Daleks.
La entidad más peligrosa de toda la realidad y el enemigo acérrimo del Doctor.
Aparecen demasiado pronto en esta temporada pero había que regenerarles y dotarles de un nuevo status de amenaza en un capítulo que quizás solo sirva para eso: la vuelta de los Daleks al sendero del exterminio.
Guionizado por Mark Gatiss, fiel escudero de Moffat (gran cómico y ese memorable Mycroft en "Sherlock" de la BBC), la acción nos lleva al Londres de la segunda guerra mundial, con Churchill pidiendo ayuda al Doctor... que vuelve a llegar tarde, con lo que la situación ya se ha arreglado gracias a la presencia de soldados de hierro, sospechosamente idénticos a los Daleks.
Estos soldados, serviles y eficaces, han sido creados por el profesor Bracewell pero el Doctor no se traga esa teoría y en su convencimiento se identifica a si mismo como Doctor y Señor del tiempo, lo que hace caer la máscara de bondad Dalek.
Apunte: Amy no recuerda a los Dalek ni su intentona de destruir la Tierra, ni siquiera con el secuestro del planeta llevado a cabo en la temporada anterior.
Algo extraño ocurre con esta pelirroja.
El quid del episodio se desvela demasiado rápido: los Daleks son verdaderos, perdidos en el tiempo hasta terminar en esa época, el profesor no es más que un robot creado por ellos y necesitaban un testimonio del Doctor para reactivar a sus progenitores, un backup de su impronta genética original que termina dando lugar a una nueva estirpe de Daleks: grandes, temibles, perfectos y de colorines.
Exterminan a sus iguales por ser impuros al tener un código genético contaminado y centran su atención en el Doctor que a duras penas consigue escapar de la nave y, de paso, detener el ataque nazi sobre Londres gracias a la aviación inglesa.
Unas explosiones más y los Daleks consiguen escapar.
El Doctor ha perdido y podemos contemplar una nueva grieta.
Surgen apuntes del carácter del Undécimo: alocado, con un toque oscuro y un puntito de violencia, al arremeter contra los Daleks sin lugar para la duda.
Episodio con un objetivo claro: regenerar a los Daleks y poco más.
Quizás desaprovecha el escenario que plantea y al que podría sacar más brillo pero resulta entretenido y abre un nuevo camino para el futuro.
lunes, 27 de mayo de 2013
jueves, 16 de mayo de 2013
Doctor Who 5x02 - The beast below
Seguimos con las andanzas del Undécimo y de Amy Pond con un capítulo, también guionizado por Moffat, donde se ahonda en el comportamiento del Doctor y en la personalidad humana de Amy.
En esta ocasión, la Tardis llega a un futuro lejano en el que los países han dejado la Tierra moribunda, quemada y arrasada, para vivir en el espacio como naves-país, llenas de refugiados.
Como no podía ser menos, la nave a la que llegan es la UK, perteneciente al Reino Unido y ya desde la deliciosamente tétrica introducción, nos queda claro que algo raro esta pasando, sobre todo debido a una especie de robots alojados en cámaras que vigilan con una sonrisa todo lo que pasa... hasta que algo no les gusta y muestran su verdadero rostro. Son los Smilers, un nuevo añadido a la galería de monstruos del Doctor, bastante desasosegantes, la verdad.
El Doctor acude a la ayuda de una niña que llora desconsolada y deja a Amy que investigue por su cuenta mientras él se dedica a sus asuntos, como controlar ¿vasos de agua?
Aquí llega el quid del episodio: Amy se comporta como una humana ante la disyuntiva que se plantea más adelante, muy cercana a lo que ocurría con Donna en la temporada anterior (¿es Amy la Donna que no pudo ser en la T. 4 o la que cree Moffat que debería de haber sido?) mientras que el Doctor se muestra impasible en su papel de Señor del Tiempo: sin intervenir en favor de ninguna especie se ve obligado a elegir entre miles de vidas humanas y la última ballena estelar, auténtico motor de la UK.
El Undécimo se muestra muy cercano a los capítulos finales de la era Tennant, consciente de su condición como guardián del tiempo, más allá de los humanos ("Vosotros os parecéis a los Señores del Tiempo, nosotros llegamos primero") y rompe con la tónica habitual de hacer un símil con la humanidad. El Doctor es alienígena y por mucho apego que tenga a los humanos, debe pensar y actuar de manera más elevada, en busca de un bien universal, no local. Para el resto debe estar Amy y así aparece la primera confrontación entre ambos.
Lo que en un principio podría parecer un capítulo de Doctor vs. Smilers se convierte en un episodio de duras elecciones, salvada en el último minuto gracias a la perspicaz Miss Pond.
Una descripción de una democracia que no es tal,basada en el miedo y el olvido voluntario, con una Reina, Liz Ten (Sophie Okonedo), que no es más culpable que los demás pero no por ello inocente (un buen personaje,por cierto).
Segundo capítulo bien narrado e interesante, con grieta al final pero sin llegar al nivel excelente del anterior.
Seguimos tirando del hilo.
En esta ocasión, la Tardis llega a un futuro lejano en el que los países han dejado la Tierra moribunda, quemada y arrasada, para vivir en el espacio como naves-país, llenas de refugiados.
Como no podía ser menos, la nave a la que llegan es la UK, perteneciente al Reino Unido y ya desde la deliciosamente tétrica introducción, nos queda claro que algo raro esta pasando, sobre todo debido a una especie de robots alojados en cámaras que vigilan con una sonrisa todo lo que pasa... hasta que algo no les gusta y muestran su verdadero rostro. Son los Smilers, un nuevo añadido a la galería de monstruos del Doctor, bastante desasosegantes, la verdad.
El Doctor acude a la ayuda de una niña que llora desconsolada y deja a Amy que investigue por su cuenta mientras él se dedica a sus asuntos, como controlar ¿vasos de agua?
