Últimamente estoy dando algunos paseos por tierras del fantástico, que tenía el género un poco olvidado. El grimdark está de moda, no seré yo quien os lo tenga que decir, y se acumulan las propuestas que encajan dentro de esa etiqueta, bien por méritos y estilo o bien como algo más forzado, buscando, quizás, publicidad.
Un género de fantasía oscura, con personajes grises, de moral difusa, ubicados en mundos imaginarios que pueden (y suelen) recordar a ubicaciones o partes de la historia reales, bien cargado de violencia, traiciones y maldades varias.
Y eso, junto con más ingredientes, es lo que presenta la autora británica Anna Smith Spark en su novela debut de 2017, La corte de los cuchillos rotos, primera entrega de la trilogía Empires of dust que está publicando Oz Editorial en castellano.
Lo que os puedo asegurar, después de haber disfrutado la esta primera novela, es que es 100% grimdark.
Título: La corte de los cuchillos rotos / The court of broken knives
Autora: Anna Smith Spark
Editorial: Oz Editorial, 2025
Traducción: Claudia Casanova
Páginas: 504
El antaño poderoso Imperio de Sekemleth se ve amenazado por la decadencia y la ruina; los nobles rivales luchan por la supremacía y están dispuestos a todo para conseguirla. El influyente aristócrata Orhan Emereth, que planea arrebatar el trono con ayuda de un ejército de mercenarios, ignora que entre sus filas se oculta un joven muy especial: Marith, que no solo huye de su propio pasado, sino también de su padre, un hombre tan poderoso como empeñado en verlo muerto.
La suma sacerdotisa Thalia, una de las figuras más respetadas del Estado, jamás ha abandonado su templo, pero cuando empieza la masacre del golpe de Estado, tiene que huir para escapar de una muerte segura. En su camino se cruza con Marith, quien le promete que la sacará con vida de la ciudad. Juntos se convertirán en piezas clave en el gran juego por el poder.
Resulta complicado hablar mucho y con detalle de la primera entrega de una trilogía o de una serie. Creo que hay que contar lo justo para llamar la atención o, de lo contrario, podría destruirse esa especie de magia que se crea entre novela y público al ir descubriendo el mundo que se va construyendo.
Y ya no entro en spoilers, hablo de giros, entresijos del mundo, de los personajes, etc.
No voy a incidir mucho en esos aspectos ni, por supuesto, en destripes de ningún tipo.
La trama y personajes de La corte de los cuchillos rotos no se aleja demasiado de la mayoría propuestas del género; ese no es su punto fuerte.
Imaginaos un mundo, con una fuerte división norte (ancestral, agreste, con creencias más antiguas)/ sur (rico, auténtico motor económico, seco), dividido en imperios con luchas fronterizas, ya sean bélicas o comerciales y una antigua leyenda, un rey de los muertos, poderoso y despiadado que ya solo resuena en antiguos poemas y canciones.
Uno de esos imperios, el de Sekemleth, será nuestro punto de partida, con una lucha interna por su control y una revuelta en ciernes.
Y, ¿cómo se narra todo esto?
Con varios puntos de vista, asociados a distintos personajes, que van centrando la narración de los capítulos. Podría dividirse en cuatro puntos de vista pero, personalmente, considero que uno de ellos es más secundario (Tobias y los alegres mercenarios de la Compañía Libre de la Espada) así que me centraré en tres: Orhan, Marith y Thalia.
Tres personajes que van hilando la trama, descubriendo partes distintas del mundo que crea la autora, con voces y enfoques diferentes.
Orhan representa la faceta más política y aristócrata del relato; uno de los consejeros imperiales de Sekemleth que está urdiendo una revuelta. Traiciones y secretos para la parte más intrigante de la novela, además de aportar representación queer.
Thalia centra la atención más religiosa, al ser la suma sacerdotisa de la religión principal del imperio. Unas creencias complejas y crueles, bien cargada de sacrificios sangrientos, con una suma sacerdotisa que se verá obligada a cambiar de entorno.
Ya tenemos el poder político, el religioso y nos faltaría el aspecto más militar con Marith.
Marith es, quizás, el auténtico protagonista de esta novela tan coral, representando el arquetipo de personaje con un pasado misterioso, mucho secretos y elegido por el destino para grandes gestas. No tiene que caerte bien, no está construido para ello, pero centra tu atención con cada capítulo, con cada revelación. Un joven que sabe demasiado para ser un simple mercenario en una compañía y que huye, como decía, de su pasado.
Comemos dulces, bebemos vino y planeamos asesinatos en la oscuridad. El pináculo de la sofisticación urbana. Las grandes ciudades se construyen sobre esto. Los bárbaros llegan sembrando la destrucción, gritando obscenidades; nosotros sonreímos, damos un sorbo y nos reímos mientras hablamos de matar a un hombre.
Así que tenemos un golpe de estado en ciernes, un poder religioso que se tambalea y un joven, enrolado en una compañía de mercenarios, que se dirige a un objetivo no muy claro; todo bajo el relato de una antigua figura de leyenda.
No parece nada demasiado original y, efectivamente, no lo es.
Esto ya lo hemos visto o leído mil veces. La estructura ayuda a no perder el interés, como buen grimdark tiene sus escenas sangrientas con personajes de dudosa moralidad (un buen montón de puñaladas traperas, como debe ser) pero quizás, en apariencia, no tenga mucho que ofrecer para el público más acérrimo del género.
Por cierto, también hay magia, no mucha ni muy importante pero aparecen sus buenos magos con hechizos de fuego y seres fantásticos.
En apariencia, repito, porque aquí entra el autentico factor diferencial de la novela que no es otro que la narrativa de Anna Smith Spark.
Smith Spark no tiene el clásico estilo que podríamos esperar de una novela así, ni clasificándola como grimdark. Descripciónes muy sensoriales, a ratos muy visceral y directa (hay un buen catálogo de olores, aviso) y, otras veces, centrada en recursos casi poéticos. Una mezcla muy personal que puede alejar a cierto público de su obra, esperando algo más normal, pero que a mi me ha encantado desde el principio.
Quizás porque tenga sus reminiscencias a la narrativa de una historia de terror, o porque los momentos más oscuros de su grimdark me tuviesen agarrado al libro; no lo sé.
Y ojo que también tiene sus puntos menos positivos: la vertiginosa primera mitad del libro se estanca un poco en su segunda parte o hay ciertas relaciones entre personajes que surgen casi como una obligación de la historia, sin profundizar más allá.
La corte de los cuchillos rotos es un buen primer paso dentro de la trilogía debut de Anna Smith Spark, en especial si buscáis un grimdark con un acceso muy sencillo, muy clásico y típico, pero que sube de nivel gracias al particular ejercicio de estilo de su autora. Épica, oscura y sangrienta, balancea muy bien las tramas de sus personajes protagonistas, para ir construyendo el mundo poco a poco, sin sepultar a las lectoras y lectores en información.
La torre de los vivos y los muertos, su segunda parte, ya está disponible, y no creo que tarde en poner mis garras sobre ella.
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