sábado, 9 de mayo de 2026

Monstruos de abril '26

Abril.
Cerral.
Bien, una vez dejado atrás el consabido, pero necesario, chiste, toca liberar a estos monstruos del mes, en este caso, para dejar algunas pinceladas de todo lo que me ha tenido entretenido durante el mes de abril. 
Nada muy profundo, dejaré lo importante para el resumen trimestral (como este), pero hay cosas que es mejor plasmar por escrito, por aquello de que esto es un blog y las entradas como esta son, quizá, la base de este tipo de sitio.
Abro la cripta y empezamos.



Primero, lo personal.
Abril, desde hace más de una década, no es mi mes favorito del año. 
Cosas que vuelven, pensamientos y demás. 
La cuestión es que este año he estado pensando bastante en el tema de redes sociales; redes que tengo, uso y pierdo más tiempo del que debería en ellas, viendo cosas que tampoco es que me entretengan demasiado.
Soy consciente que no las uso bien, no me importa ni el engagement, ni los seguidores, números y alcance; las uso para conectarme con ciertas personas, informarme después de cribar la montaña de desinformación y mentiras y echar algunas risas.
Pero cada vez me gusta menos lo que veo, las modas, mentiras, egos, polémicas, algoritmos, IA, el robo de datos..., todo es horrible. 
Necesitamos un cambio, pero no soy capaz de imaginar cómo debería ser. 
Quizás sea porque todo depende de grandes empresas cargadas de intereses y porque, en realidad, sirven para devolver una mirada de cómo somos o creemos ser los miserables humanos. 
Y poco bueno puede salir de esa mezcla.
Así que intentaré estar menos por ahí, me centraré en otras cosas.


No todo ha sido malo: el blog ha sobrepasado las 100.000 visitas, algo que me parece increíble, la verdad. 
Muchas gracias a todas las personas que pasáis por aquí. 



En abril he leído 6 libros, entre algunos que tenía empezados y los que he sido capaz de terminar durante estas semanas. 


Amigdalatrópolisde B.R. Yeager, editada por Caja Negra, ha sido unas 180 páginas que combinaron bastante bien con el oscuro estado de ánimo con el que cargué estos días. 
Un protagonista anónimo, usuario de un foro de la dark web más profunda en el que todos usan el mismo nick, como si fuese un escudo frente a la cantidad increíble de cosas deleznables que ven, piden y escriben. 
Un novela inclasificable, con una oscuridad que pesa, mancha, y que sirve para radiografiar gran parte de los problemas de la sociedad actual, de los males que soportamos. 
Resulta imposible recomendarla a la ligera (muy, muy dura) pero, si os interesan estos temas, es imprescindible.


Nuestra Señora del Dolor, de John Blackburn, es la primera publicación de la editorial Pánico Books
Un clásico británico de los 70 que estaba inédito en nuestro país. Harry Clay es un periodista en horas bajas que se topa con un caso de robo en el que parte de las personas involucradas terminan muertas de maneras muy extrañas con una única explicación posible: han muerto a causa de un terror extremo. 
Y, por otro lado, tenemos a Susan Vallance, una actriz de teatro que prepara su regreso a los escenarios con una obra inspirada en la condesa Báthory y su sangrienta leyenda.
Novela de corte clásico, a medio camino entre el policiaco y lo gótico, entre un serial de la BBC y una película de la Hammer
A ratos me entretuvo y estuve muy atento a sus giros, a ratos desconectaba de la trama (lenta y repetitiva), pero el último tercio de novela es un delirio que casi justifica la lectura por si mismo. 









Otros dos clásicos, de épocas y corte muy distinto, ocuparon gran parte de mi mes de abril lector.
Sobre El exorcista de William Peter Blatty, en su nueva edición por parte de Nocturna, ya tenéis una amplia reseña por aquí y sobre Sortilegio de Clive Barker ya me explayaré en el futuro cercano.
Se viene chapa gorda.














