lunes, 2 de febrero de 2026

Príncipe de espinas - Mark Lawrence / Nocturna

Primera novedad de 2026 y primera sorpresa del año.
No me sorprende por el autor; en el blog tenéis otras reseñas de Mark Lawrence como Hermana Roja o la trilogía Impossible Times, pero no esperaba que su primera novela, escrita en 2011, previamente publicada (y abandonada) por Minotauro, puerta de inicio de una trilogía, me llegase a convencer tanto.
Y no es sencillo porque, además de caminar por los senderos de la fantasía oscura / grimdark que parecen tan trillados, la novela nos mete en la piel de un protagonista peculiar.
Bueno, peculiar es una forma sencilla, casi amable, de decirlo.
Príncipe de espinas es la historia de Jorg Ancrath, un joven carcomido por las ansias de venganza.
Eso de personajes grises, referido a la fantasía oscura, se queda corto con Jorg.
Os lo prometo.




Título: Príncipe de espinas / Prince of thorns
Autor: Mark Lawrence
Editorial: Nocturna, 2026
Traducción: Miguel Antón
Páginas: 300
Gracias a la editorial por el ejemplar para su reseña.

Las espinas de un zarzal lo salvaron mientras presenciaba el asesinato de su madre y su hermano. Ahora, el monstruo en el que se ha convertido cabalga por el imperio en compañía de forajidos, quemando aldeas y saqueando cadáveres.

Jorg Ancrath es capaz de espantar a los muertos, pero aún hay algo que le da escalofríos: regresar al castillo de su padre. Pues allí el príncipe deberá enfrentarse a los horrores de su infancia si quiere ganar la partida, cumplir su venganza y, ya de paso, arrasarlo todo.

Dicen que vivimos tiempos violentos, el fin de los días, cuando los muertos vagan y los monstruos acechan la noche.
Todo eso es cierto, pero hay algo peor ahí fuera, en la oscuridad.
Algo mucho peor.

Me gustaría hacer más veces el ejercicio, tan de lector editorial o influencer literario, de hablar sobre una novela atendiendo a sus primeras páginas
No es mal asunto y se puede sacar muchísima información en poco tiempo. Si lo aplico a este Príncipe de espinas, la novela se abre tal que así:

¡Cuervos! Cuervos por todas partes. Se posaron en las tejas de la iglesia incluso antes de que los heridos se convirtieran en muertos. Incluso antes de que Rike terminase de arrancar los dedos de las manos y los anillos de los dedos. Me recosté en el poste de la horca y señalé con un gesto a los pájaros, una hilera compuesta por una negra docena de ellos, atenta la mirada, observando.


¿Véis? Muchísima información en un párrafo.
Cuervos, que en Cápsulas siempre son necesarios y bienvenidos.
El típico paisaje después de una batalla, con gente rapiñando, muchos muertos y una iglesia de fondo. Casi la visualizas, de piedra oscura, sombría, con la plaza embarrada cubierta de cadáveres, armas melladas y restos de la trifulca.
Y, casi lo más importante, narración en primera persona.
Eso es importante porque Príncipe de espinas está protagonizada por Jorg Ancrath, esa figura que señala los cuervos, y Jorg no es una persona de trato fácil. 
El primer capítulo arranca así, tal cual, durante el desenlace de una batalla, en un escenario clásico dentro del género. Jorg va acompañado de una serie de hermanos que están rapiñando lo poco que queda después de la lucha.
Y ahí, quizás, se desplieguen algunas líneas rojas para ciertas personas lectoras. 
Nuestro protagonista, en este primer vistazo, se presenta como un tipo cruel, despiadado, capaz de los peores actos en un capítulo inicial que es un puñetazo en el estómago. Nada explícito, por supuesto; no se detalla nada, simplemente surge en las conversaciones y en los pensamientos de Jorg.
Un Jorg, por cierto, de apenas 15 años, por eso de que en la ficción oscura se madura primero. 
Hay poco tiempo disponible, poca esperanza de vida.

