Vuelven los Peaky blinders con su cuarta temporada llena de acción, humo, mala leche y whisky.
Quizás se note una fórmula algo gastada, después de unas temporadas con tanta calidad y tan intensas pero los 6 nuevos episodios no rebajan el nivel general de la serie.
martes, 6 de febrero de 2018
miércoles, 11 de enero de 2017
De trenes, ouijas, genios y misterios varios.
La chica del tren es uno de esos extraños fenómenos que aparecen un par de veces al año. Basado en un best seller, de esos que encuentras en cualquier sitio, desde librerías a gasolineras y que a cada nueva edición amplían la faja del libro con una cifra creciente de millones de lectores, no resulta más que el típico thriller de sobremesa, con un misterio central que cualquier espectador resolverá antes del final y un tono soso durante todo el metraje.
viernes, 23 de septiembre de 2016
lunes, 22 de agosto de 2016
Alcatraz contra los bibliotecarios malvados - Brandon Sanderson / Ediciones B (B de Blok)
Alcatraz contra los
bibliotecarios malvados, además de tener uno de los títulos más molones que
se nos pueda ocurrir, supone el aterrizaje de Brandon Sanderson en la
literatura juvenil, después (o antes, atendiendo a la fecha de escritura) de su
incursión en la literatura para jóvenes adultos que supuso Steelheart y la saga de los Reckoners.
El primer volumen de las aventuras de Alcatraz es pura aventura y diversión,
tengas la edad que tengas, pero como bien se encarga de recordar el autor en
cada capítulo, Sanderson no es un tipo de fiar. Nos vuelve a engañar,
ofreciéndonos un precocinado de los
suyos, pero no es cuestión de quejarse: es de los mejores en su oficio y se
nota.
Vamos por partes.
| Portada de la edición española. |
jueves, 11 de agosto de 2016
Dark Water - Koji Suzuki / Satori Ediciones
![]() |
| Excelente portada de la edición española. |
Dark water es la recopilación de historias cortas de Koji
Suzuki, autor japonés especializado en terror y autor de The ring, entre otras obras, famosa por sus adaptaciones cinematográficas.
El libro, editado en España por Satori, nos lleva a un tenebroso paseo por
zonas acuáticas, que intenta bucear en las partes más oscuras de la psique y
comportamiento humano. Voy a abusar de las metáforas acuáticas, como podéis
comprobar; es lo que toca. Lo siento.
Resulta imprescindible señalar que Dark water no es un libro
recomendable para todo tipo de lectores. Los relatos son cortos pero ese
aspecto no influye a la hora de que sean simples o que sus ideas tengan poco
recorrido. El estilo de Suzuki hace que cada relato se construya poco a poco,
con mucha descripción tanto de entorno como de sensaciones, influyendo a la
hora de crear un terror psicológico, de lenta aparición, pero de poso amargo.
Un descenso lento por aguas frías y profundas. Ahí reside, quizás, la clave de
que el libro os pueda o no convencer. Sus historias requieren un trabajo de
fondo, donde nos tenemos que dejar batir por el oleaje y que el autor nos lleve
al punto que él desea. Esa condición, unida al estilo de la narrativa, supone
una barrera que puede ser definitiva a la hora de acercaros al libro. No ha
sido mi caso y Dark water me ha
convencido, a pesar de ese posible hándicap.
Otra de las características principales del libro es su temática cerrada en un elemento: el agua.
Parece increíble la diversidad temática que puede surgir de un mismo elemento.
Desde depósitos de agua en edificios de viviendas a islas artificiales creadas
por el ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial, pasando por cuevas
desconocidas con acuíferos subterráneos sin salida; todo es válido para que
Suzuki nos sumerja en las zonas oscuras de la condición humana. Las atmósferas
elegidas son asfixiantes, pegajosas, casi puedes sentir la humedad calándote
hasta los huesos y de esa misma manera, como si fuese un goteo lento, el
desasosiego se instala en el lector a medida que el relato de turno avanza.
