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lunes, 22 de agosto de 2016

Alcatraz contra los bibliotecarios malvados - Brandon Sanderson / Ediciones B (B de Blok)



Alcatraz contra los bibliotecarios malvados, además de tener uno de los títulos más molones que se nos pueda ocurrir, supone el aterrizaje de Brandon Sanderson en la literatura juvenil, después (o antes, atendiendo a la fecha de escritura) de su incursión en la literatura para jóvenes adultos que supuso Steelheart y la saga de los Reckoners. El primer volumen de las aventuras de Alcatraz es pura aventura y diversión, tengas la edad que tengas, pero como bien se encarga de recordar el autor en cada capítulo, Sanderson no es un tipo de fiar. Nos vuelve a engañar, ofreciéndonos un precocinado de los suyos, pero no es cuestión de quejarse: es de los mejores en su oficio y se nota.

Vamos por partes.

Portada de la edición española.

jueves, 11 de agosto de 2016

Dark Water - Koji Suzuki / Satori Ediciones



Excelente portada de la edición española.


Dark water es la recopilación de historias cortas de Koji Suzuki, autor japonés especializado en terror y autor de The ring, entre otras obras, famosa por sus adaptaciones cinematográficas. El libro, editado en España por Satori, nos lleva a un tenebroso paseo por zonas acuáticas, que intenta bucear en las partes más oscuras de la psique y comportamiento humano. Voy a abusar de las metáforas acuáticas, como podéis comprobar; es lo que toca. Lo siento.

Resulta imprescindible señalar que Dark water no es un libro recomendable para todo tipo de lectores. Los relatos son cortos pero ese aspecto no influye a la hora de que sean simples o que sus ideas tengan poco recorrido. El estilo de Suzuki hace que cada relato se construya poco a poco, con mucha descripción tanto de entorno como de sensaciones, influyendo a la hora de crear un terror psicológico, de lenta aparición, pero de poso amargo. Un descenso lento por aguas frías y profundas. Ahí reside, quizás, la clave de que el libro os pueda o no convencer. Sus historias requieren un trabajo de fondo, donde nos tenemos que dejar batir por el oleaje y que el autor nos lleve al punto que él desea. Esa condición, unida al estilo de la narrativa, supone una barrera que puede ser definitiva a la hora de acercaros al libro. No ha sido mi caso y Dark water me ha convencido, a pesar de ese posible hándicap.

Otra de las características principales del libro es su temática cerrada en un elemento: el agua. Parece increíble la diversidad temática que puede surgir de un mismo elemento. Desde depósitos de agua en edificios de viviendas a islas artificiales creadas por el ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial, pasando por cuevas desconocidas con acuíferos subterráneos sin salida; todo es válido para que Suzuki nos sumerja en las zonas oscuras de la condición humana. Las atmósferas elegidas son asfixiantes, pegajosas, casi puedes sentir la humedad calándote hasta los huesos y de esa misma manera, como si fuese un goteo lento, el desasosiego se instala en el lector a medida que el relato de turno avanza.

Suzuki es conocido, sobre todo en Occidente, por ser el artífice de The ring y secuelas, pero como indica Jesús Palacios en la brillante lectura que cierra el libro, es uno de los afortunados elegidos con el título de “El Stephen King de…” (sustituyan los puntos suspensivos por la zona del mundo en cuestión). En esta ocasión y a pesar de que soy un lector constante del maestro del terror, flaco favor se le hace a Suzuki con esa comparación. Los estilos son diferentes, quizás unidos por un exceso en las descripciones, pero el escritor japonés siempre busca el horror en el interior de las personas, en los comportamientos y actitudes de sus personajes. Al saber que The ring es obra suya podemos caer en el error de imaginarnos relatos oscuros llenos de niñas de colores grisáceos y pelos largos por la cara o fantasmas que atemorizan a los protagonistas; relatos llenos de giros sobrenaturales, influenciados por la potencia de las adaptaciones cinematográficas. Nada más lejos de la realidad. Dark water basa su capacidad de incomodar en el comportamiento humano, en madres controladoras, crueles bromas que van más allá, problemas domésticos y padres que quiere dejan un último mensaje a su hijo. No veremos muchos entes sobrenaturales surcando las páginas de Dark water, el asombro viene de lo retorcido del comportamiento humano. No hay que tomar esto como un punto en contra del libro, los relatos funcionan igual de bien y consiguen su objetivo: inquietar.

El medio ambiente de las historias es el mismo, el agua, pero su carácter no puede ser más distinto.

El libro se abre con un pequeño prólogo, donde una abuela y su nieto pasean por la orilla del mar, buscando objetos arrojados por la marea y contando historias. En apenas tres páginas, Suzuki nos ambienta en su mundo y nos mete de lleno en él en un arranque de oro para el libro. 
Agua que se agita es el primer relato y el más reconocible de la colección ya que contó con dos adaptaciones cinematográficas, una japonesa a cargo de Hideo Nakata en 2002 y la inevitable norteamericana en 2005 con Jennifer Connelly como protagonista, compartiendo título que precisamente es el mismo que utiliza el libro, Dark water. Esta historia de una madre controladora y su hija entra dentro de las más sobrenaturales del libro y es un excelente ejemplo del estilo de Suzuki: a pesar del supuesto terror sobrenatural que podría llenar el relato, el auténtico pesar viene por las implicaciones de las acciones humanas. Si éste no os convence, poco más puede aportar el libro para que cambiéis de idea. 
Isla solitaria es uno de mis preferidos y el que más me enterró en el barro malvado que nos propone el autor. Una historia ambientada en una de las islas Daiba, zonas artificiales creadas para instalar baterías de defensa, y que eleva la maldad y el egoísmo humano a otro nivel, explotando la idea principal más allá de lo que resulta común. Brillante. 

El agujero se va construyendo poco a poco, sobre un cimiento sólido de estructura clásica (muy Poe, como indica Palacios en su escrito al final del libro) y giro final. En este caso el terror viene marcado por la convivencia diaria de una pareja y sus consecuencias. Vuelta al horror de lo cotidiano. Un crucero de ensueño puede englobarse dentro de los relatos de corte sobrenatural, aunque los fenómenos inexplicables funcionen más como argucia que como parte trascendental del relato. Esta crítica a las clases sociales, a la relación entre ricos y pobres o al extremo desapego de la burguesía nos lleva a un crucero de lujo por alta mar hasta que la nave se detiene sin motivo aparente… y aparece lo extraño. El barco a la deriva puede resultar similar, pero conecta con la parte ecológica de los medios marinos en una narración que mantiene la intriga hasta el final.

