martes, 6 de febrero de 2018

De gángsters, naves espaciales, ángeles y demonios.

Vuelven los  Peaky blinders con su cuarta temporada llena de acción, humo, mala leche y whisky.



Quizás se note una fórmula algo gastada, después de unas temporadas con tanta calidad y tan intensas pero los 6 nuevos episodios no rebajan el nivel general de la serie.
 Centrada en la  vendetta contra los Shelby por parte de una familia italiana encabezada por un recuperado Adrien Brody, la cuarta temporada deriva en una escalada de eventos llena de acción, con algunas paradas puntuales para ahondar en el papel de Tommy Shelby (Cillian Murphy).
A destacar, como siempre, los altos niveles de producción, la música y todas y cada una de las escenas de Tom Hardy, esa bestia parda. Se le perdonan todas los giros de guión efectivistas, las situaciones extremas y cualquier leve desliz.



                                      Sobresaliente, by order of the fucking Peaky Blinders!!

Pulgares arriba: Casi todo, en general. Tom Hardy. Las dos escenas largas entre Adrien Brody y Cillian Murphy.
Pulgares abajo: Algún giro de trama forzado. La sensación de estar llegando a un final.


U.S.S. Callister, primer episodio de la 4 temporada de Black Mirror, no me ha convencido.



Exceptuando su factura visual (hay presupuesto, buenos efectos y buen hacer), el resto hace aguas. Demasiado largo (casi 80 minutazos), una idea algo sobada, personajes fríos y una resolución final facilona. Ni conflicto, ni mala leche, ni siquiera me convence el guiño a Star Trek, casi parece una nostalgia mal entendida para llamar la atención. La enésima historia del genio creativo con problemas sociales que se aísla en su mundo digital para hacer lo que no puede en la vida real. También me patina OJO SPOILERS que sea capaz de clonar un ADN para hacerlo digital y que sus clones recuerden toda su vida anterior, o la forma estúpida de terminar el episodio con la entrada en el apartamento cual ninja.
A esperar al resto de la temporada pero no arranca nada bien, pese a la fama que está teniendo el episodio.

Pulgares arriba: El acabado del episodio.
Pulgares abajo: La frialdad del mismo, lo vacío que resulta.

Siempre me alegra ver la entradilla de la Blumhouse antes de una película, significa que me lo voy a pasar bien pero con Happy death day no han sabido apretar las teclas correctas.



A medio camino entre la comedia teen y Atrapado en el tiempo, la película termina siendo un slasher familiar, sin gracia, tensión, sangre ni nada. 90 minutos de un entretenimiento muy flojo, con repeticiones de un mismo día casi sin avanzar nada y encima, con moralinas. Casi tan mala con la horrenda careta de bebe que porta el asesino.

Pulgares arriba: Bien poco, la verdad. Algo de interés en su  narrarranque.
Pulgares abajo: Todo el resto.

Devil´s gate no te engaña: serie b para el vod, al igual que hace unos años iría directa al dvd o al videoclub. No pretende ser más ni menos que eso. Una historia de desapariciones en la américa profunda y rural termina en un enredo de ángeles y demonios y algo más.



A ratos va con prisa, otros se detiene sin mas, con flashbacks que no vienen a cuento o con un montaje chapucero, la película solo quiere llevarte a los puntos que considera relevantes e intentar arrancarte un vaya! con ellos. El diseño de las criaturas no va a pasar a la historia (especie de seres marinos pálidos con boca de afilados dientes cuando están con su traje mucoso) pero cunden, interpretados, por cierto, por Javier Botet.
Me vuelve loco su escena final, casi una escena post-créditos con ansias de dejar abierta la puerta a una secuela. Eso es tener confianza en uno mismo.

Pulgares arriba: El rollo alien. Ver como se Stalloneiza la boca de Milo Ventimiglia. La escena final suspirando por abrir franquicia. El inicio.
Pulgares abajo: Poca o nula chicha en la parte media de la película.

Detroit narra las revueltas sociales en la ciudad a finales de la década de los 60 del siglo pasado. La comunidad negra, hastiada y oprimida se rebeló y el miedo dominó la ciudad.



Bajo esas premisas y con Kathryn Bigelow tras las cámaras, la película iría directa a las listas de films más brillantes del año, pero no ha sido así. ¿Las causas? Variadas, desde un guión demasiado anárquico que no sabe dónde centrar su atención, si en los conflictos globales o en los hechos puntuales, hasta una falta de tensión excepto por su parte central. Ese centro de la película narra los hechos ocurridos en un hotel en medio de las revueltas, entre civiles, policía y ejército. El segmento es brillante, tenso, pura fuerza, pero se diluye en medio del resto que no conduce a ninguna parte. Una pena. Detroit es una película coral en donde no sobresale ningún personaje, tanto a su favor como en su contra y se ahoga en medio de ninguna parte.

Pulgares arriba: La parte del hotel. La intención de denuncia de los hechos.
Pulgares abajo: Caótica, sin tensión en la narración durante todo el metraje.

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