Aquí llega el quid del episodio: Amy se comporta como una humana ante la disyuntiva que se plantea más adelante, muy cercana a lo que ocurría con Donna en la temporada anterior (¿es Amy la Donna que no pudo ser en la T. 4 o la que cree Moffat que debería de haber sido?) mientras que el Doctor se muestra impasible en su papel de Señor del Tiempo: sin intervenir en favor de ninguna especie se ve obligado a elegir entre miles de vidas humanas y la última ballena estelar, auténtico motor de la UK.
El Undécimo se muestra muy cercano a los capítulos finales de la era Tennant, consciente de su condición como guardián del tiempo, más allá de los humanos ("Vosotros os parecéis a los Señores del Tiempo, nosotros llegamos primero") y rompe con la tónica habitual de hacer un símil con la humanidad. El Doctor es alienígena y por mucho apego que tenga a los humanos, debe pensar y actuar de manera más elevada, en busca de un bien universal, no local. Para el resto debe estar Amy y así aparece la primera confrontación entre ambos.
Lo que en un principio podría parecer un capítulo de Doctor vs. Smilers se convierte en un episodio de duras elecciones, salvada en el último minuto gracias a la perspicaz Miss Pond.
Una descripción de una democracia que no es tal,basada en el miedo y el olvido voluntario, con una Reina, Liz Ten (Sophie Okonedo), que no es más culpable que los demás pero no por ello inocente (un buen personaje,por cierto).
Segundo capítulo bien narrado e interesante, con grieta al final pero sin llegar al nivel excelente del anterior.
Seguimos tirando del hilo.
martes, 14 de mayo de 2013
Doctor Who - 5x01 - The eleventh hour
Todo el mundo esperando para terminar de ver la séptima temporada ( a no ser que hayas encargado los blurays a Amazon que han cometido la pifia de enviarlos antes de que se emita el último capítulo en la BBC...) y nos ponemos a ver y comentar la quinta.
Con retraso pero contentos,que es lo que cuenta.
Agarrad vuestros destornilladores sónicos, abrazad a vuestros companions y acompañadnos en el viaje.
Spoilers a ritmo, por favor.
Para todos aquellos que comenzamos viendo la serie en su etapa moderna (2005 en adelante), el Doctor por excelencia ha sido David Tennant, el décimo doctor. Esta encarnación del Doctor termina con El fin del tiempo, un excelente capítulo doble que además de significar una nueva reencarnación de nuestro señor del tiempo favorito, marca un fin de época, el final de la etapa Russell T. Davies y el desembarco como showrunner de Steven Moffat, junto con la BBC americana.
Más medios, más estético, mayor difusión.
Emotivisima despedida de Tennant, hola undécimo.
El undécimo doctor es Matt Smith: joven, alocado y con pajarita. Y un nuevo doctor necesita una nueva compañera después de la desestructuración que supusieron los especiales del fin de la anterior etapa, donde el Doctor decide estar solo, ante la amenaza de su muerte y hacerse consciente del enorme poder que poseía. Amy Pond (Karen Gillian) será la elegida: pelirroja, joven y dinámica...por ahora, encaja.
Cambio de cabecera y sintonía aparte, este primer episodio supone un enorme cambio visual. Más medios, como decía, implican una mejor imagen (HD) y una dirección menos casera que en temporadas anteriores, con un salto de calidad en los efectos.
Con la Tardis en llamas, el Doctor termina en una casa de un pueblo inglés donde encuentra a una niña sola, preocupada por una grieta en su pared. La pared agrietada resulta ser una brecha en el propio tejido del universo, conectada a una prisión alienígena donde un ojo gigante repite un mismo mensaje: el prisionero zero ha escapado. El doctor percibe algo por el rabillo del ojo, como las cosas que no queremos ver pero están ahí y le dice a la joven Amelia que volverá en 5 minutos... que resultan ser unos pocos años más. Amelia ya no es una niña sino una mujer adulta, obsesionada con el Doctor desaliñado y lo que la traumatizo el tenerla esperando esos 5 minutos eternos. Gran arranque, con toques oscuros pero sin salirse mucho de la franquicia.
Primer punto importante de la trama: el Doctor suele llegar puntual y esta vez se retrasa en dos ocasiones (al inicio y al final del capítulo) sin motivo aparente. ¿Problemas a la vista?
También se refleja la, a veces, enfermiza relación del Doctor con sus compañeras. Obsesiones que no se llegan a curar.
El prisionero zero resulta ser una especie de gusano interdimensional (más serpiente/anguila/morena que gusano) que aprovechando la grieta ha camuflado una habitación de la casa de los Pond (demasiado similar a la casa donde aparecían los ángeles en Blink) para residir en ella y solo siendo perceptible al mirar por el rabillo del ojo.
Además, puede adoptar diferentes formas corpóreas al conectar psíquicamente con consciencias humanas (pacientes en coma o la propia Amy con la que convivió muchos años).
Hay una nueva galería de secundarios como Rory (Arthur Darville),enfermero y pareja de Amy (o algo mas que se nos desvela en la escena final).
Aparte del prisionero zero, una raza alienígena de guardianes (Atraxi) amenaza la Tierra por ser guarida del preso fugado lo que hace al Doctor tener que pensar y actuar rápido,a pesar de estar madurando en su nuevo cuerpo.
Un plan mediante un virus informático para llamar y centrar la atención de los guardianes acaba con el problema pero aún queda un epílogo, una escena brillante en la que el Undécimo advierte a los Atraxi.
Espectacular.
Tenemos una nueva Tardis, un nuevo destornillador sonico verde y una advertencia de parte del prisionero zero: el universo se está agrietando, la Pandorica se romperá y el Silencio caerá.
No sabemos que es la Pandorica o el Silencio, pero lo sabremos.
Seguro.
Todavía es pronto para hablar sobre la personalidad del protagonista, continúa con el carácter del Décimo, incluso con su puntito de oscuridad.Veremos como progresa.
Un gran capítulo, un buen reinicio y una base sólida para acontecimientos futuros, con algunas de las mejores líneas de diálogo que se han visto en la serie.
Bienvenido, Undécimo.
Con retraso pero contentos,que es lo que cuenta.
Agarrad vuestros destornilladores sónicos, abrazad a vuestros companions y acompañadnos en el viaje.
Spoilers a ritmo, por favor.
