miércoles, 11 de marzo de 2026

La División de Antimemética no existe - QNTM / Hidra

Aquí iría una reseña, ya sabéis.
Un montón de párrafos, de frases, comentando mis impresiones sobre una novela, generalmente sin destripes, hasta llegar a unas conclusiones finales.
Todo adornado con un par de fotos, ficha técnica y listo.
Enter, publicar y al ancho campo de internet.
Trabajo rutinario de este blog y de un servidor, que no damos para mucho más.
La cuestión, como digo, es que tendría que hablaros de una novela, con su portada, sus capítulos y sus páginas, pero no me acuerdo.
Perdón, corrijo.
No es que no me acuerde o que su lectura haya sido tan banal que no dejase marca en mi pobre cerebro, no.
No va por ahí la cosa.
Quizás fuese más correcto decir que, cuando intento recordar la novela, un agujero negro devora mi memoria.
Y sé que tengo el libro aquí, a mi lado.
Desvío la mirada, de vez en cuando, contemplo su portada y ahí, en ese preciso instante, la recuerdo a la perfección. Luego giro la cabeza, me coloco delante del teclado y se esfuma, dejando un hueco.
Una falta.
Una ausencia.
Casi como si la propia novela o la historia que contiene no quisiese ser recordada, respondiendo a intereses que escapan a mi pobre comprensión humana.
Esto, como os podéis imaginar, va a ser difícil.




Título: La División de Antimemética no existe
Autor: QNTM
Editorial: Hidra, 2025
Traducción: José Óscar Sendín
Páginas: 428
Tapa dura con sobrecubierta.

La humanidad está bajo ataque, y casi nadie lo sabe. En esta guerra secreta, están en juego nuestros recuerdos, nuestras vidas y el mismísimo tejido de la realidad.

Están a nuestro alrededor, escondidos a plena vista.

Uno de estos seres podría estar a tu lado. Podrías estar mirándolo ahora mismo, pero nada más hacerlo, lo olvidarías. Si intentaras apuntar que lo has visto en una nota, al momento te parecería que el papel está en blanco.

Estas criaturas son depredadores que poseen el mejor camuflaje de la historia, agujeros negros andantes capaces de destruir incluso nuestro recuerdo de que existen.

Y no solo se alimentan de nosotros. Nos están invadiendo.

Pero ¿cómo luchas contra un enemigo cuando ni siquiera puedes saber que estás en guerra? ¿Cómo contienes a un enemigo al que no puedes grabar o recordar?

Te damos la bienvenida a la División de Antimemética.

Y no, este no es tu primer día.

Imaginad una novela, con ideas tan potentes, que decida pasar inadvertida.
Pensad en ella, no sólo como un montón de papel, pulpa reciclada de viejos árboles bañada en tinta negra bajo la forma de símbolos, si no como un ente con intereses propios. Podría ponerme aún más filosófico y decir que su interés sería la propagación de ciertas ideas, la transmisión y evolución de esas ideas, de esos elementos culturales.
Y último apunte: esa novela, ese ser, sería un depredador, ansioso por colonizar nuevas mentes, excitado ante el juego de la caza.
Su estrategia sería simple, oportunista: acechar desde un título llamativo, con una cubierta misteriosa. No sé, una ilustración de un monolito gigante negro, sobrepasando las copas de los árboles, con todas las referencias que eso evoca. 
Para cerrar el misterio, el atractivo misterio y así hacernos caer en sus garras invisibles, la obra estaría firmada por un nombre extraño, unas siglas sin aparente significado, como un puñetazo en un teclado.
QNTM, algo así.
La trampa estaría lista y nosotras, nosotros, caeríamos en ella por voluntad, por una irresistible voluntad propia. 

Espero que os esté quedando claro que hay algo vivo dentro de las páginas de esta novela que no soy capaz de recordar.
Un ser, una deidad, unas ideas o lo que queráis.
La forma y los nombres dan igual.
Con la premisa y el estilo haría lo mismo que con la apariencia externa: engañarnos con las apariencias para caer en la trampa.
En su trampa. 
Una idea principal llamativa y casi cómica, dentro de unos límites. 
No sé.
Pensad en una agencia estatal secreta, un FBI bien cargadito de burocracia, pero que controla ciertos fenómenos extraños.
Los cataloga, vigila, custodia.
Fenómenos o seres que pueden ser fatales para nuestra realidad pero que cuentan con una estrategia similar a la de este libro que olvidé: te olvidas de su amenaza, de su peligro, de una guerra que quizás lleve en marcha muchísimo tiempo... o no.
Pero esta idea que me ha surgido de algún rincón oscuro de mi cerebro ya está muy vista, esto de las agencias gubernamentales, o puede resultar compleja de plantear sin un contexto. 
Lo mejor, como la técnica de la araña que comienza a tejer una tela en la cercanía de una mosca distraída, es comenzar con algo simple, anecdótico, casi gracioso, para ir aumentando la complejidad, la potencia de esas ideas, la amenaza, según transcurre la lectura. 
Haría uso de una protagonista principal, una agente de esa división, afectada por una aparente pérdida selectiva de memoria; casi lo mismo que me sucede a mí con esta novela.
La historia se iría transformando poco a poco, llenándose de relaciones, personajes secundarios, diferentes escenarios y un montón de esos seres extraños que moran más allá de nuestras básicas ideas mortales. Pero nada muy genérico, centrado en la acción, porque eso ya lo hemos visto mil veces y dejaríamos la novela a un lado, evitando que lo que mora entre sus páginas cumpliese su objetivo de devorarnos.

