsis puede recordarnos a la mayoría de thrillers del género: una suma de personajes con tramas aparentemente diferenciadas, que terminan confluyendo en una misma historia. La novela no nos defrauda en ese aspecto junto con el (casi inevitable) deambular por el mundo en busca de pruebas: de Madrid a Tokio, pasando por Tel Aviv, Irlanda... todo un world tour. La diferencia de ambientes se une al progreso de la historia, dejando la sensación de que la novela no se detiene nunca, siempre avanzando, con nuevos descubrimientos acerca de los personajes o el misterioso proyecto Zeitgeist, que hace que las 500 y pico páginas se pasen en un entretenido suspiro. Quizás se puedan diferenciar dos partes: una inicial, más cercana al thriller tradicional, donde la investigación periodística de Alicia y la trama de espionaje de Daniel transcurren por separado y la parte final, en la que los aspectos tecnológicos salen a la superficie y vemos que el futuro relatado quizás no sea tan cercano como pueda parecer.
La ambientación tiene un ligero tinte futurista, apreciable en un principio en elementos cotidianos como la ausencia de papel impreso (¡horror!), mejoras en domótica, coches con pilotos automáticos, etc. En la parte media y final, un giro de la historia nos lleva a conocer a uno de los elementos claves de la ambientación de la novela: los ciberbrujos, los acólitos del Dios Binario. Se trata de personas especiales, capaces de conectarse físicamente a la Red y desentrañar código. Mitad ciencia, mitad creencia, navegando en el ambiguo mundo entre ambas, resultan tan impactantes que solo puedo esperar que no caigan en el olvido y vuelvan en futuras entregas.

El estilo de la novela va de la mano con el género que trata y con los amplios referentes de la obra. Hablar de referentes resulta tan necesario como evidente: Blade Runner, Matrix, Neuromante, Ghost in the Shell... y si me apuras, hasta Brazil y un ligero toque de Hijos de los hombres. Todo ello revuelto, pero no agitado, sin perder ni una pizca de carácter propio. Además de los aspectos de referencia más evidentes, el autor se permite (creo) varios guiños en forma de nombres de personajes como Clarice o Beatrix Giger y algunas referencias que seguramente, se me escaparán.
Volviendo al estilo, con referentes tan fílmicos, David B. Gil utiliza una narrativa cinematográfica, detallista en la descripción (impecable en el caso de ciudades, por ejemplo) y con escenas de acción (por lo de parecerse a películas) muy bien resultas. Los personajes creados resaltan sobre el resto de la novela, tanto si son principales como secundarios: creíbles, versátiles y en algunos casos, terriblemente peligrosos. No es una novela que aburra o se vuelva tediosa, pero la aparición de los brujos en su mitad termina por dinamitar la obra y darle ese plus de originalidad que, quizás hasta ese momento, no terminaba de tener y que podría haber terminado por lastrar el trabajo.
Añadir que, como apunte personal y defecto por mi formación, toda la parte científica de la novela está excepcionalmente clara y bien resuelta, sin decir nada más para evitar los spoilers, claro.

Como en la mayoría de casos en los que disfrutas tanto con una lectura, el final te pilla por sorpresa y te quedas con ganas de más, teniendo en cuenta que la historia queda cerrada casi en su totalidad. Espero que no sea la última incursión de David B. Gil en este mundo que él mismo ha creado.
Muy recomendable y manteneos alejados de los spoilers, debe disfrutarse desde el principio conociendo lo justo.

El próximo en la pila es Steelheart, parte de nuestra recurrente dosis Sandersoniana, que no deja de crecer. ¡Hasta que nos leamos de nuevo!




jueves, 14 de abril de 2016

La pila de lectura: Neimhaim




Neimhaim (Fantascy, 2015) de Aranzazu Serrano Lorenzo, es una de esas novelas que aparecen con poco ruido, van llenándose de reseñas positivas y que, a poco que te guste el género, te convence. Algo así como un mecanismo perfecto, donde cada personaje, cada trama, funcionan a la perfección. Sin que nada chirríe, perfectamente engrasado.

La historia nos lleva a un mundo épico, vikingo, donde dos clanes viven separados: los kranyal y los djendel. Los primeros son belicosos, fuertes, consagrados al dios de la guerra; los segundos tienen un comportamiento mas cercano a la magia, capaces de sanar y muy alejados de la violencia por un fuerte código de conducta. Separados desde tiempos ancestrales, una incursión salvaje de saqueadores extranjeros y una profecía terminará por unirlos, bajo la leyenda de que los Reyes Blancos surgirán y unificarán ambos clanes. La profecía se hará realidad con Ailsa y Saghan, destinados a vivir y reinar juntos, aunando las características de ambos clanes. 
La intromisión de Nordkinn ( y Eitranan, su molón lobo blanco totémico gigante) un Dios caído en desgracia por el propio Odín, complicará la idílica situación.