Para todos aquellos que comenzamos viendo la serie en su etapa moderna (2005 en adelante), el Doctor por excelencia ha sido David Tennant, el décimo doctor. Esta encarnación del Doctor termina con El fin del tiempo, un excelente capítulo doble que además de significar una nueva reencarnación de nuestro señor del tiempo favorito, marca un fin de época, el final de la etapa Russell T. Davies y el desembarco como showrunner de Steven Moffat, junto con la BBC americana.
Más medios, más estético, mayor difusión.
Emotivisima despedida de Tennant, hola undécimo.
El undécimo doctor es Matt Smith: joven, alocado y con pajarita. Y un nuevo doctor necesita una nueva compañera después de la desestructuración que supusieron los especiales del fin de la anterior etapa, donde el Doctor decide estar solo, ante la amenaza de su muerte y hacerse consciente del enorme poder que poseía. Amy Pond (Karen Gillian) será la elegida: pelirroja, joven y dinámica...por ahora, encaja.
Cambio de cabecera y sintonía aparte, este primer episodio supone un enorme cambio visual. Más medios, como decía, implican una mejor imagen (HD) y una dirección menos casera que en temporadas anteriores, con un salto de calidad en los efectos.
Con la Tardis en llamas, el Doctor termina en una casa de un pueblo inglés donde encuentra a una niña sola, preocupada por una grieta en su pared. La pared agrietada resulta ser una brecha en el propio tejido del universo, conectada a una prisión alienígena donde un ojo gigante repite un mismo mensaje: el prisionero zero ha escapado. El doctor percibe algo por el rabillo del ojo, como las cosas que no queremos ver pero están ahí y le dice a la joven Amelia que volverá en 5 minutos... que resultan ser unos pocos años más. Amelia ya no es una niña sino una mujer adulta, obsesionada con el Doctor desaliñado y lo que la traumatizo el tenerla esperando esos 5 minutos eternos. Gran arranque, con toques oscuros pero sin salirse mucho de la franquicia.
Primer punto importante de la trama: el Doctor suele llegar puntual y esta vez se retrasa en dos ocasiones (al inicio y al final del capítulo) sin motivo aparente. ¿Problemas a la vista?
También se refleja la, a veces, enfermiza relación del Doctor con sus compañeras. Obsesiones que no se llegan a curar.
El prisionero zero resulta ser una especie de gusano interdimensional (más serpiente/anguila/morena que gusano) que aprovechando la grieta ha camuflado una habitación de la casa de los Pond (demasiado similar a la casa donde aparecían los ángeles en Blink) para residir en ella y solo siendo perceptible al mirar por el rabillo del ojo.
Además, puede adoptar diferentes formas corpóreas al conectar psíquicamente con consciencias humanas (pacientes en coma o la propia Amy con la que convivió muchos años).
Hay una nueva galería de secundarios como Rory (Arthur Darville),enfermero y pareja de Amy (o algo mas que se nos desvela en la escena final).
Aparte del prisionero zero, una raza alienígena de guardianes (Atraxi) amenaza la Tierra por ser guarida del preso fugado lo que hace al Doctor tener que pensar y actuar rápido,a pesar de estar madurando en su nuevo cuerpo.
Un plan mediante un virus informático para llamar y centrar la atención de los guardianes acaba con el problema pero aún queda un epílogo, una escena brillante en la que el Undécimo advierte a los Atraxi.
Espectacular.
Tenemos una nueva Tardis, un nuevo destornillador sonico verde y una advertencia de parte del prisionero zero: el universo se está agrietando, la Pandorica se romperá y el Silencio caerá.
No sabemos que es la Pandorica o el Silencio, pero lo sabremos.
Seguro.
Todavía es pronto para hablar sobre la personalidad del protagonista, continúa con el carácter del Décimo, incluso con su puntito de oscuridad.Veremos como progresa.
Un gran capítulo, un buen reinicio y una base sólida para acontecimientos futuros, con algunas de las mejores líneas de diálogo que se han visto en la serie.
Bienvenido, Undécimo.
domingo, 28 de abril de 2013
Iron Man 3
Iron man 3 debe suponer el pistoletazo de salida a la Fase 2 del plan estratégico de Marvel Studios, un camino que nos llevará a la futura Vengadores 2, previo paso por Thor: The dark world, Capitan América 2, The Ant man o Guardians of the galaxy.
Después de verla, mas que un inicio de un nuevo bloque de aventuras, esta tercera parte de las aventuras de Tony Stark resulta un punto y seguido, un epílogo sobre lo sucedido en Nueva York y parte de las consecuencias para el personaje.
En vez de ser continuistas y conseguir que Joe Favreau terminase la trilogía, Marvel Studios asumió el riego de ceder el testigo a Shane Black, tanto en la dirección como en el guión. Si habéis visto el anterior trabajo de Black, Kiss kiss bang bang, ya os podréis hacer una idea de lo que espera en Iron man 3.
Si no la habéis visto, sois personas grises y tristes.
Poned remedio a eso.
La premisa es simple: el mundo esta en peligro por la amenaza del Mandarín (Ben Kingsley), un terrorista sin mas, mientras que entra en escena una peligrosa sustancia que aporta increíbles poderes a sus usuarios, controlada por Aldrich Killian (Guy Pearce)
En medio de todo, al pobre de Tony le dan ataques de ansiedad cada vez que se ve lejos de sus armaduras o cuando alguien le pregunta cómo consiguió escapar de aquel agujero de gusano.
Siguiendo el camino pautado por Iron man 2 y lo que se espera de una película de superhéroes Marvel/Disney, Iron man 3 debería funcionar como una orgía de destrucción sustentada por los arquetipos del género, con los toques de humor típicos de la franquicia.
Que nadie se lleve las manos a la cabeza: esos elementos siguen ahí.
Hay acción, quizás demasiado localizada en determinadas escenas, hay humor (blanco y para toda la familia) y atención, hay un niño, pero Black sabe mover las fichas necesarias para que todo nos suene y darle un toque diferente; consigue desligar a Tony Stark de Iron Man, al hombre de la armadura, sin que ninguna de las dos facetas se resientan demasiado.