Aprovecho para comentaros una cosa curiosa que me estaba pasando: me encontraba muy atascado con las novedades y lecturas actuales de terror. 
No se, desencanto, hartazgo, un meh continuo que quizás tenga más que ver conmigo que con los libros. Así que, en vez de seguir con esta carrera suicida hacia adelante, decidí frenar, coger algún libro de hace unas décadas y ver si me aclaraba las ideas. 
Sortilegio funcionó justo como eso, como un hechizo, y me reconcilió, en parte, con la lectura.

Esto también tiene que ver con la compra de libros; con mi forma de comprar libros. 
Últimamente estoy intentando reducir al mínimo la compra, no me parece que entrar en un frenesí de novedades sea sano, justo ni, siendo sincero, económico. 
Y yo compro los libros, obvio, (excepto El exorcista, por ejemplo, todos los de este mes salieron de mi bolsillo), casi no tengo colaboraciones ni envíos para reseña ni nada de eso.
La solución que encontré, además de las bibliotecas y eBiblio, que para la literatura de género sigue fallando un poquito, ha sido el mercado de segunda mano... y el autocontrol: no puedo leerlo todo, no puedo lanzarme a 8 novedades al mes (quedándome corto), no tengo que leer lo que está de moda. 
En consecuencia, vais a ver cosas más clásicas por aquí y algunos toques más de fantasía, ésta más actual, que tenía esos mundo olvidados.


La última lectura del mes, en las antípodas de mi estilo habitual, fue La historia de tu vida de Ted Chiang, lectura del club de lectura de Librogusano
Tenéis el vídeo en el canal o en este enlace, pero ha sido una lectura más que interesante. 
Ciencia, humanidad, fe, relaciones humanas..., Chiang lo toca todo, con ideas apabullantes, aunque se me quede algo frío, distante. 
Todavía no tengo claro el motivo.


Terreno audiovisual, con varias cosillas.
Ha vuelto From, la maravillosa serie en la que todo parece improvisado y las tramas se enredan con hilos imposibles, heredera de Lost y ese huequito televisivo en el que ver las desventuras de un grupo de personajes aislados en un extraño pueblo del que no pueden salir, con unos sonrientes enemigos que surgen de noche para destripar gente. 
Un par de episodios de la cuarta temporada y todo parece ir bien: más lío, un par de escenas impactantes y alguna revelación.


He visto siete películas, a saber: Good luck, have fun don't die, Trash, Exit 8, Undertone, Ready or not 2: here I come, "Wuthering Heights" y Cold Storage.

Lo principal: ved Good luck, have fun, don't die. 
Por favor.
La vuelta de Gore Verbinski es un hito de película, una cosa extrañísima a día de hoy. 
Sam Rockwell entra con tremendas pintas a un dinner norteamericano y dice que necesita voluntarios para una misión. No os voy a contar más pero el resto deambula entre Black Mirror y cualquier cosa salida de la cabeza de Terry Gilliam. 
Vale que puede ser algo catastrofista con algunos temas, en especial con la relación de los jovenes con la tecnología y un poco obvia, a ratos, pero es un festival cargado de personalidad. 
Algo, como digo, impensable en estos tiempos pochos.


Thrash es la clásica locura con tiburones que me chiflan, claro, pero no va más allá de eso, Exit 8, o el deambular creepypastoso por una estación de metro infinita, no terminó de convencerme por su exceso de moralinas y de "Wuthering Heighs" mejor no hablo porque lo mejor que puedo decir es que no intenta adaptar la novela en ningún momento... y eso es su gran baza a favor.


