¿Está de moda?
Quizás, aunque lleva siendo un tema de interés desde hace mucho tiempo.
Si lo unimos con el miedo a lo desconocido, el asombro ante la naturaleza y cultura ancestrales, las sociedades cerradas y cultos centrados en extrañas figuras, podemos estar construyendo una buena definición de horror rural o folk horror.
No es mi intención, ni mucho menos, pero Pinos Blancos, la novela de Gemma Amor que acaba de editar Dilatando Mentes, es justo eso y me gusta mucho, muchísimo.