La acuarela es el relato más arriesgado de la colección. Un juego metanarrativo que sale bien, convence y juega con la trama y por extensión con el lector, hasta el final. Un ejercicio de estilo y de inventiva que brilla en el conjunto del libro. 

El bosque en el fondo del mar es el relato clásico y que se encuentra más alejado del terror. Una narración entre la aventura y el drama, claustrofóbico y que enlaza con el Epílogo que arroja algo de luz en la oscuridad de la obra. Una historia sobre la responsabilidad de ser padre y el peso de las situaciones extremas.

El libro, en la edición española de Satori, incluye un breve ensayo de Jesús Palacios, Puente sobre aguas turbulentas: Koji Suzuki y Dark water, que ahonda sobre la obra del autor y los relatos incluidos en la recopilación. Un muy buen añadido por uno de los mayores expertos en el género de nuestro país y que hace que apreciemos un poco más lo que acabamos de leer. La edición de Satori cuenta con una excelente portada, una muy buena traducción con algunas notas al pie que siempre nos aclaran aspectos sobre la cultura japonesa que nos resultan extraños y el broche de oro con el añadido de Jesús Palacios. Nada que añadir, un gran trabajo de la editorial asturiana a la que no puedo más que recomendaros que tengáis en cuenta a la hora de buscar lecturas interesantes. 

Dark water nos arrastra a pozos profundos, siempre con el agua al cuello, aunque nos encontremos en la relativa seguridad de nuestro sofá con el libro en las manos. Después de beber en él nos queda un poso oscuro, un regusto amargo. No es un libro accesible para todo tipo de lectores ni para nadie que no quiere ver interrumpida su paz con la oscura versión de los actos humanos. Koji Suzuki es un escritor de ideas potentes y malvadas, capaz de convertir un plácido paseo en yate, una tarde de espeleología o una expedición en algo oscuro, malsano. Desasosiego sería el término adecuado. A mí me ha convencido y he tardado en quitarme esa molesta humedad de encima. Dadle una oportunidad.

martes, 26 de julio de 2016

Material sensible - Neil Gaiman / Editorial: Salamandra






La creatividad de Neil Gaiman es un pozo sin fondo, un animal voraz. Se mueve como un todoterreno ante cualquier situación, ya sean cómics, guiones de televisión, novela, cuentos infantiles e incluso poesía. Cuando te salen las ideas a presión de tu cabeza, muchas mueren sin llegar a desarrollarse, quedando sin evolucionar como un pokemon de poco nivel (toma referencia de moda), así que el uso del cuento como forma de almacenar y dar vida a esas ideas resulta clave. No todas las tramas dan para una novela de 400 páginas y una adaptación audiovisual, pero si para una satisfactoria narración de 30 páginas y conseguir que salga de tu cabeza para dejar hueco a las nuevas.

El problema viene cuando las editoriales no están conformes con publicar recopilaciones de cuentos, dicho por el propio Gaiman en el brillante prólogo de Material sensible. Quedan relegadas a caprichos excéntricos de autores más o menos consagrados o a editoriales pequeñas que luchan contra viento y marea para traernos material nuevo (si, hablo de Fata Libelli, como no). Material sensible se engloba dentro de la primera categoría. Gaiman es un escritor con una legión fiel de seguidores, varias adaptaciones a sus espaldas (atención a la llegada a la Tv de American gods dentro de unos meses; tráiler de la Comic con de éste año aquí); un renombre a prueba de balas, vamos. Ésta no es su única recopilación de relatos: Humo y espejos nos llegó en 1999, a través de Norma y Objetos frágiles diez años después, con Roca, al igual que El cementerio sin lápidas (2012). También hay que tener en cuenta que la habilidad de Gaiman como narrador de relatos se puso a prueba con la serie de comic The Sandman (Vertigo, editada en España por ECC) y sus numerosas incursiones en el terreno de la literatura infantil, además de sus escarceos con otras formas de comunicación como guiones de televisión (para Doctor Who, por ejemplo) o sus lecturas y actuaciones teatrales. Un hombre del Renacimiento.

Pero a lo que íbamos: Material sensible es su última recopilación de relatos en castellano que reúne 24 cuentos y poemas, 25 si tenemos en cuenta la Introducción que, en éste caso se puede considerar un relato más por su contenido. Como en todos los libros de esta índole, de tantos relatos y que llega a las casi 400 páginas, tenemos un poco de todo, en temática, desarrollo y calidad, pero en conjunto el nivel es bastante alto.

A Gaiman siempre me lo imagino así. Manías.

La Introducción sirve para plantar las bases de la colección, el porqué de la reunión de tanto material diferente. Gaiman habla de los monstruos que viven en nuestras cabezas, en las máscaras que nos ponemos frente a la sociedad y que generan horrores. Quizá la explicación más sencilla es que se ha reunido la mayoría de relatos de ficción que quedaban sin agrupar; el resto es poesía y adorno. También se disculpa debido a la heterogeneidad de la colección. En ése punto estoy en desacuerdo: precisamente acudo a los libros de relatos cuando quiero probar diferentes historias, géneros… siempre y cuando mantengan el nivel que Gaiman consigue en éste libro. Además de meternos en la piel del autor, la Introducción incluye unos breves comentarios sobre cada uno de los relatos, hablando sobre sus influencias, las causas que motivaron su escritura o anécdotas sobre ellos. No tienen modo de uso, pero en mi caso leía el relato correspondiente y luego volvía atrás, a buscar lo que Gaiman quería añadir sobre él, lo que enriquece un montón la experiencia. Un gran inicio que sirve de cimiento a toda la obra.

En los 24 relatos siguientes, Neil Gaiman se atreve con todo, recurriendo a sus mundos y pesadillas favoritas. Cuentos fantásticos algo retorcidos, narraciones de encargo, una vuelta al mundo de American gods, poemas… todo entra dentro del saco y aunque parezca imposible, el mix funciona. Gaiman tiene un toque especial, casi mágico, para conferir vida a sus escritos en mundos fantásticos íntimamente unidos a nuestra realidad. Material sensible resulta un regalo para aquellos que somos fans del autor pero también cumple como carta de presentación para aquellos que nunca hayan leído nada del escritor inglés.

Detalle de la portada anglosajona.