La historia, a grandes rasgos, es esta pero las más de 800 páginas del libro no se quedan en lo anterior. Ante todo, Neimhaim es una obra vibrante, donde la acción nunca se para, con cambios contante de tramas, escenarios y personajes. Esa es una de sus ventajas frente a la enorme cantidad de ofertas similares que hay en las librerías: el ritmo constante, pensado al milímetro, con maestría. 
La ambientación vikinga (tan de moda últimamente), con su aguamiel, sus pieles y sus dioses, resulta un trasfondo tremendamente atractivo. También hay romance, obviamente, pero bien encajado y sin caer en tópicos: la relación de Ailsa, Saghan y Sigfred no transcurre por los cauces habituales y se agradece.

La galería de personajes que completan una obra tan vasta y piedra inicial de una futura saga resulta excelente. Vije, Hoffdakulur y sus hermanas, Illzar, los alegres compañeros..., un plantel de personajes que llenan las páginas del libro e incluso, en algunos casos, van ganando en importancia de cara a futuras entregas porque Neimhaim es el primer libro de la saga, aunque pueda leerse como un volumen autoconclusivo (quedaréis con ganas de más, creedme).



La planificación del libro también está a la altura, una misión que no resulta sencilla. Muchos personajes, antecedentes históricos, leyendas..., todo debe presentarse de manera rápida y fluída para no resultar pesado o complejo.
La narración es brillante, con una acción espectacular, sobre todo en su parte final. Se nota que la idea maduró durante años en la imaginación de la autora y eso nos presenta un mundo creíble con personajes excelentes. 

Neimhaim es, en definitiva, un gran libro de fantasía épica vikinga, con el que, a poco que te guste esa ambientación, lo vas a pasar en grande. Personalmente dejé reposar la lectura del libro, estirándolo lo más posible, sin atracones, cosa difícil porque mi intención hubiera sido el de devorarlo hasta comerme las hojas. Las 860 páginas, sin pasar una. Hasta las tapas. 
La edición de Fantascy mantiene sus características habituales ( tapa blanda, flexible) con algún adorno en su interior como ilustraciones al comienzo de cada segmento importante del libro.
Además en la propia web de la obra se encuentran Las visiones de Rutnir, segmentos que quedaron fuera del libro, recuperados en formato digital. Un buen ejemplo de mantener la espera al segundo volumen y así evitar que se pierda interés en la obra. En la web también se puede encontrar todo tipo de material reltivo a los personajes y al mundo de Neimhaim. Parece una tontería pero ojalá fueran más comunes ejemplos así.  

Un acierto seguro, no se puede hacer otra cosa que recomendar y esperar las siguientes entregas. ¡ A la librería más cercana, por Tyr! 


El próximo en la pila es Hijos del dios binario de David B. Gil en Suma de Letras. ¡Nos leemos en unos días!


lunes, 18 de enero de 2016

Ya se huele la sangre

Temporada de premios, nominaciones y zarandajas. El cine se vuelve loco, la prensa escoge a sus elegidos para darle loas y el público general nos sentimos académicos y decidimos lo que es "bueno" y lo que es "malo".
Los Globos de oro, los Oscars, los Goya y los Razzies. Cuatro nombres para la misma basura publicitaria, porque ¿quién tiene la potestad para decidir que es "bueno" y que es "malo"? ¿Unos ancianitos retrógrados en sus poltronas? ¿Una industria basada en pisotear al rival? ¿Yo mismo repantingado en mi sofá?




Nadie tiene ese don mágico, desconfiad de quien habla en términos absolutos, en lo que está bien, mal, los complejitos de "es tan mala que es buena", "es mala a posta", etc. ¿Es inferior el cine de Carpenter al de Iñarritu (por poner un ejemplo extremo e imposible)?

Quizás mis gustos deambulen próximos a la frontera de lo comercial y lo que no se considera usual, pero cada vez estoy menos de acuerdo con lo preestablecido. ¿Merece un montón de nominaciones a los Razzies una película como El destino de Júpiter, una obra fallida en algunos puntos pero brillante en otros?
Para mi, no.
La última película de los Wachowski sirve como ejemplo perfecto. Una space ópera visualmente apabullante, con unos diseños y una puesta en escena muy buena y problemas de ritmo, con el tratamiento de algunos personajes pero con un global muy disfrutable y entretenido, además de un batacazo comercial importante. Ni es de lo peor del año ni merece ese descalabro y mala fama. Y éste es solo un ejemplo entre mil.

Todo depende de gusto, del interés que le pongas, de dejar reposar las ideas y referencias y de querer ver lo bueno, de volver a disfrutar de las cosas con ilusión, no con el cuchillo entre los dientes, dispuestos a despellejar. Hay que buscar diamantes en la basura, cada vez hay más. Que no os coman la cabeza, pocas veces un aluvión de títulos asegura calidad. Los premios dependen del dinero, como casi todo en esta vida. Fuera complejitos y falsos fundamentos: haced caso de vuestra cabeza, corazón y ojos. Lo demás, discurso vacío. Como éste que acabáis de leer.

miércoles, 13 de enero de 2016

Reseñas relámpago (1/2016)

Como decíamos ayer...