Se nota en toda la película un deje Bond, incluso en el enemigo a batir por Stark, aspecto que, por cierto, incluye un inesperado giro que me convenció sin lugar a dudas, quizás por lo inesperado o por pecar de inocente, pero me pilló con la guardia baja y lo aplaudo por ello.
Don Cheadle vuelve a ser Rhodes, enfundado en Iron patriot, siendo mas buddy de Downey Jr que nunca, casi una especie de Riggs & Murtaugh en la parte final de la película.
Robert Downey Jr vuelve a sus tics de Tony Stark, completamente unido al personaje aunque sin brillar del todo en las partes mas ansiosas del personaje. Porque si, amigos, Tony tiene debilidades en forma de ataques de ansiedad, asemejándose al comic clásico El demonio en la botella pero sustituyendo el alcoholismo por el estrés post traumático.
Otro cómic utilizado en el guión es Extremis, base de toda la trama malvada del film, bien adaptada e hilada, lo suficientemente interesante y bondiana para que Guy Pierce y Ben Kingsley hagan de las suyas.
La película quizás brille mas en determinados aspectos del guión que en sus partes de acción, pese a que resulten lo suficientemente impactantes para llamar la atención. Black consigue sus mejores notas como guionista que como action director pero cumple con lo que se le exige a un blockbuster de estas características. Me he fijado en ciertas producciones similares en que hay determinadas escenas que parecen rematadas a toda prisa, sin tener el acabado que precisa una película así... echémosle la culpa a la crisis.
Hay niño repelente, muy Justin Bieber, pero no ofende demasiado y podríamos encontrarnos muy pronto con unos Young avengers así que no lo despedazaremos mucho.
Pese a lo que se ha dicho en los medios, Iron man 3 no es una continuación de Los vengadores y en ningún momento tiende un puente a la fase 2 marvelita, ni siquiera en su (graciosa pero intrascendente) escena post créditos. Si que parece que Los vengadores y su perfecta imbricación del resto de películas Marvel han pasado factura a esta película y, por mucho que nos pese, es una película única y exclusivamente de Iron Man, no hay guest stars aparte de Iron patriot.
En definitiva, Iron man 3 tiene varias bazas para defraudar al fan mas talibán pero en ningún momento resulta ser un mal entretenimiento ni peca de repetitiva. Se atreve con aspectos e ideas poco frecuentes, alejándose del camino seguro, con sus toques Bond, sus chascarrillos, su tensa relación con Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), su discreta publicidad de Audi y sus buenos momentos de acción (la explosiva escena final resulta muy digna aunque mareante) con unos correctos efectos digitales.
Se coloca en segunda posición dentro del particular (mío y del personaje) podio Iron Man, muy cerca de la primera entrega (el afecto y la sorpresa todavía pesan) pero bastante alejada de la entretenida (pero previsible) inercia de la segunda entrega.
Una digna entrega del hombre de hierro, una entretenida película de superhéroes.
Después de verla, mas que un inicio de un nuevo bloque de aventuras, esta tercera parte de las aventuras de Tony Stark resulta un punto y seguido, un epílogo sobre lo sucedido en Nueva York y parte de las consecuencias para el personaje.
En vez de ser continuistas y conseguir que Joe Favreau terminase la trilogía, Marvel Studios asumió el riego de ceder el testigo a Shane Black, tanto en la dirección como en el guión. Si habéis visto el anterior trabajo de Black, Kiss kiss bang bang, ya os podréis hacer una idea de lo que espera en Iron man 3.
Si no la habéis visto, sois personas grises y tristes.
Poned remedio a eso.
La premisa es simple: el mundo esta en peligro por la amenaza del Mandarín (Ben Kingsley), un terrorista sin mas, mientras que entra en escena una peligrosa sustancia que aporta increíbles poderes a sus usuarios, controlada por Aldrich Killian (Guy Pearce)
En medio de todo, al pobre de Tony le dan ataques de ansiedad cada vez que se ve lejos de sus armaduras o cuando alguien le pregunta cómo consiguió escapar de aquel agujero de gusano.
Siguiendo el camino pautado por Iron man 2 y lo que se espera de una película de superhéroes Marvel/Disney, Iron man 3 debería funcionar como una orgía de destrucción sustentada por los arquetipos del género, con los toques de humor típicos de la franquicia.
Que nadie se lleve las manos a la cabeza: esos elementos siguen ahí.
Hay acción, quizás demasiado localizada en determinadas escenas, hay humor (blanco y para toda la familia) y atención, hay un niño, pero Black sabe mover las fichas necesarias para que todo nos suene y darle un toque diferente; consigue desligar a Tony Stark de Iron Man, al hombre de la armadura, sin que ninguna de las dos facetas se resientan demasiado.
Se nota en toda la película un deje Bond, incluso en el enemigo a batir por Stark, aspecto que, por cierto, incluye un inesperado giro que me convenció sin lugar a dudas, quizás por lo inesperado o por pecar de inocente, pero me pilló con la guardia baja y lo aplaudo por ello.
Don Cheadle vuelve a ser Rhodes, enfundado en Iron patriot, siendo mas buddy de Downey Jr que nunca, casi una especie de Riggs & Murtaugh en la parte final de la película.
Robert Downey Jr vuelve a sus tics de Tony Stark, completamente unido al personaje aunque sin brillar del todo en las partes mas ansiosas del personaje. Porque si, amigos, Tony tiene debilidades en forma de ataques de ansiedad, asemejándose al comic clásico El demonio en la botella pero sustituyendo el alcoholismo por el estrés post traumático.
Otro cómic utilizado en el guión es Extremis, base de toda la trama malvada del film, bien adaptada e hilada, lo suficientemente interesante y bondiana para que Guy Pierce y Ben Kingsley hagan de las suyas.
La película quizás brille mas en determinados aspectos del guión que en sus partes de acción, pese a que resulten lo suficientemente impactantes para llamar la atención. Black consigue sus mejores notas como guionista que como action director pero cumple con lo que se le exige a un blockbuster de estas características. Me he fijado en ciertas producciones similares en que hay determinadas escenas que parecen rematadas a toda prisa, sin tener el acabado que precisa una película así... echémosle la culpa a la crisis.