Jorg, este Príncipe de las espinas, es un personaje carcomido por la más oscura de las venganzas. Casi un espíritu vengativo que urde planes en los que todo lo que le rodea (compañeros, conocidos, enemigos, reinos...) son meros sacrificios en pos del fin último. 
Su madre y su hermano pequeño fueron brutalmente asesinados ante sus ojos por un noble rival del reino de su padre, de su reino, y Jorg sobrevivió escondiéndose en un zarzal ponzoñoso. Las heridas físicas, infectadas y dolorosas, tardaron meses en curarse en un cuerpo de un niño de casi 10 años, pero los daños mentales, el odio y la venganza forman una infección perpetua de la que Jorg no puede, ni quiere, curarse.
Y para ello, siendo apenas un crío, se lanza a conocer mundo con un grupo de mercenarios, de hermanos; un entrenamiento para su venganza.


Esto es, más o menos, la base de la historia. 
Un grimdark más o menos clásico, una historia de venganza dentro de un mundo, casi una Inglaterra medieval fragmentada, desgarrada, en decenas de reinos en eterno conflicto.
Jorg nos relata sus aventuras en su tiempo presente mientras se intercalan capítulos de su pasado, de cuatro años antes (marcados con hojas grises en la novela), para tener una visión de conjunto.
Y funciona, vaya si funciona. No hay nada excesivamente nuevo, ni sus personajes grises ni el ansia de Jorg (15 años tiene el angelito, repito), pero todo el escenario va tomando forma en tu cabeza.
El estilo de Mark Lawrence ayuda, sin duda. Reposado, descriptivo, sabe narrar escenas más dinámicas o cruentas y gestiona muy bien la información. Al igual que el mundo y las ideas de este Imperio Desgarrado cae, algunas veces, en excesos Shakespearianos de problemas padre (rey) - hijo (príncipe), efecto amplificado por algún detalle fantástico, como ciertos espectros, fantasmas errantes, que acosan a Jorg pero huyen al evaluar su oscuridad interior.

Esta mezcla ya sería suficiente, al menos para mi. 
Una novela debut, reeditada años después, de un prolífico autor que sabe moverse muy bien por estos estilos, por estos reinos. Repite algunos tópicos, pisa algunas líneas, pero cumple, con creces.
Hacia la mitad de la novela, Mark Lawrence nos lleva por un camino que no me esperaba, la verdad. No voy a hacer ningún spoiler pero es un contexto que nos zambulle en el aspecto más cercano a la fantasía oscura y, aunque se ven pistas desde casi el inicio de la lectura, explota por completo, cambiando la percepción de este mundo del Príncipe de espinas.
Un mundo con raíces en otros ejercicios del género pero que, sin un lore sobrecargado aunque muy interesante, sabe diferenciarse lo suficiente de los demás.
Como en cualquier novela de fantasía, el mundo creado tiene muchísima importancia, pero también el plantel de personajes.
Príncipe de espinas tiene la peculiaridad de estar narrada en primera persona, por lo que Jorg va a ser la voz, los ojos y la mente. Tanta personalidad, tanta venganza, termina por devorarlo todo pero Lawrence usa a los secundarios de una forma muy eficiente. Los Hermanos, esos mercenarios que van a educar a Jorg en el no tan noble arte de la venganza, funcionan con apenas un par de pinceladas. Lo mismo pasa con ciertos personajes que se añaden en la segunda mitad de la lectura. Hay excepciones, claro, como ciertas sombras que parecen mover los hilos, ocultos... pero eso, ay eso, debéis descubrirlo con la lectura.


Pocos puntos negativos le encuentro a este Príncipe de espinas. Algún detalle al ser una primera (aunque ambiciosa) novela, cierto fondo semejante a otras obras y algún exceso centrado en Jorg (sus acciones, su edad, su ego).
Salvando eso, me encontré con una espiral de la venganza más profunda, oscura y dolorosa, con un personaje central cegado y obsesionado con ella.
Y eso, eso siempre funciona.
Luego, como decía, el escenario general y el tono cambian, acercándose a una fantasía oscura, subiendo un peldaño en espectacularidad.
Las ansias de venganza siguen, eso si, intactas.
A medio camino entre obras de Abercrombie como la trilogía de El mar quebrado (por aquello de tener un protagonista joven) o las partes más mercenarias de George R. R. Martin, Príncipe de espinas funciona como novela presentación de su autor y deja con ganas de saber qué camino va a tomar Jorg.
Primera entrega de una trilogía (Minotauro la dejó sin terminar), este primer paso funciona como historia unitaria aunque quedan flecos.
Flecos en forma de promesas que Jorg hace durante la novela... y creo que es un tipo de palabra.
Estaré atento.

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