En el conjunto hay relatos que funcionan mejor que otros. El arranque con Un laberinto lunar y Lo que pasa con Cassandra es inmejorable; un relato de fantasía y terror y otro de un imposible suspense psicológico con una elegante finta final. Ambos relatos suponen un buen ejemplo de lo que consigue Gaiman con sus escritos, esa habilidad para transportarte a lugares prohibidos, oscuros o luminosos, pero con alguna raíz enterrada en la realidad. En el resto de la colección destacan “La verdad es una cueva en las montañas negras…” de fantasía a muy alto nivel; Naranja o como completar un relato a base de respuestas de cuestionario; Un calendario de cuentos donde Gaiman desarrolla mínimamente doce ideas geniales; El caso de la muerte y la miel con una visita al universo de Sherlock Holmes en relación con la excelente película Mr. Holmes (Bill Condon, 2015); Clic-Clac, el sonajero con Gaiman disfrazado del Stephen King de El umbral de la noche; Las nada en punto, con el Undécimo Doctor en un excelente capítulo de la serie o Black dog con el interés de volver a ver a Sombra después de American Gods. Tampoco se quedan atrás El hombre que olvidó a Ray Bradbury, Un conjuro contra la curiosidad, Terminaciones femeninas o En Relig Odhràin. Resulta difícil dejar alguno atrás (como el estupendo díptico de variaciones de cuentos populares que forman Ceñirse a las formalidades y La joven durmiente y el huso) cuando el nivel general está tan alto. Incluso se agradecen las incursiones poéticas que se pueden utilizar como descansos entre tanto relato estupendo (si, la poesía no es lo mío…).

Material sensible es un buen ejemplo de lo que es Neil Gaiman como creador y eso no es poca cosa. La colección de relatos que edita Salamandra en castellano, en una edición con una portada llamativa, grafismos en los títulos de cada relato y un buen trabajo de traducción (incluso en relatos con universos propios como el de Doctor Who), resulta esencial para los seguidores de Gaiman y un excelente regalo para aquellos a los que queramos convertir. 25 relatos con mucha calidad y poco relleno, que te hacen deambular entre la luz y las sombras, en el trabajo de un autor que genera ideas con una facilidad y una abundancia pasmosa. Lo hace tan sencillo que parece tan simple y natural como respirar, casi un juego.Un capricho de genio.  

martes, 12 de julio de 2016

Homo homini lupus: cuentos oscuros de lo humano – Robert Shearman / Editorial: Fata Libelli


Portada, tan inquietante como el contenido.



Hay lugares que dan miedo, incluso sin haber puesto un pie en ellos: cementerios, casas abandonadas, hospitales, bosques nocturnos… Es un terror grabado a fuego en nuestra mente, producen escalofríos solo con pensar en ellos. Hay otros que no nos inquietan tanto, nos resultan familiares e incluso cómodos y no pensamos que el terror pueda acecharnos en ellos.

Por suerte (o desgracia), Robert Shearman viene para rompernos los planes y traernos el horror a la puerta de nuestra casa. Y sin avisar.

La colección publicada por Fata Libelli (enorme trabajo de la editorial digital por buscar material para sorprender) incluye ocho relatos de los cuales puedo decir que me han convencido todos, menos uno. No solo convencer o gustarme, sino que se han quedado a vivir en un rincón escondido del cerebro, ahí donde se almacenan las ideas que producen las pesadillas.

La nota de los editores con la que se abre el libro (aparte de la recomendable lista de temas para escuchar mientras lees) explica con detalle la importancia de lo grotesco en la narrativa de Shearman, de la desviación de lo normal (si acaso existe eso de “lo normal”) junto con una fina ironía en todos sus planteamientos. Una mezcla de terror y humor que funciona a la perfección, unido a su particular estilo a la hora de escribir. Shearman tiene experiencia en el mundo del teatro y de la televisión (el episodio Dalek de la primera temporada moderna de Doctor Who es suyo) y se nota a la hora de leer sus trabajos. Frases cortas, concisas o discursos que se cortan como si estuviésemos en leyendo el pensamiento de los protagonistas. El estilo provoca un mayor desconcierto al no comprender las situaciones planteadas al mismo tiempo que el protagonista, compartiendo su incredulidad, identificándonos con ellos aún en los momentos más difíciles o incomprensibles. Una cercanía que ayuda a romper la barrera de lo grotesco, la fisura que podría suponer el no entrar en el juego propuesto por el autor y que el desconcierto nos alejase de la lectura. Por suerte (u oficio) esa ruptura no sucede y la lectura avanza rápida y fluida, cayendo en la espiral de locura que se abre con cada relato.

Shearman, un Dalek y un montón de libros. Best picture ever.


La colección presentada por Fata Libelli comprende ocho relatos: Alicia a través del espejo, Hagas lo que hagas, Rotulador azul rotulador amarillo, Peso pluma, Un maldito milagro tras otro, El bigote de George Clooney, El espacio oscuro de la casa dentro de la casa del jardín en el centro del mundo y Ola de frío.

Entre tanta historia nos encontramos todo tipo de situaciones con ciertos denominadores en común: una situación relativamente normal que se ve sacudida por algún elemento extraño que altera los cimientos mismos de esa cotidianeidad. Como el propio subtítulo de la colección indica, la parte oscura de los procesos humanos tienen una gran importancia en cada uno de los relatos. Además de la aparición de lo extraño, lo imposible o lo grotesco, los comportamientos humanos tienen gran importancia, en concreto los referidos a la familia o la vida en pareja. Shearman deshace hasta las últimas consecuencias las relaciones, pasando de la luz al pozo más oscuro, a la misma vez que lo extraño hace aparición. Quizás las relaciones de pareja o las paterno-filiales sean las que más aparecen en sus relatos, casi de manera irremediable todas las historias terminan derivando hacia esas dos clases de relaciones y los sentimientos que acarrean (posesión, envidia, preocupación, obsesión…).

No me gusta desentrañar demasiado acerca de los entresijos de cada libro, prefiero que cada uno se vaya sorprendiendo con la lectura. En esta ocasión y al ser un conjunto de relatos, merece la pena pararse a detallar de qué va cada historia.

Alicia a través del espejo abre la recopilación y quizás sea el que menos me ha convencido aun teniendo buenos momentos. Es la historia de una pareja perfecta cuya convivencia con sus vecinos comienza a ser insoportable. Envidias, el anhelo de lo prohibido, la curiosidad por la vida de los demás, los estilos modernos de vida… todo queda englobado en esta historia, pero no termina de gustarme del todo, quizás debido a su excesiva frialdad, en parte generada por los protagonistas.

Hagas lo que hagas es una de las piezas centrales de la recopilación y es que un relato cuyos protagonistas son un hombre y un perro que deben compartir celda en el infierno debe llamar la atención. Además de su idea principal, la historia tiene una dosis muy compensada de humor y una parte final que os va a sembrar una idea muy peligrosa en el cerebro. Imperdible.