Suzuki es conocido, sobre todo en Occidente, por ser el
artífice de The ring y secuelas, pero
como indica Jesús Palacios en la brillante lectura que cierra el libro, es uno
de los afortunados elegidos con el título de “El Stephen King de…” (sustituyan los puntos suspensivos por la zona
del mundo en cuestión). En esta ocasión y a pesar de que soy un lector constante del maestro del terror,
flaco favor se le hace a Suzuki con esa comparación. Los estilos son
diferentes, quizás unidos por un exceso en las descripciones, pero el escritor
japonés siempre busca el horror en el interior de las personas, en los
comportamientos y actitudes de sus personajes. Al saber que The ring es obra suya podemos caer en el
error de imaginarnos relatos oscuros llenos de niñas de colores grisáceos y
pelos largos por la cara o fantasmas que atemorizan a los protagonistas;
relatos llenos de giros sobrenaturales, influenciados por la potencia de las
adaptaciones cinematográficas. Nada más lejos de la realidad. Dark water basa su capacidad de
incomodar en el comportamiento humano, en madres controladoras, crueles bromas
que van más allá, problemas domésticos y padres que quiere dejan un último
mensaje a su hijo. No veremos muchos entes sobrenaturales surcando las páginas
de Dark water, el asombro viene de lo
retorcido del comportamiento humano. No hay que tomar esto como un punto en
contra del libro, los relatos funcionan igual de bien y consiguen su objetivo:
inquietar.
El medio ambiente de las historias es el mismo, el agua,
pero su carácter no puede ser más distinto.
El libro se abre con un pequeño prólogo, donde una abuela y
su nieto pasean por la orilla del mar, buscando objetos arrojados por la marea
y contando historias. En apenas tres páginas, Suzuki nos ambienta en su mundo y
nos mete de lleno en él en un arranque de oro para el libro. Agua que se agita es el primer relato y el más reconocible de la colección ya que contó con dos adaptaciones cinematográficas, una japonesa a cargo de Hideo Nakata en 2002 y la inevitable norteamericana en 2005 con Jennifer Connelly como protagonista, compartiendo título que precisamente es el mismo que utiliza el libro, Dark water. Esta historia de una madre controladora y su hija entra dentro de las más sobrenaturales del libro y es un excelente ejemplo del estilo de Suzuki: a pesar del supuesto terror sobrenatural que podría llenar el relato, el auténtico pesar viene por las implicaciones de las acciones humanas. Si éste no os convence, poco más puede aportar el libro para que cambiéis de idea.
Isla solitaria es
uno de mis preferidos y el que más me enterró en el barro malvado que nos
propone el autor. Una historia ambientada en una de las islas Daiba, zonas
artificiales creadas para instalar baterías de defensa, y que eleva la maldad y
el egoísmo humano a otro nivel, explotando la idea principal más allá de lo que
resulta común. Brillante.
El agujero se va
construyendo poco a poco, sobre un cimiento sólido de estructura clásica (muy
Poe, como indica Palacios en su escrito al final del libro) y giro final. En
este caso el terror viene marcado por la convivencia diaria de una pareja y sus
consecuencias. Vuelta al horror de lo cotidiano. Un crucero de ensueño puede englobarse dentro de los relatos de
corte sobrenatural, aunque los fenómenos inexplicables funcionen más como
argucia que como parte trascendental del relato. Esta crítica a las clases
sociales, a la relación entre ricos y pobres o al extremo desapego de la
burguesía nos lleva a un crucero de lujo por alta mar hasta que la nave se
detiene sin motivo aparente… y aparece lo extraño. El barco a la deriva puede resultar similar, pero conecta con la
parte ecológica de los medios marinos en una narración que mantiene la intriga
hasta el final.
La acuarela es el
relato más arriesgado de la colección. Un juego metanarrativo que sale bien,
convence y juega con la trama y por extensión con el lector, hasta el final. Un
ejercicio de estilo y de inventiva que brilla en el conjunto del libro.
