Hay cosas que no sabes lo mucho que te hacen falta hasta que las tienes en tus manos. Después de la vorágine del año pasado con Blackwater y su novela por entregas, suplí mi necesidad de más McDowell leyendo Los Elementales. Me sirvió para ver al autor en otro contexto, darme cuenta de lo mucho que me gusta Bitelchús (guion de McDowell) y para certificar que quiero leer todo lo que pueda caer en mis manos de este escritor, tristemente fallecido.
Soy de esas personas que disfrutaron Blackwater desde la primera a la última página, del primer tomo al último (tenéis todas las reseñas aquí), y tenía muchísimas ganas de encontrarme de nuevo con el autor.
Hija de la venganza, Katie en el original, supone la vuelta de Michael McDowell a las librerías por parte de Blackie Books, dentro de su Biblioteca Michael McDowell, con una novela cerrada, unitaria, que recupera las mejores sensaciones de Blackwater, con elementos muy reconocibles, marca de la casa, y otros a los que les sienta como un guante el estar contenidos dentro de una estructura de 400 páginas.
Bienvenido, otra vez, McDowell; te echábamos de menos.
Soy de esas personas que disfrutaron Blackwater desde la primera a la última página, del primer tomo al último (tenéis todas las reseñas aquí), y tenía muchísimas ganas de encontrarme de nuevo con el autor.
Hija de la venganza, Katie en el original, supone la vuelta de Michael McDowell a las librerías por parte de Blackie Books, dentro de su Biblioteca Michael McDowell, con una novela cerrada, unitaria, que recupera las mejores sensaciones de Blackwater, con elementos muy reconocibles, marca de la casa, y otros a los que les sienta como un guante el estar contenidos dentro de una estructura de 400 páginas.
Bienvenido, otra vez, McDowell; te echábamos de menos.