Rotulador azul, rotulador amarillo planta las bases de lo que es el estilo de Shearman. Un viaje a casa de un padre, ansioso por ver a su familia, comienza a oscurecerse, un tránsito entre lo familiar, cercano y real con la parte más oscura, hasta dejarte con la boca abierta.

Peso pluma es mi favorito. Juega en la misma liga que el relato anterior, comienza con una escena más o menos normal, en éste caso una pareja que sufre un accidente de coche y termina de la manera más oscura y loca que se pueda imaginar. Un espectáculo terrorífico propio de “Historias de la cripta”.

Un maldito milagro tras otro y El bigote de George Clooney son dos de los relatos más oscuros y grotescos del libro. La improbable historia de una niña embarazada y un relato sobre una obsesión (con algo de síndrome de Estocolmo) tocan las peores partes de la mente humana. Me dejaron hecho polvo, a decir verdad.

El espacio oscuro… parte de una idea original, un Dios hablando con una suerte de Eva y Adán, con una narración muy particular para ahondar en la condición humana relativa a la vida en pareja. Junto con la primera, la que menos me ha gustado.

Ola de frío es el broche de oro de la colección de terrores. La Navidad era lo único que le faltaba a Shearman por arruinarnos y lo consigue con éste relato. Otra vez volvemos a leer sobre las dificultades de la vida familiar, el cuidado de los hijos y un Papa Noel que se aparece en Nochebuena con un contrato que firmar a cambio de una bicicleta.




Homo homini lupus es una colección de terrores, de fobias y temores actuales que no se queda en la mera aparición de un monstruo o una situación terrorífica, va un paso más allá e introduce el terror en nuestros comportamientos cotidianos, donde se vuelve especialmente efectivo. El estilo de Shearman es un arma afilada que nos corta y despedaza, dejándonos indefensos ante lo grotesco envuelto de pura normalidad. Atreveos a quitar el envoltorio, a pegarle un vistazo al hombre que es el lobo que acecha al hombre. Fata Libelli hace un trabajo excepcional trayéndonos lecturas como ésta, perfectamente traducidas y a un precio más que ajustado. No será la última vez que lea algo suyo, seguro.
Aquí tenéis el enlace por si os apetece para haceros con el libro. Obligatorio. 




martes, 7 de junio de 2016

Outcast/Preacher

Se avecina un verano demoniaco, entre ola y ola de puto calor. En parte es culpa de la época del año, que saca lo peor de la gente y en parte por las nuevas propuestas de AMC y Cinemax.
Ambas con su origen en formato papel, en comic y con temáticas convergentes aunque con un enfoque dispar.




Preacher (AMC, sin fecha en España) es el oscuro objeto de deseo y temor del fandom desde hace años. Cómic de Ennis y Dillon de culto (publicado en España varias veces, la última por ECC), una de las obras con las que más he disfrutado en mi vida, tuvo varias intentonas para convertirse al cine o a la televisión. Finalmente, Seth Rogen se llevó el gato al agua y AMC, famosa por Breaking Bad o The Walking dead, acogió la propuesta. Los ánimos se calmaron al ser AMC un canal que cuida (en parte) sus producciones pero la aparición de Rogen levantaba suspicacias. Yo siempre dudo entre quererle incondicionalmente u odiarle a muerte. Ahí tengo el nivel, en esos extremos me muevo.
Anunciado el reparto, con ciertas adaptaciones estéticas y visto el piloto, me encuentro razonablemente tranquilo, con un estreno que apunta al notable. Los protagonistas cumplen, una vez salvados los recelos iniciales y el tono de la historia parece el correcto.



Preacher es la historia de un cura, Jesse Custer (Dominic Cooper), un predicador de un pueblecito del Texas profundo, falto de fe y vocación que se va a encontrar bendecido por la voz del Señor, un don divino capaz de convencer a la gente de que haga lo que ordenas. Literalmente.
En su camino aparecen Tulip, un viejo amor (Ruth Negga) y Cassidy (Joseph Gilgun), un vampiro.
Si.
Un vampiro. Quizás uno de los mejores personajes de ficción de los últimos tiempos.

Su historia va a transcurrir entre paletos, cárnicas, Santos de los Asesinos, ángeles y demás ovejas descarriadas, con una clara premisa: destrucción, sangre y trasgresión. Te doy una bofetada pero con una sonrisa, algo así.
La adaptación a la televisión no va a rebajar mucho su tono, por lo visto en su primer capítulo. Quizás más adelante, cuando la historia se desquicie y las cabezas reventadas sean cosa normal, se vayan diferenciando los caminos entre cómic y televisión. O no, nunca se sabe.

Buen estreno, con un episodio algo irregular pero que pone unos cimientos sólidos. Advertencia: si no estás al corriente del tono y temática de la serie, puede ser que cueste conectar con ella. Dadle una oportunidad.




Outcast (Cinemax, Fox en España) es una serie basada en un cómic de Robert The Walking dead Kirkman y que centra su atención en las posesiones. Editado en España por Planeta bajo la traducción de Paria, la adaptación nos llega a través de Cinemax, un canal filial de HBO donde podemos ver joyas como la ya finalizada Banshee (serie de ovación cerrada).



Es una historia 100%  de terror, donde Kyle Barnes (Patrick Fugit) debe enfrentarse a las posesiones que marcaron su vida, ya desde pequeño, aunque no se mueva de su casa, atormentado de por vida.
Al contrario que con Preacher, no he leído los cómics así que me centraré en su piloto televisivo.

Una cosa queda clara: el primer episodio funciona a la perfección en todos los sentidos. De manera aislada y con un poco de metraje extra, pasaría por una película. Es fácil que las cosas salgan bien cuando tu historia es sólida y atractiva y tienes detrás a una bestia como Adam Wingard a la dirección. Éste señor es el culpable de Tú eres el siguiente (You're next, 2011) y The guest (2014), dos peliculones ampliamente disfrutadas por el que suscribe. Ya desde la primera escena del capítulo vemos que el nivel es alto y no se desinfla en ningún momento de su hora de duración.



El tono, serio y oscuro, junto con algunas escenas lo suficientemente terroríficas para llamar la atención en televisión hacen de Outcast una serie a tener en cuenta en su primer vistazo. Luego habrá que ver cómo evoluciona la trama, aunque Kirkman ya avisó en alguna entrevista de que había iniciado la historia con el final en mente. Probablemente habría dicho lo mismo de The walking dead y mira como estamos...