Undertone, puro A24, puede ser una de las grandes propuestas del año, pero cuidado con el hype
Una podcaster de misterio que vive en casa con su madre, enferma terminal, comienza a descubrir, junto con su compañero de programa, unos extraños audios que llegaron por mail.
Muy inquietante, con la cámara siempre jugando con los 2/3 de pantalla (siempre hay una puerta, una oscuridad o una escalera al fondo...) y una mezcla de sonido increíble. 
Es A24, ya sabéis, cosas íntimas, de desarrollo lento, pero aquí genera ese desasosiego por varias vías. 
Muy recomendable.


No esperaba una segunda parte de Noche de bodas o Ready or not, hit mayúsculo de los últimos años, pero esta segunda parte, innecesaria, cumple con lo que promete. La pareja Samara Weaving/Kathryn Newton funciona a la perfección, explota gente, sale David Cronenberg, Elijah Wood está tan molón como siempre y reaparece Sarah Michelle Gellar. 
Y tiene un tramo final maravilloso

Como maravillosa es Cold Storage, clásica peli de presupuesto medio, ideas resultonas y que aprovecha el tirón de Joe Keery, con un Liam Neeson que pasaba por ahí. Te ríes, hay cosas locas, desparpajo y cosas verdes que explotan.
A mi, con eso, me sirve; cosas que, a día de hoy, no abundan.


Después de 98 horas, que se dice pronto, puse punto y final a Final Fantasy VII: Rebirth, segunda entrega del remake, y me ha gustado mucho. 


Tiene una escala enorme, hay relleno a montones, la historia no sabe si explicártelo todo o jugar con mil ideas sin cerrar y puede resultar muy repetitivo (tuve que dejarlo reposar una temporada antes de lanzarme al último tercio) pero me funcionó muy bien.
Adolece de lo mismo que sucede con esta generación: no hay término medio. O es un juego indie muy indie o es una producción con una escala y miras faraónicas. 
Lo mismo sucede en el cine, por ejemplo, o en casi cualquier sector: o todo o nada.

¿Solución?
La mía, en este caso, ha sido buscar una PS3, hacerle algún apaño y ponerme a buscar cosas que quería rejugar o descubrir, de las que no están disponibles bajo ningún remake pocho.
Y el primero ha sido justo lo que buscaba... y recordaba.
Binary Domain es una de esas cosas que escasean; un clase media, de 9 o 10 horas, desenfadado, de acción en tercera persona con coberturas, ritmo frenético, buenas ideas y chistes malos.


El mundo está lleno de robots, que pertenecen a distintas compañías, y Japón se ha convertido en una superpotencia, aislada del mundo y cerrada en sí misma. No todo es tan idílico porque hay un problema con los Hijos del Éter, robots que no saben su origen y se creen humanos, hasta que alguien los controla o se vuelven locos al descubrir la verdad y causan serios atentados.
El bloque Europa/Norteamérica decide intervenir y envia a un escuadrón óxido, agentes infiltrados, para detener al líder de la corporación japonesa que posee la tecnología capaz de crear a esos Hijos del éter.


Lo había jugado hace la friolera de 14 años pero echo muchísimo de menos propuestas así. También me asombro de lo sencillo que era antes crear enemigos que fuesen corporaciones malvadas, países con líderes desquiciados o de distinta escala social cuando, en las propuestas actuales, casi se nos olvidan esas ideas. 
Quizás la actualidad las ha dejado obsoletas.
Quién sabe.


Termino con un par de discos que han conseguido mejorar mi estado de ánimo actual: Lose your self  de Enter Shikari y Did you ask to be set free? de As Everything Unfolds
Dos propuestas de bandas británicas que navegan entre distintos estilos (post-hardcore, emo pop-rock, electrónica...) , con diferentes visiones sobre el mundo y la sociedad. 
Os dejo un par de temas.






También he recuperado la afición por los juegos de mesa, después de mucho tiempo..., pero eso, eso lo dejo para otra entrada.

Hasta aquí estos monstruos de abril, espero que encontréis alguna cosilla interesante y, si tenéis alguna recomendación me la podéis dejar en comentarios.


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