El Celsius 2025 iba a ser un festival tranquilo.
Por lo menos, por mi parte.
Ver a un montón de amigos, charlas, risas, comprar libros, arañar alguna firma y poco más. Pero el destino, siempre juguetón, decidió que no, que no tocaba calma y paz.
Tocaba hacer cosas; cosas locas.
Y se hicieron.
Por lo menos, por mi parte.
Ver a un montón de amigos, charlas, risas, comprar libros, arañar alguna firma y poco más. Pero el destino, siempre juguetón, decidió que no, que no tocaba calma y paz.
Tocaba hacer cosas; cosas locas.
Y se hicieron.