Dos propuestas brillantes, por el momento, para disfrutar con la parte más oscura y demoniaca del verano.

lunes, 18 de enero de 2016

Ya se huele la sangre

Temporada de premios, nominaciones y zarandajas. El cine se vuelve loco, la prensa escoge a sus elegidos para darle loas y el público general nos sentimos académicos y decidimos lo que es "bueno" y lo que es "malo".
Los Globos de oro, los Oscars, los Goya y los Razzies. Cuatro nombres para la misma basura publicitaria, porque ¿quién tiene la potestad para decidir que es "bueno" y que es "malo"? ¿Unos ancianitos retrógrados en sus poltronas? ¿Una industria basada en pisotear al rival? ¿Yo mismo repantingado en mi sofá?




Nadie tiene ese don mágico, desconfiad de quien habla en términos absolutos, en lo que está bien, mal, los complejitos de "es tan mala que es buena", "es mala a posta", etc. ¿Es inferior el cine de Carpenter al de Iñarritu (por poner un ejemplo extremo e imposible)?

Quizás mis gustos deambulen próximos a la frontera de lo comercial y lo que no se considera usual, pero cada vez estoy menos de acuerdo con lo preestablecido. ¿Merece un montón de nominaciones a los Razzies una película como El destino de Júpiter, una obra fallida en algunos puntos pero brillante en otros?
Para mi, no.
La última película de los Wachowski sirve como ejemplo perfecto. Una space ópera visualmente apabullante, con unos diseños y una puesta en escena muy buena y problemas de ritmo, con el tratamiento de algunos personajes pero con un global muy disfrutable y entretenido, además de un batacazo comercial importante. Ni es de lo peor del año ni merece ese descalabro y mala fama. Y éste es solo un ejemplo entre mil.

Todo depende de gusto, del interés que le pongas, de dejar reposar las ideas y referencias y de querer ver lo bueno, de volver a disfrutar de las cosas con ilusión, no con el cuchillo entre los dientes, dispuestos a despellejar. Hay que buscar diamantes en la basura, cada vez hay más. Que no os coman la cabeza, pocas veces un aluvión de títulos asegura calidad. Los premios dependen del dinero, como casi todo en esta vida. Fuera complejitos y falsos fundamentos: haced caso de vuestra cabeza, corazón y ojos. Lo demás, discurso vacío. Como éste que acabáis de leer.

domingo, 2 de junio de 2013

A walk on the wild side

Triple sesión malsana: ManiacThe lords of Salem  y Stoker, tres películas que es imposible que dejen a uno indiferente y sentado tranquilamente en el sofá, de esas cintas realizadas para remover... tripas, por supuesto.

Maniac (Franck Khalfoun, 2012) es un remake de la película del mismo título de 1980, dirigida por William Lustig y, en este caso, llega en forma de coproducción Francia\USA con Alexandre Aja como productor y guionista.
La película nos pone en la piel de Frank Zito, un temible Elijah Wood, un tipo raro que vive rodeado de maniquís y traumas de infancia y con una malsana obsesión: acechar mujeres y cortarles la cabellera.
Cosas de la vida.



Estableciendo un paralelismo mas que evidente, Maniac es el Drive de lo trash. Un estilo visual impecable, impactante y centrado en su protagonista, prácticamente en primera persona, poniéndote en la piel del killer, en sus propios ojos. La tensión no se supera fácilmente y muchas veces cuesta quedarse con el punto de vista de Frank, tomando como referencia las manos, la vista y la voz de Elijah Wood, poco visible pero muy presente en la película, con un excelente trabajo.


Éste punto de vista favorece la implicación personal del espectador con la mente destrozada del protagonista, a medio camino entre la pena y el horror mas profundo, una perfecta disección de la mente psycho.
Sus primeros minutos, hasta la aparición del título, son un perfecto reflejo del resto de la película: tensa, cruda, desagradable, hasta su sangriento final.
No apta para mentes sensibles pero absolutamente recomendable.

"The Lords of Salem" (Rob Zombie, 2012) es pura polémica. No creo que haya un punto intermedio, o te gusta o la odias, pero no debe existir sitio para la indiferencia.



El argumento tiende un puente entre el pasado y el presente, con una locutora de radio (Sheri Moon Zombie) que recibe un extraño vinilo de un grupo desconocido,  The Lords. Su vida comienza a descender por una extraña espiral hacia el mismo infierno.

La historia en sí no es ninguna maravilla, la verdad. Tenemos brujas, maldiciones y al demonio, con un toque musical y una investigación histórica. Bien, lo justo.
Donde destaca, sin lugar a duda, es en su aspecto visual y conceptual.
El demonio en una cruz roja de neón. Tal cual.
Las actuaciones van justitas, empezando por la mujer del director y protagonista, pero destacan la tripleta de señoras, esa especie de "chicas de oro" algo raras.



Atmósfera inquietante, apariciones imposibles y un frenesí final que pone el broche perfecto a la película. Quizás Zombie peque de ambicioso, intente acercarse al (atención a lo que voy a decir) delirio visual mas propio de un Kubrick lisérgico pero mas basto y con tendencia a la provocación.
La cuestión es que funciona, pese a su déficit de guión e impacta.
¿Una escena?: Heidi entrando en el apartamento número 5 para comprobar lo que hay, en realidad, en su interior.
Excelente.
No es película para dejar reposar, es de visionado inmediato, visceral.

"Stoker" es, sin duda, la película mas redonda de las tres de esta sesión. Dirigida por un Park Chan- Wook (director de la imprescindible Oldboy, entre otras) que sigue sin renunciar a su particular ritmo narrativo (¿arrítmico?) y un estilazo visual que quita el hipo, la clave del film recae en el guión, minucioso y malicioso, escrito por, atención, Wentworth Miller, mas conocido por ser Scofield, el escapista tatuado de Prison break.



India (Mia Wasikowska) pierde a su padre en un misterioso accidente, quedándose sola con su madre (Nicole Kidman). Pero la irrupción de su desconocido tío Charles (Matthew Goode) cambiará por completo su vida y su forma de pensar y actuar.

Lo peor que te puede pasar es que te cuenten demasiado de la película. Avanza lenta pero segura, incorporando progresivamente piezas al puzzle que plantea la personalidad de India.
Mia Wasikowska resulta una protagonista excelente, con una interpretación muy buena, llevando al personaje al borde de la vida adulta sin dejar atrás su adolescencia. Nicole Kidman resulta una creíble mujer de plástico, despreocupada y Matthew Goode inquieta solo con su presencia, extraña e incomprensible.



Ritmo lento pero constante, con mucha fuerza visual y que va añadiendo ideas que progresivamente van tomando cuerpo con el metraje.
No es una película fácil, de las de recomendar a todo el mundo, pero es un film excelente, tanto en su ejecución como en su guión.