Hay niño repelente, muy Justin Bieber, pero no ofende demasiado y podríamos encontrarnos muy pronto con unos Young avengers así que no lo despedazaremos mucho.
Pese a lo que se ha dicho en los medios, Iron man 3 no es una continuación de Los vengadores y en ningún momento tiende un puente a la fase 2 marvelita, ni siquiera en su (graciosa pero intrascendente) escena post créditos. Si que parece que Los vengadores y su perfecta imbricación del resto de películas Marvel han pasado factura a esta película y, por mucho que nos pese, es una película única y exclusivamente de Iron Man, no hay guest stars aparte de Iron patriot.
En definitiva, Iron man 3 tiene varias bazas para defraudar al fan mas talibán pero en ningún momento resulta ser un mal entretenimiento ni peca de repetitiva. Se atreve con aspectos e ideas poco frecuentes, alejándose del camino seguro, con sus toques Bond, sus chascarrillos, su tensa relación con Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), su discreta publicidad de Audi y sus buenos momentos de acción (la explosiva escena final resulta muy digna aunque mareante) con unos correctos efectos digitales.
Se coloca en segunda posición dentro del particular (mío y del personaje) podio Iron Man, muy cerca de la primera entrega (el afecto y la sorpresa todavía pesan) pero bastante alejada de la entretenida (pero previsible) inercia de la segunda entrega.
Una digna entrega del hombre de hierro, una entretenida película de superhéroes.
miércoles, 24 de abril de 2013
Hypeando el 2013: Pacific Rim.
Guillermo del Toro es uno de mis creadores favoritos: oscuro,imaginativo, sin límites.
Si a eso añadimos robots gigantes (jaegers) pilotados por humanos y monstruos enormes a lo Godzilla (kaijus) venidos de una grieta submarina interdimensional, la respuesta más lógica es que esté contando los días hasta que se estrene y aplaudiendo con las orejas.
Las dos.
Y a la vez.
Y en ello estoy, tragándome toda la publicidad viral, los enormes posters de cada personaje y vigilando el cielo, no sea que me aplaste un tentáculo enorme.
12 de julio de 2013, ¡no queda nada!
Si a eso añadimos robots gigantes (jaegers) pilotados por humanos y monstruos enormes a lo Godzilla (kaijus) venidos de una grieta submarina interdimensional, la respuesta más lógica es que esté contando los días hasta que se estrene y aplaudiendo con las orejas.
Las dos.
Y a la vez.
Y en ello estoy, tragándome toda la publicidad viral, los enormes posters de cada personaje y vigilando el cielo, no sea que me aplaste un tentáculo enorme.
12 de julio de 2013, ¡no queda nada!
miércoles, 10 de abril de 2013
Posesión infernal (Evil dead) - 2013
"No está muerto lo que puede yacer eternamente..."
H.P. Lovecraft.
H.P. Lovecraft.
No creo que sea la única persona que descubrió la saga "Evil dead" al revés, de la tercera parte hacia la primera.
Comencé por "El ejército de las tinieblas" y sus delirios pulp, espoleado por la curiosidad continué con "Terroríficamente muertos" y completé el triángulo con la "Posesión infernal" original.
Fan irredento al instante y Sam Raimi, al estante de los elegidos con sus planos imposibles, de vértigo y su arrojo de serie B.
Ahora llega el remake, con Raimi y Bruce Campbell en labores de producción y supervisión y con el desconocido Fede Álvarez en la dirección y parte del guión.
Los recuerdos y lo que debía ser se topan de bruces con una nueva generación de espectadores, indiferentes ante el clásico y a los que hay que sorprender para triunfar.
Doble peligro.
Doblen sus apuestas, caballeros.
![]() |
| La película,tranquila, lo que se dice tranquila, no es. |
La premisa inicial es diferente al original.
Tenemos a una pareja de hermanos (Mia y David; Jane Levy y Shiloh Fernandez) y a sus amigos (Eric, Olivia y Natalie; Lou Taylor Pucci, Jessica Lucas y Elizabeth Blackmore) pasando unos días en una cabaña del bosque para atajar la adicción a las drogas de Mia en tan bucólico paraje. Luego, sin entrar en detalles, pasa lo que debe pasar y se monta el lío demoníaco.
Atacando a los puntos flacos de la película, la relación con los personajes es casi nula. Hay poco trasfondo (por no haber, no tienen ni apellidos...), estereotipados e inocentes, muchas veces rozando la ingenuidad mas infantil (¿verdad, David?). Las dotes actorales del reparto tampoco da para mucho mas, pero nadie esperaría un trabajo de interpretación de estudio (espero...).
Pero no nos llevemos las manos a la cabeza: el cine de terror exige personajes algo tontitos, capaces de meterse en el sótano oscuro sin darse cuenta de que alguien le observa agazapado o de ir a buscar a su perrito en medio de un apocalipsis zombie.
Triste pero cierto.
Y si nos olvidamos de compararla con la original, ahí se queda lo peor de la película.
Tal cual.
![]() |
| El libro gordo de Petete |
Un buen arranque, casi un corto, pone en situación y antecedentes, para luego llevarnos por el necesario planteamiento de la historia y en menos de 20 minutos se llega al meollo, en una ascensión de tensión y sangre que prácticamente no decrece hasta el final.
La campaña de publicidad se basa, además de en la nostalgia, en anunciar "la experiencia mas aterradora que bla bla bla". Sois gente lista, se que no creéis en la publicidad.
Miedo, lo que se dice miedo, lo que se conoce generalmente como miedo, no está presente. Tensión si, pero miedo no, lo que hace a la película menos dependiente de ir buscando el susto fácil y mas interesada en llevarla al baño de sangre de su final. Se le acusa de ser gore, de llevar la casquería a un nivel mas comercial pero no es para tanto. ¿Hay escenas difíciles de ver con sangre brotando por doquier y miembros troceados? Of course, pero no tan gore como se podría imaginar, aunque no es blanda del todo. Un buen punto intermedio.