El estilo y estructura también deberían ser singulares, claro. 
Una novela dividida en partes con capítulos que, en principio, parecerían historias independientes. Esos pequeños hilos independientes se irían enredando, con una complejidad creciente, hasta construir la forma final de la novela, donde todo lo leído anteriormente tiene su encaje y conexión, aunque no lo veamos en un principio.
El estilo narrativo va un poco por ese mismo camino. Muy directo, al inicio, basado en diálogos y descripciones cortas, haciendo un equilibrio entre el ritmo y la aparente ligereza de sus propuestas para ir complicándose, oscureciéndose, volviéndose más inabarcable, ominoso y parasitando tu cabeza de ideas.
La guinda a esta posible construcción de novela sería la aparición de unos informes, redactados al estilo burocrático que piden estas cosas de agencias secretas, que contienen descripciones, fichas, actos y encuentros con estas entidades que están a nuestro alrededor (aunque no las veamos). Un buen aprieto para el traductor, que debe moverse en terrenos más técnicos, además del narrativo. 
Y un último toque que conectaría esta posible novela con su propio embrión, con su propia génesis: Internet y los SCPs.


No os voy a soltar aquí un rollo tremendo sobre los SCPs (del inglés Secure, Contain, Protect) pero podría decir que vienen a ser una evolución del folklore propio de Internet, un paso más allá de los creepypastas, creados en foros tipo 4chan donde se ha ido construyendo un lore, casi una guía de referencia o bestiario, con cientos de estas anomalías, fallos de nuestra realidad y seres extraños con estamentos creados para proteger a la humanidad de estas cosas imposibles
Una nueva forma de generar cultura, de salir del terror de las leyendas de internet para lanzarlo a otros mundos más cercanos al weird
Y nuevos memes, nuevas unidades culturales que adquieren fuerza y relevancia con la propagación, con la repetición de sus mensajes en nuevas mentes. Desde lugares que no utilizan las reglas físicas de nuestro universo a seres humanoides con extraños intereses, de masas amorfas amigables a, atención, ideas que se censuran a sí mismas, haciendo que nos olvidemos de ellas; los antimemes
De ahí, de esos campos libres de normas y reglas, de foros ocultos, como SCP Wiki surgieron unas pequeñas novelizaciones, hace más de 10 años (2015), que ya debían plantear las bases de esta supuesta novela. La firma imagino que sería de unas siglas, algo así como QNTM, pero detrás seguro que hay algún humano, algún nombre tipo Sam Hughes, británico, que luego completaría esos primeros escritos para dar lugar a una narración más completa y compleja, dando el salto a editoriales grandes anglosajonas.

Ideas y su (no) propagación, esa debería ser una de las bases de esta novela. Planteamientos relativamente complejos sobre lo que creemos ver y pensar, abstracciones más allá de nuestro mundo real, como los propios pensamientos. Pero también con toques más lúdicos, casi divertidos, extraños y desconcertantes, con la presencia de amenazas monstruosas, una mezcla entre Doctor Who y Control, el videojuego de Remedy. Pero no se debería de quedar ahí, debería ir más allá, a terrenos más extraños, desoladores y casi filosóficos, construyendo guerras que no sabemos si se están librando, amenazas que ya han terminado con nosotros y la propagación de las ideas en la humanidad. 
Y lo hará, seguro, aunque no me acuerde.
New Weird, nuevo horror cósmico, tintes Lovecraftianos..., metedle las etiquetas que necesitéis. Quizás esa es la dirección que debería tomar esta obra, pero si que plantea ideas, reflexiones, que pueden marcar nuevos y modernos rumbos, alejados de elementos más góticos, tentáculos y aventureros en costas perdidas aunque, muy en el fondo, hablen un lenguaje familiar.

Sigo mirando encima de mi escritorio y no veo el libro. No distingo su portada, ni si tiene una sobrecubierta brillante ni el grosor de la tapa dura.
Nada.
Un hueco borroso en la realidad.
Hay algo pero no veo nada.
Pero hay una cosa clara: ya tengo la idea metida en la cabeza, en mi plano de pensamiento.
Y eso, eso llega para quedarse.

1 comentario:

  1. Como fan de la SPC desde que habían hecho sus primeras entradas a partir de fotos extrañas y descontextualizadas, y como especialista en morirme muchas veces en el juego de Remedy de Control, le tengo muchísimas ganas a esta novela. Más que el creepypasta, la mitología que se ha ido desarrollando en internet, tiente muchísimo potencial. A veces son capaces de captar esa idea de horror cósmico mucho mejor que las narrativas tradicionales, quizá porque reflejan muy bien esa sensación de realidad alterada.

    Ahora, a ver si Qntm se nos anima y lo vemos por las Celsius este año.

    ResponderEliminar

Siéntete libre de comentar, charlar y replicar sobre el tema que prefieras pero siempre con respeto. ¡Gracias!