Joy es una historia de superación personal, una lucha de una mujer valiente, decidida, con talento frente a lo impuesto por la sociedad, por las empresas.
Joy es, en realidad un drama de la hora de la siesta del fin de semana venido a más, hipervitaminado, con ínfulas... casi nada.

Lawrence en la mejor escena de la peli.

A modo de un cuento, con la abuela narrando la historia, la película nos deja dos horas de fregonas, luchas contra el poder masculino y muy poco cine, la verdad. Jennifer Lawrence no brilla demasiado (como casi siempre), a excepción de un par de escenas, De Niro necesita papeles para seguir existiendo y sólo salvaría a Bradley Cooper por una gran escena (junto con el final, de lo mejor de la película). Y poco más, David O. Russell sigue empeñado en desarrollar una carrera irregular, con actores comunes a todas ellas (Lawrence, Cooper...) y con un prestigio entre la critica desmesurado. Ni Jennifer Lawrence está para nominarla a todos los premios ni la película es para poco más de un aprobado raspado.

Spectra es el James Bond desganado, hecho con una desidia enorme, desde la dirección de Sam Mendes, pasando por el flojito tema central hasta un desenlace estirado hasta las casi dos horas y media de metraje. Demasiado larga, plana y tibia aún contando con un buen villano (Christoph Waltz) que se va diluyendo con cada aparición. Las habituales escenas de acción no brillan al nivel acostumbrado (penosa persecución en la nieve) y la pereza inunda el metraje. Aún así es Bond y se deja ver de manera entretenida aunque sea por rendirle homenaje a la, más que posible, última aparición de Daniel Craig como 007. Una pena.

Spotlight es una de mis películas favoritas en estos momentos preOscar. Un drama periodístico como dios manda, con su terrible base de historia real sobre los abusos sexuales por parte de la curia de Boston a lo largo del tiempo y en el empeño de unos periodistas por sacar a la luz la historia silenciada.



Una película donde la verdad y la historia es todo, la trama se traga cualquier alarde técnico, artístico y se cimenta en un trabajo actoral brillante comenzando por un Michael Keaton recuperadísimo, un sorprendente Liev Schrieber, Rachel McAdams cumple pero no brilla y un monstruo como es Mark Ruffalo. Muy recomendable, aún más si te gusta el cine tipo de los 70, tan olvidado hoy.

Legend es, al igual que en el caso anterior, el ejemplo de una película donde la dirección queda en un segundo plano frente a algún otro detalle de la misma. Si en Spotlight era la historia, en éste caso es la brillante (como de costumbre) actuación de Tom Hardy, todo un animal capaz de hacer de ambos hermanos Kray y salir victorioso. Una película con un fino sentido del humor y que narra el ascenso y caída de los criminales hermanos Kray (hedonista uno, esquizofrénico otro...) en la Londres de los años 60. Buen guion, brillante trabajo de Hardy y Emily Browning pero una dirección algo floja que resta méritos a una película que, en manos de un Scorsese (por ejemplo) hubiese sido tenida mas en cuenta. Aún así, muy buena.


Dos Hardy... Nada puede salir mal.


The danish girl juega en la liga contraria de las dos pelis anteriores. Como toda la filmografía de Tom Hooper, The danish girl es una película de director, casi de autor. Encuadres que parecen cuadros al óleo, composiciones forzadas, paredes desconchadas, planos cercanos... Quizás en El discurso del rey y (sobre todo) en Los Miserables pudiese parecer algo forzado pero en éste caso se ajusta a la perfección a la historia de Einar Wegener, pintor danés que en los años veinte descubrió que era una mujer (Lili) atrapada en el cuerpo de un hombre. Eddie Redmayne brilla por completo con un gran trabajo alejado de tabúes, simplezas, clichés y facilidades. Pero no solo él brilla sino que Alicia Vikander sorprende como Gerda Wegener, sufrida esposa del pintor, hasta llegar a comerse gran parte de la película. Muy recomendable.



Entre tanta oscarizable, The taking of Deborah Logan (2014) supone un alivio.



Otro found footage más pero bien hecho y con una premisa desde el inicio: acojonar al personal. Deborah es una tierna ancianita, religiosa y diagnosticada con una fase inicial de Alzheimer. Un grupo de investigadores consigue convencerla para grabar el proceso de su enfermedad, junto con su hija, en su casa alejada de la población más cercana. A ratos puede recordar al último Shyamalan, la muy recomendable La visita, pero el mal rollo que transmite la historia de Deborah Logan supera a la última del bueno de M. Night. La historia se desata en su parte final con una buena dosis de cultos secretos, asesinos de niños y cuevas con serpientes. Excelente del principio hasta el final, ignorada en nuestro país y con secuencias para aplaudir.
Para pasar miedo.