![]() |
| ¡Cucu! |
Y si el principio era bueno, mejor es el final. Después de 80 minutos de sangre, leves guiños a las originales (¿el coche destartalado del exterior?¿por que todos los ataques dañan a las manos de los personajes?¿por que hay un personaje que lleva todos los palos, cual cartoon?), llega el giro final, que hace plantearse la película como un número 1 de un cómic, una presentación del héroe.
Este final pone el broche perfecto a la película, lleno de hemoglobina y valiente, recordando en su espíritu al de "The cabin in the woods", película que deberíais haber visto todos si viviésemos en un país civilizado.
Un gran final, en definitiva, orgánico, sin el normalizado exceso de efectos visuales y manchándose de barro y sangre.
Un paso mas allá de lo necesario y que eleva la película a otro nivel, sin duda.
Un paso mas allá de lo necesario y que eleva la película a otro nivel, sin duda.
Bien rodada, con planos realmente inquietantes y con una banda sonora muy acertada, clásica, a cargo de Roque Baños, con una sirena intercalada entre los temas que pone los pelos de punta.
En definitiva, un gran acierto a todos los niveles y con una escena post créditos que hará sonreír a los fans clásicos.
Ya me estoy arrancando los dedos de las manos mordiendo las uñas esperando el anuncio de una segunda parte...
Sangrientamente imprescindible.
martes, 9 de abril de 2013
A piece of shit HD Remix
Mucho trabajo y poco tiempo para sentarme a divagar delante de un teclado hacen de este blog un sitio aburrido.
Además la cantidad de basura que veo somnolientamente no me emociona lo suficiente para que le dedique unas líneas, así; que voy a hacer un rápido resumen, amiguitos.
American Horror Story: Asylum es uno de los bombazos imprescindibles del año.
La anterior temporada comenzaba muy bien pero perdía algo de fuelle, con un punto y final algo acelerado. En esta ocasión dejamos a los fantasmas a un lado para meternos de lleno en unos años 60 llenos de sanatorios mentales, monjas, demonios, nazis, alienígenas, locos, asesinos y zombies.
Genial y perturbadora a partes iguales, da lugar a un derroche de originalidad y buen hacer en los 13 capítulos de la temporada, con final cerrado al igual que la anterior.
Jessica Lange borda su papel y el resto del reparto no se queda corto.
El año que viene parece ser que nos esperan historias de brujas...
IMPRESCINDIBLE.
No había dicho nada de los premiados con un Oscar este año, así que iré directo al grano.
La vida de Pi tiene una buena base, una tierna historia con moraleja, un liviano tratado sobre las religiones, lleno de simbolismos, demasiado amable y positivo, con un envoltorio visual eficiente. El conjunto no destaca de la media, demasiado plana, no tan espectacular como prometía, visualmente hablando y aburrida si conoces la historia.
De buena factura y poco mas, demasiado vitalista para mi gusto.
Anna Karenina también se llevó un premio y varias nominaciones y es que, aunque sean sus primeros 20 minutos, debe ser visionada. Un ejercicio de planificación,concreción, escenografía y coordinación. La pena es que se diluye,demasiado encorsetada por la historia. Aún así es una puesta al día de un clásico, sin ofender y con clase.
Bien, Joe Wright, bien.
El vuelo es otra clase magistral de Denzel Washington, en un papel complicado, con un arranque muy bueno pero con un Zemeckis demasiado interesado en caerle bien a todo el mundo, con un final timorato y planificado para quedar bien.
Con el cine español he tenido un par de encuentros: Eva y El callejón.
Eva es una película excelente. Bien rodada, buen guión, correctos actores y con un toque Kubrick que se nota en el paladar, como si Inteligencia artificial de Spielberg (recordar que fue un proyecto perseguido por Kubrick durante toda su carrera) se topase con la ciencia ficción moderna y con un guiño a 2001 delicioso.
Quizás necesitase algo mas de tiempo para darle carácter a algunos personajes y deje algunas ideas sin rematar del todo pero es imprescindible.
Que pena que no se haga cine español así de valiente más a menudo.
El callejón es una rareza, es un corto venido a mas, con una idea correcta, sobada y una Ana de Armas como reclamo (como indican sus casposos títulos de inicio). Demasiado larga para resultar interesante, muy serie b (o z) para resultar aburrida. Al limbo.
Japón es otro mundo, tanto en cultura como en cine y Kenshin sería el reflejo de su cine comercial, de sus blockbusters. Basado en el manga/anime que pudimos ver de chavales en Canal Plus, narra las aventuras de un samurai hastiado de las batallas en un mundo post-samurais donde comienzan a aflorar los intereses mercantilistas, algo así como un 13 asesinos de Miike pero con un 120% menos de violencia. Interesante en sus momentos pausados y un auténtico festival de acción bien filmada en su tramo final.
Siguiendo con el repaso internacional no USA, hacemos parada en Francia con En la casa de François Ozon. Ozon torpedea la línea de flotación de la burguesía francesa, incidiendo en la educación, las generaciones pasadas y futuras y la familia. Excelente guión, con un final jodido y el regalo de Claude, ese joven psicópata manipulador. Muy recomendable (siempre negaré haber recomendado cine francés...)
Para compensar el ataque francófilo: El hombre de los puños de hierro.
Esta peli tiene de todo: un herrero negro en la China antigua, prostitutas asesinas de lujo, un hombre de latón, espadas, venenos, torturas,rap, los Black Keys con el tema principal, maestros budistas ayudando a comprender el Chi, un vaquero pseudosteampunk inglés con la cara de un Russell Crowe ternesco, Tarantino a la producción, Eli Roth a manos de parte del guión... Y RZA jodiendo la sesión en sus dos vertientes, como actor y como director.
Se deja ver y apunta cosas pero es sosa y tiene al protagonista más insulso del mundo. Se le podría haber sacado mucho más partido...aún así es golfa,gamberra,cutre y chinesca. Hay que verla y tomársela como es.