Perturbadora, elegante, consistente.
Muy recomendable.


jueves, 31 de enero de 2013

Django desencadenado

Una columna de esclavos negros camina por un oscuro bosque, acompañados por dos jinetes que alumbran el camino con.faroles de aceite. La imagen parece antigua y la delirante música setentera no ayuda a mitigar esa sensación.

Poco después, los esclavistas y los esclavos se encuentran con otro extraño pasajero, de acento raro, extravagantes ropajes y un carromato aún más estrafalario, coronado por una réplica enorme de un diente, haciendo equilibrios imposibles sobre un muelle.
Unos pocos minutos con intercambios de frases después, hay varios cadáveres de especies diferentes en el suelo.

Bienvenidos al western blackxplotation de Tarantino.


Decir que Quentin Tarantino ha sido el director de cine más influyente de los últimos 20 años no es decir mucho ni ninguna novedad. Las bases de su estilo son la fortaleza de sus diálogos, el respeto por los clásicos, la violencia (muchas veces mas implícita que explícita) y, diciéndolo elegantemente, sus homenajes, la plasmación de sus obsesiones y gustos en sus películas.
Django desencadenado devuelve al Tarantino mas salvaje y puro, violento, con tensas escenas llenas de diálogo y secuencias que se convierten en clásicos.

La historia no deja de ser un refrito del Django de los sesenta, donde un primerizo Franco Nero interpretaba a un extraño pistolero atrapado entre el Ku Klux Klan y los revolucionarios mexicanos, en la búsqueda de venganza por su esposa, arrastrando un misterioso ataúd. Los principales elementos de Django desencadenado ya estaban presentes ahí: venganza y esclavismo, racismo y balas. En 2007, el director japonés Takashi Miike ya hizo un remake de la historia (Sukiyaki western Django), donde incluso Tarantino aparecía en un papel.



QT cambia la historia levemente para acercarla a la cultura americana: Django es en esta ocasión un esclavo negro, separado de su mujer y que se encuentra con el Doctor Schultz (Christoph Waltz) que le servirá como detonante para su búsqueda y venganza. Éste es el trasfondo del western típico que se esconde detrás de la película pero el guión de Tarantino no se construye sobre una base tan tópica y común, detrás hay toda una estructura dedicada a desmenuzar la esclavitud y la libertad de los negros, a su manera, claro está.

Si que se distinguen dos partes en la película: una primera, donde se concentra la historia entre los personajes de Waltz y Foxx y otra con la irrupción en escena de Leonardo DiCaprio.
La primera parte quizás sea algo más ligera pero resulta muy atractiva e ideal como inicio de película. Nos sitúa, sienta las bases de lo que se quiere contar y relaciona a los protagonistas, además de darles un objetivo a cumplir: rescatar a la mujer de Django. Es casi una buddie movie, con algunas escenas brillantes ,como la grandísima parte de las máscaras del KKK, que parece sacada de un capítulo de Padre de familia o el arranque, potente pero sin llegar al grado de excelencia de Malditos Bastardos.
Casi parece una película en si misma y deja algunas ideas sembradas: ¿Son los negros esclavos porque no saben ser otra forma? ¿Aprende Django a ser libre a través de Schultz? (impagable la escena cuando Schultz le relata a Django el cuento alemán, como un profesor a su alumno, reflejado en una pared prehistórica).

La segunda mitad arranca en pleno Mississippi, con Django y su compinche urdiendo su venganza. Ahí entra Di Caprio y la película se vuelve aún más Tarantino. Largas secuencias llenas de diálogo, quizás menos inspirados que otras veces, en los mismos escenarios que se convierten en una olla a presión, tensión que se libera al final, con una masacre llena de chorros de sangre que manchan la pantalla, casi rozando la parodia con música hip hop.




Django también se enfrenta a su lado oscuro, su némesis, negro de piel, blanco de corazón, representado por un Samuel L. Jackson enorme, un Tio Tom del reverso oscuro, que hace y deshace a su antojo en Candyland. sirviéndose de las debilidades de Candy (DiCaprio), afrancesado terrateniente de extraña relación con su hermana.
Violencia descarnada, puro blackxplotation, con Django vengando su honor y el de su querida Broomhilda Von Shaft (espera, ¿he dicho Shaft?), un explosivo cameo del propio Tarantino y caballos que bailan frente a la llamas.
La imagen mas potente de la película quizás se vea al final, donde un pobre y paleto esclavo negro, que no sabe ser de otra manera, ve al hombre negro del futuro, al que puede ser dentro de un tiempo si aprende como, montando a pelo un caballo, con una escopeta en la otra mano. Libre y fuerte, furioso y vengativo.

Estilísticamente, Tarantino se apropia del imaginario propio del bastardo western europeo. Grano, luz, planos rápido y delirantes enfoques a las caras. QT sigue en su estilo, haciendo suyo lo que le gusta, sobrepasando la mera copia, el homenaje mas sincero que se puede hacer (DiCaprio blande un martillo con furia como en Oldboy, película que Tarantino defendió hasta la bronca el año que formó parte del jurado de Cannes... ¿coincidencia?).



También tenemos elementos extraños, quizás mas en sintonía con Pulp Fiction: ¿por que James Remar (ya sabéis, el papa de Dexter Morgan) hace dos papeles distintos? ¿Quién es la misteriosa mujer enmascarada (sabemos que es Zoe Bell, doble de Uma Thurman en Kill Bill y protagonista en Death proof) y que fotografía observa?
Hay cameos como Jonah Hill, Robert Carradine, Franco Nero autohomenajeándose o Tom Savini, todo un lujo para mentes subculturales.

Quizás mas cerca de Kill Bill Vol. 2 que de un Malditos bastardos o Pulp Fiction, Django desencadenado es otra meritoria obra dentro de la carrera de Tarantino, otro peldaño en su escalera maestra de obsesiones. Otra clase maestra, levemente lastrada por un exceso de duración, pero que no empaña el tremendo peliculón que es.

No malgastéis balas, cobardes, siempre podéis llevar dos armas...

domingo, 20 de enero de 2013

Los Miserables

Antes de comenzar he de decir que la película ha sido mi primer contacto completo con la obra de Víctor Hugo en cualquier forma, ya sea novela o musical, salvo algún video de algún tema del musical.