Headhunters es el ejemplo perfecto del género negro que viene del frío, de los países nórdicos y que tan de moda su puso a raíz del éxito de la saga Millennium. Corporaciones, conspiraciones, ladrones de cuadros, engaños, dinero y asesinatos, con Jaimie Lannister por medio, conforman un thriller modélico. Para disfrutarlo y dejarte engañar.
Efectos secundarios es la prueba fehaciente de que Sodenbergh está perdiendo fuelle (aunque ya lleve varios años deshinchándose). Thriller tipo, sin mayores sorpresas ni alardes pero que funciona, con una velada critica al sistema sanitario, un reparto funcional pero que no brilla y una caída de ritmo constante. Aun así, el estilo se impone y se deja ver perfectamente. No molesta y entretiene.
Eden Lake es una de esas películas que parecen menores a primera vista, pero dejan poso. Un poso amargo, cruel y sangriento, con una reflexión sobre la educación mas clara y directa que cualquier melodrama que presuma de ello. Hay que ver lo mal que lo pasa Fassbender, por cierto. No apta para todo el mundo pero muy recomendable.
Pues ya está. Hay mas, claro está, pero no voy a malgastar vuestro tiempo diciendo que The walking dead tiene un final de temporada horrible (en el peor sentido de la palabra), que Oz, un mundo de fantasía es terriblemente irregular, vacía, carente de gracia y que el toque de Sam Raimi solo luce unos pocos minutos al final, que Mama es un cuento de hadas macabro, disfrazado de película de terror, con el sello de Guillermo del Toro y buena factura, merecedora del éxito que ha cosechado en cine y que la nueva versión de Evil dead es...
...bueno, esta si que es una historia para otra ocasión...
Además la cantidad de basura que veo somnolientamente no me emociona lo suficiente para que le dedique unas líneas, así; que voy a hacer un rápido resumen, amiguitos.
American Horror Story: Asylum es uno de los bombazos imprescindibles del año.
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| La imagen es tan espectacular como la serie. |
La anterior temporada comenzaba muy bien pero perdía algo de fuelle, con un punto y final algo acelerado. En esta ocasión dejamos a los fantasmas a un lado para meternos de lleno en unos años 60 llenos de sanatorios mentales, monjas, demonios, nazis, alienígenas, locos, asesinos y zombies.
Genial y perturbadora a partes iguales, da lugar a un derroche de originalidad y buen hacer en los 13 capítulos de la temporada, con final cerrado al igual que la anterior.
Jessica Lange borda su papel y el resto del reparto no se queda corto.
El año que viene parece ser que nos esperan historias de brujas...
IMPRESCINDIBLE.
No había dicho nada de los premiados con un Oscar este año, así que iré directo al grano.
La vida de Pi tiene una buena base, una tierna historia con moraleja, un liviano tratado sobre las religiones, lleno de simbolismos, demasiado amable y positivo, con un envoltorio visual eficiente. El conjunto no destaca de la media, demasiado plana, no tan espectacular como prometía, visualmente hablando y aburrida si conoces la historia.
De buena factura y poco mas, demasiado vitalista para mi gusto.
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| Impecable póster. |
Bien, Joe Wright, bien.
El vuelo es otra clase magistral de Denzel Washington, en un papel complicado, con un arranque muy bueno pero con un Zemeckis demasiado interesado en caerle bien a todo el mundo, con un final timorato y planificado para quedar bien.
Con el cine español he tenido un par de encuentros: Eva y El callejón.
Eva es una película excelente. Bien rodada, buen guión, correctos actores y con un toque Kubrick que se nota en el paladar, como si Inteligencia artificial de Spielberg (recordar que fue un proyecto perseguido por Kubrick durante toda su carrera) se topase con la ciencia ficción moderna y con un guiño a 2001 delicioso.
Quizás necesitase algo mas de tiempo para darle carácter a algunos personajes y deje algunas ideas sin rematar del todo pero es imprescindible.
Que pena que no se haga cine español así de valiente más a menudo.
El callejón es una rareza, es un corto venido a mas, con una idea correcta, sobada y una Ana de Armas como reclamo (como indican sus casposos títulos de inicio). Demasiado larga para resultar interesante, muy serie b (o z) para resultar aburrida. Al limbo.
Japón es otro mundo, tanto en cultura como en cine y Kenshin sería el reflejo de su cine comercial, de sus blockbusters. Basado en el manga/anime que pudimos ver de chavales en Canal Plus, narra las aventuras de un samurai hastiado de las batallas en un mundo post-samurais donde comienzan a aflorar los intereses mercantilistas, algo así como un 13 asesinos de Miike pero con un 120% menos de violencia. Interesante en sus momentos pausados y un auténtico festival de acción bien filmada en su tramo final.
Siguiendo con el repaso internacional no USA, hacemos parada en Francia con En la casa de François Ozon. Ozon torpedea la línea de flotación de la burguesía francesa, incidiendo en la educación, las generaciones pasadas y futuras y la familia. Excelente guión, con un final jodido y el regalo de Claude, ese joven psicópata manipulador. Muy recomendable (siempre negaré haber recomendado cine francés...)
Para compensar el ataque francófilo: El hombre de los puños de hierro.
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| ¿Os queda claro de qué va la película? |
Esta peli tiene de todo: un herrero negro en la China antigua, prostitutas asesinas de lujo, un hombre de latón, espadas, venenos, torturas,rap, los Black Keys con el tema principal, maestros budistas ayudando a comprender el Chi, un vaquero pseudosteampunk inglés con la cara de un Russell Crowe ternesco, Tarantino a la producción, Eli Roth a manos de parte del guión... Y RZA jodiendo la sesión en sus dos vertientes, como actor y como director.
Se deja ver y apunta cosas pero es sosa y tiene al protagonista más insulso del mundo. Se le podría haber sacado mucho más partido...aún así es golfa,gamberra,cutre y chinesca. Hay que verla y tomársela como es.
Headhunters es el ejemplo perfecto del género negro que viene del frío, de los países nórdicos y que tan de moda su puso a raíz del éxito de la saga Millennium. Corporaciones, conspiraciones, ladrones de cuadros, engaños, dinero y asesinatos, con Jaimie Lannister por medio, conforman un thriller modélico. Para disfrutarlo y dejarte engañar.
Efectos secundarios es la prueba fehaciente de que Sodenbergh está perdiendo fuelle (aunque ya lleve varios años deshinchándose). Thriller tipo, sin mayores sorpresas ni alardes pero que funciona, con una velada critica al sistema sanitario, un reparto funcional pero que no brilla y una caída de ritmo constante. Aun así, el estilo se impone y se deja ver perfectamente. No molesta y entretiene.
Eden Lake es una de esas películas que parecen menores a primera vista, pero dejan poso. Un poso amargo, cruel y sangriento, con una reflexión sobre la educación mas clara y directa que cualquier melodrama que presuma de ello. Hay que ver lo mal que lo pasa Fassbender, por cierto. No apta para todo el mundo pero muy recomendable.
Pues ya está. Hay mas, claro está, pero no voy a malgastar vuestro tiempo diciendo que The walking dead tiene un final de temporada horrible (en el peor sentido de la palabra), que Oz, un mundo de fantasía es terriblemente irregular, vacía, carente de gracia y que el toque de Sam Raimi solo luce unos pocos minutos al final, que Mama es un cuento de hadas macabro, disfrazado de película de terror, con el sello de Guillermo del Toro y buena factura, merecedora del éxito que ha cosechado en cine y que la nueva versión de Evil dead es...
...bueno, esta si que es una historia para otra ocasión...
domingo, 3 de marzo de 2013
Siete psicópatas
Hay veces que nos olvidamos de que el cine es un espacio en blanco que se puede rellenar con lo que se quiera para dar forma a una película, que no es más que una historia contada con imagen y sonido.
La mayoría de las veces que nos sentamos a ver una película, buscamos una historia que nos suene o conozcamos aunque sea a medias y esbozamos media sonrisa cuando el camino que observamos se asemeja a la hoja de ruta que tenemos en el cerebro. Todo correcto, todo queda en casa.
Otras veces nos zambullimos en una historia que no sabemos por donde va a tirar, que giros va a tener y la sensación de frescura resulta agradable, hipnótica.
Siete psicópatas es uno de esos casos donde dejamos a un lado la autopista y nos vamos por una carretera secundaria.
Colín Farrell es un guionista alcohólico, aunque renuncie a aceptarlo,con un guión entre manos que no acaba de arrancar. Sam Rockwell es su colega,empeñado en que termine su historia y actor y secuestrador de perros a tiempo parcial, ayudado por Christopher Walken, que secuestra chuchos para sacar dinero y así poder pagar el tratamiento de cáncer de su esposa pero se equivocan raptando a el perro del mafioso interpretado por Woody Harrelson que...
...mejor paro aquí que narrar el argumento no resulta fácil.
A medio camino de la escuela Tarantiniana y la del Guy Ritchie de Snatch, Siete psicópatas emprende un camino sin guía a través de los azarosos mares de la creación y de la locura, con unos actores que clavan sus papeles, tanto Rockwell (uno de los mejores actores de la actualidad) o Walken que haciendo de si mismo, parece que ni actúa, esta espectacular. La película también intenta hacer un ejercicio de metacine, reflejando sus carencias o ideas a través del propio film, en la piel de un Collin Farrell que tiene que soportar las críticas del resto de personajes sobre su trabajo, señalado de plagio o de la endeble caracterización de los personajes femeninos. Pero no esperéis un derroche locuaz y violento, al estilo Rocknrolla, es mas introspectiva, ligada a la naturaleza propia del cine y su proceso de creación.
Es una rareza adorable, con segmentos brillantes (las historias intercaladas, el inquietante Tom Waits o la historia del psicópata cuáquero... antológica) y un ejercicio tanto de guión como de dirección, ambas de Martin McDonagh, que hace unos añitos ya sorprendió con Escondidos en Brujas (2008).
Extraña, única y enorme, para guardar en la colección.
La mayoría de las veces que nos sentamos a ver una película, buscamos una historia que nos suene o conozcamos aunque sea a medias y esbozamos media sonrisa cuando el camino que observamos se asemeja a la hoja de ruta que tenemos en el cerebro. Todo correcto, todo queda en casa.
Otras veces nos zambullimos en una historia que no sabemos por donde va a tirar, que giros va a tener y la sensación de frescura resulta agradable, hipnótica.
Siete psicópatas es uno de esos casos donde dejamos a un lado la autopista y nos vamos por una carretera secundaria.
Colín Farrell es un guionista alcohólico, aunque renuncie a aceptarlo,con un guión entre manos que no acaba de arrancar. Sam Rockwell es su colega,empeñado en que termine su historia y actor y secuestrador de perros a tiempo parcial, ayudado por Christopher Walken, que secuestra chuchos para sacar dinero y así poder pagar el tratamiento de cáncer de su esposa pero se equivocan raptando a el perro del mafioso interpretado por Woody Harrelson que...
...mejor paro aquí que narrar el argumento no resulta fácil.
A medio camino de la escuela Tarantiniana y la del Guy Ritchie de Snatch, Siete psicópatas emprende un camino sin guía a través de los azarosos mares de la creación y de la locura, con unos actores que clavan sus papeles, tanto Rockwell (uno de los mejores actores de la actualidad) o Walken que haciendo de si mismo, parece que ni actúa, esta espectacular. La película también intenta hacer un ejercicio de metacine, reflejando sus carencias o ideas a través del propio film, en la piel de un Collin Farrell que tiene que soportar las críticas del resto de personajes sobre su trabajo, señalado de plagio o de la endeble caracterización de los personajes femeninos. Pero no esperéis un derroche locuaz y violento, al estilo Rocknrolla, es mas introspectiva, ligada a la naturaleza propia del cine y su proceso de creación.
Es una rareza adorable, con segmentos brillantes (las historias intercaladas, el inquietante Tom Waits o la historia del psicópata cuáquero... antológica) y un ejercicio tanto de guión como de dirección, ambas de Martin McDonagh, que hace unos añitos ya sorprendió con Escondidos en Brujas (2008).
Extraña, única y enorme, para guardar en la colección.
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