Dicho esto y puesto todo en situación, la película de Tom Hooper (El discurso del rey) es terriblemente irregular. Lastrada por una dirección cansina, estática y oscura, la película pierde gran parte de la épica que podría tener. Y lo triste es que se ven retazos de esa grandeza, de ser una producción potente.
Los escenarios se ningunean y lo único que se aprecia en pantalla es una sucesión de primeros planos ladeados (mal encuadrados, dirán otros) en fondos que bien pueden ser la Francia del 1800 o el salón de casa de un enfermo con síndrome de Diógenes.
Este estilo llega a tal punto en que es difícil recordar haber visto los pies a algunos personajes, dando la sensación de haber visto Los Miserables, versión Muppet.
Un ejemplo claro es la escena en la taberna de Sacha Barón Cohen y Helena Bonham Carter (¿alguien se acuerda de Sweeney Todd?), donde un número musical cómico y dinámico se ve arruinado, creando confusión y malestar visual.
Quizás pueda justificarse interpretando que el director quiso dar un toque de realismo, dejar el musical sólo en que en vez de hablar, se canta, alejándose de, por ejemplo Moulin Rouge y la falta de diálogos no resulta un problema, como tampoco lo es el tener que leer subtítulos (con una adaptación mas o menos libre en algunos casos).
Pero esa justificación no me sirve, desluce la película en pro de un realismo que nunca se logra ni se debe lograr. Tanto primer plano y oscuridad no ayuda, hay una escena en que Russell Crowe canta a las estrellas...estrellas que casi no se ven, primero por el plano cortisimo de la cara de Crowe y luego por la nula iluminación.

Dejando este gran escollo de lado, Los Miserables se disfruta por dos motivos principales: la música y las actuaciones.



Uno de los principales aciertos es haber rodado a los actores interpretando los temas "en directo", dado un toque de realismo. Así, el inicio con un Hugh Jackman desolado y bastante desmejorado resulta tremendo pero la actuación ee Jackman no para ahí, resulta digna de elogio y si la peli hubiese sido titulada " Los Miserables de Hugh Jackman" no hubiese pasado nada.
No esta sólo,obviamente. Russell Crowe es un Javert casi perfecto en sus gestos comedidos, su resentimiento, su apego a la ley e incluso canta con un deje rockero nada desdeñable aunque poco estilo Broadway, para eso esta Jackman.
Anne Hathaway es otra de las grandes beneficiadas por el film. Una aparición corta pero tremendamente intensa, con una destrucción personal de esas que tanto le gustan a la academia. Oscar casi seguro.

De los papeles de los jóvenes, poco que reseñar, salvo la actitud del pequeño Gavroche (Daniel Huttlestone), que casi se marca un rap en su presentación ya que ni Amanda Seyfried ni Eddie Redmayne (Cosette \ Marius) lucen demasiado en pantalla. Cumplen y listo.

El duelo Jackman - Crowe copa la pantalla y se echa.de.menos alguna escena conjunta mas, pero mi amigo Hooper no suele gustarle el introducir muchos personajes por escena, una pena.



De la historia hay poco que contar, un clásico muy de actualidad por su trasfondo de lucha social y que poco se explota en el film, sobre todo por la sosa escena de la Barricada aunque el funeral de Lamarque    consigue ponerle los pelos de punta a cualquiera.
Otro problema puede ser el montaje ya que condensa demasiadas escenas de la trama romántica seguidas, rompiendo el ritmo de la película.

En definitiva, buena película en conjunto, con actuaciones y música soberbias pero que se ve afectada en exceso por una dirección sosa y sin nervio, sobre todo en su segunda mitad.

Una auténtica pena, porque lo tenía todo para ser muy grande, pero es una experiencia muy recomendable: su losa es lo que podría haber sido y lo que es al final, no su propia calidad.

domingo, 13 de enero de 2013

De desapariciones, piratas, cajas y politicos

Primeras películas de este 2013, irregulares y sosas, como la vida misma.



Sin rastro es el enésimo thriller de sobremesa que llega a las pantallas de cine en cualquier época o, si no hay algún rostro de moda en el reparto, a nuestras televisiones después de comer.
En esta ocasión tenemos a Amanda Seyfried (Caperucita Roja, Los Miserables) en una carrera en solitario para encontrar a su hermana desaparecida y teniendo que hacer.frente a las secuelas psicológicas que le dejó el haber sido víctima de un secuestro fallido en.el pasado... aunque nadie la crea.
Funciona a ratos, otras veces es terriblemente tediosa y no supone ningún tipo de sorpresa.
Película mil veces vista pero ideal para la siesta.



Piratas es puro cine de animación de Aardman (Wallace y Groomit, Chicken Run): plastilina, infinitos detalles y un humor entre adulto e infantil.
Las aventuras del Capitán Pirata y su tripulación resultan entretenidas aunque no tanto como deberían. Hay poca piratería y demasiada introspección, poca locura y aventura y mucha palabrería, poco Monkey Island y mucho bla bla bla.
Aún así, la película se ve muy bien, con algunos segmentos magníficos como su parte final, personajes deliciosos como Charles Darwin y el Señor Bobo y un estilo visual único y con un trabajo enorme detrás.

Muy clásica pero vistosa, digna de perder hora y media en ella, entre temibles bucaneros.
Por cierto, Andrés Iniesta pone la voz en el doblaje de uno de los piratas...el pirata albino...hay que tener mala leche.



The Possession, con el sobretitulo castellano de "El origen del mal", es una producción de Sam Raimi de terror sobre unos supuestos hechos reales.
La historia, a caballo entre El exorcista y Amityville, nos presenta a una familia de padres recién divorciados, donde la hija menor se encapricha de una extraña caja en un mercadillo. La caja de madera almacena oscuros secretos en su interior que irán apoderándose de la pequeña.

Las referencias al cine de terror de los setenta son innegables, desde la ya citada El exorcista hasta El ente, por ejemplo. Conecta con ellas por el uso de.ambientes familiares rotos, sitos acogedores que poco a poco se van tiñendo de maldad y el peligro siempre viene dado por elementos cotidianos y en apariencia, inofensivos, como la caja.
A estos tópicos del género se le añaden los típicos sustos del terror actual: muchos efectos, saturación de sonidos y cortes de escena después del susto,para crear incertidumbre.
No es nada nuevo pero no ofende. Se deja ver.aunque ya nos la sepamos de memoria y hay algunas buenas escenas. El toque de mitología judía le da algo de caché al conjunto pero no deja de ser un refrito.

Interesante a ratos, mantiene el interés y la dignidad hasta el final, sin alargar demasiado el chicle, que la cosa no daba.para más.
Pasable.



The campaing (En campaña todo vale) es la típica comedia con Jay Roach a la dirección y Will Ferrell y Zach Galifianakis como protagonistas.
Parte de los últimos trabajos de Ferrell se ambientan en plena cultura americana, retratando parte de su realidad social, siempre desde la comedia más destructiva. En esta ocasión toca el mundo de la política donde Ferrell representa a un senador sin rival hasta que unos empresarios deciden impulsar a Zack G., rarito hijo de magnate, como candidato para manipularlo a su.antojo.

Ferrell representa lo más corrosivo de la.política, corrupto y mujeriego, una especie de alcalde Quimby de Los Simpson mientras que Zack G. es el nuevo e idealista, recién llegado al juego sucio de la política.
La película tiene sus momentos, entre chistes zafios y puñetazos a bebés pero se queda en un quiero y no puedo, sin llegar a explotar todo el potencial que presenta e incluso ignorando a unos secundarios tan potentes como John Lithgow y Dan Aykroyd o Brian Cox.
Dejando de lado lo que podría haber.sido, es resultona, graciosa y pasa rápido aunque no se desata.en ningún momento, dando la impresión de haber.sido rodada con.mucha desidia y a toda velocidad.


martes, 11 de diciembre de 2012

De todo un poco...¡Roundup de pelis!

Muchas pelis que encapsular a toda velocidad, así que manos a la obra.



El invitado es una de esas películas que en realidad son hijas bastardas del recientemente fallecido Tony Scott.
Con Denzel Washington a la cabeza del cartel y Ryan Reynolds asistiéndole, asistimos a la enésima repetición de una buddy movie que intenta ser seria, un "Training day" más.
Funciona correctamente y entretiene que es lo único que se le puede exigir, incluso luciendo músculo en algunas persecuciones de coches bastante vistosas.
Lo esperado, ni más ni menos.

Hablar de Ted es hablar de la comedia del año.



Seth McFarlane exporta todo su talento desde la televisión, en concreto desde "Padre de familia", hasta el cine, respetando todos los puntos de su libro de estilo particular: la mezcla de lo soez con lo entrañable, temas muy ceñidos a una generación y unos gags alargados hasta el infinito.
Funcionó muy bien con los Griffin y funciona exactamente.igual con el osito de peluche.
Mark Wahlberg resulta gracioso, casi sin quererlo y forma un buen conjunto con Ted, muy bien animado, por cierto. Acompañando tenemos a Mila Kunis, poniendo un toque de cordura y de gancho visual a la función y que, recordemos, pone la voz a Meg, la hija/ser femenino adolescente en "Padre de familia"
Sorprende su giro final, algo más familiar, con un Giovanni Ribisi que.inquieta mucho como psicótico padre atormentado.
Un placer de.comedia, sin.duda, con una temática subyacente acerca de la madurez y la crisis de los 30 (o 30 y algo...) pero que no cesa en su único objetivo: hacer (son)reír.

De comedia en comedia, nos vamos a Los amos del barrio.



Pintaba bastante bien esta locura de idea de tener una patrulla de vigilancia vecinal en un barrio acomodado con Ben Stiller, Vince Vaughn, Jonah Hill y    Richard Ayoade, y que terminan haciendo frente a una amenaza alien.
Los trailers y, seamos sinceros, la pura realidad, nos dejaron claro que algo olía a podrido en el proyecto así que, quizás la merma de expectativas deja un sabor que, sin ser tan bueno como podría no nos hace vomitar.
Es simplemente entretenida, a ratos, muy básica y algo pedante la clásica relación amor - odio de los dos protagonistas (Stiller y Vaughn), con los roles de siempre (Stiller, el neurótico; Vaughn, el macho) y una conquista alienigena que no acaba.de.despegar ni de desmadrarse como debería.
Se deja ver, para una tarde tonta invernal.

Vacaciones en en infierno es una de esas rarezas que surgen muy de vez en cuando. Mel Gibson vuelve a repartir leña, con su mejor pinta de tirado y su cara de alelao en una cárcel mexicana controlada por los jefes mafiosos de turno.



Ya sabemos a que atenernos: injusticias, un gringo de dura fachada pero buen corazón y una carrera contrarreloj para salir de "El pueblito".
Cine sudoroso, a medio camino entre un, atentos, tex-mex-plotation y un western, con regusto a tabaco, tequila de la peor calidad, pólvora y esencia años 80.
Una delicatessen salida del polvo del desierto, digna de elogio por su sencillez y honestidad.

Underworld 4: El despertar es una bazofia de alto nivel, no se salva ni un plano, ni una idea. Trasnochada y repleta de efectos.cutres para potenciar el 3D con una estética pasada de moda y queriendo dejar la saga abierta, amenazando con nuevas entregas.
Desastre. No pongo ni foto...

Sinister supone una decepción,sobre todo teniendo a la apañada  Insidious en mente.
La historia se centra en.un escritor en horas bajas (Ethan Hawke) y una investigación sobre un terrible crimen, con niña desaparecida.



Los primeros 20 minutos aportan toda una.avalancha de material: desde el trasfondo de los personajes hasta la.aparición de unas cintas en Super-8 algo macabras. Pero luego la peli se estanca, no sabe como sorprender ni inquietar, solucionando por la vía rápida, sin ahondar en la mitología que intenta crear.
Interesante a ratos, poco terrorífica y en conjunto, fallida.

El legado de Bourne es la cuarta entrega del universo creado por Robert Ludlum sobre espionaje, un 007 moderno con la cara de Matt Damon.



En esta.ocasión tenemos una especie de spin-off, protagonizado por Jeremy Reener que repite, en parte, sus últimos roles en películas como "Los Vengadores" o "The town".
La trama corre paralela a la entrega anterior con una historia paralela de agentes infiltrados, drogas estimulantes, terapias génicas y persecuciones sin fin.
Al final resulta que la implicación con la saga anterior es meramente circunstancial, un simple reclamo y una manera de anclar la película a un contexto conocido, pero aun así se desperdicia mas de media hora de metraje en explicar el resto, llevando la película hasta las dos horas y pico, excesivo a todas vistas.
Entretenida a ratos, digna pero demasiado densa y desaprovechada.
Que distante de ese trailer a lo Saul Bass que tanto me llamó la atención en su día.



El pacto es uno de los intentos de Nicholas Cage para volver a petarlo y poder despilfarrar todo el dinero que gane...otra vez o simplemente, ganar unos dineros para poder comer, quien sabe.



Parte de una premisa interesante pero muy sobada: a la pobre mujer de Cage, la patata humana de January Jones, le agreden salvajemente y al pobre de Nic se le presenta Guy Pierce con una ofertaza: se cargan al tiparraco que les causó tanto daño a cambio de un favor que se cobrará cuando y donde quiera.
Si, esta mas visto que el tebeo pero cumple, no da muchos rodeos y es vistosa, a pesar de tener una estética y una realización de película de sobremesa, que en el fondo, lo es.
Nic Cage tendrá que seguir comprando en el Mercadona otra temporada mas, pero seguiremos apostando por él (creo...).