El bosque en el fondo
del mar es el relato clásico y que se encuentra más alejado del terror. Una
narración entre la aventura y el drama, claustrofóbico y que enlaza con el Epílogo que arroja algo de luz en la
oscuridad de la obra. Una historia sobre la responsabilidad de ser padre y el
peso de las situaciones extremas.
El libro, en la edición española de Satori, incluye un breve
ensayo de Jesús Palacios, Puente sobre
aguas turbulentas: Koji Suzuki y Dark water, que ahonda sobre la obra del
autor y los relatos incluidos en la recopilación. Un muy buen añadido por uno
de los mayores expertos en el género de nuestro país y que hace que apreciemos
un poco más lo que acabamos de leer. La edición de Satori cuenta con una
excelente portada, una muy buena traducción con algunas notas al pie que
siempre nos aclaran aspectos sobre la cultura japonesa que nos resultan
extraños y el broche de oro con el añadido de Jesús Palacios. Nada que añadir,
un gran trabajo de la editorial asturiana a la que no puedo más que
recomendaros que tengáis en cuenta a la hora de buscar lecturas
interesantes.
Dark water nos
arrastra a pozos profundos, siempre con el agua al cuello, aunque nos
encontremos en la relativa seguridad de nuestro sofá con el libro en las manos.
Después de beber en él nos queda un poso oscuro, un regusto amargo. No es un
libro accesible para todo tipo de lectores ni para nadie que no quiere ver
interrumpida su paz con la oscura versión de los actos humanos. Koji Suzuki es
un escritor de ideas potentes y malvadas, capaz de convertir un plácido paseo
en yate, una tarde de espeleología o una expedición en algo oscuro, malsano.
Desasosiego sería el término adecuado. A mí me ha convencido y he tardado en
quitarme esa molesta humedad de encima. Dadle una oportunidad.
viernes, 5 de agosto de 2016
Los misterios de la gata Holmes - Jiro Akagawa / Editorial Quaterni
Los gatos son unos animales excepcionales. Más allá de la
eterna duda entre perros y gatos, si hubiese que elegir un animal que cumpliese
como detective, los felinos se llevarían el
gato al agua (ja-ja-ja), dejando de lado al típico sabueso estilo Sherlock.
Su inquieta inteligencia, la capacidad de atención, el poder pasar
desapercibidos si lo desean… esos son sus poderes
de base. Holmes, la protagonista
felina del libro, no podría ser menos. La gatita calicó (de las típicas de tres
colores, vamos) resulta ser una gran detective, con una capacidad de deducción
y de comunicación increíble. Sobre todo, teniendo en cuenta que su compañero no
es otro que Katayama, un joven detective de la policía japonesa, apodado princesita por sus compañeros y un
auténtico desastre en casi todo lo que se propone.
Con estos mimbres y situada en un contexto de novela de
detectives clásica, la primera entrega de la colección de novelas de la gata
Holmes no solo sirve para introducir a los personajes, sino que presenta un
caso con varias ramificaciones, de difícil resolución. Y no tan infantil o blanco como pueda parecer. Pero vayamos
por partes, como buenos investigadores.
Los misterios de la gata Holmes de Jiro Akagawa es la primera
novela de la amplia saga de la gata detective, que goza de muchísima fama en
Japón, con serie de tv incluida, tal y como se reseña en la fantástica
introducción con la que cuenta la edición en castellano de Quaterni. Arrancó en 1978 y sigue vigente hoy en día, con 50 novelas a sus espaldas. Casi nada.
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| Promo de la serie de tv japonesa. |
Como es característico de este tipo de novelas, la premisa
principal es bastante directa: una chica aparece brutalmente asesinada y su
muerte se relaciona con una prestigiosa academia femenina y una red de
prostitución conformada por alumnas del mismo centro. Un escandalazo, vamos. El detective Katayama, con toda su inocencia y
su despiste innato, se hace cargo del caso, a pesar de que acercarse a las
mujeres no es lo suyo… En todo buen policiaco (al igual que en cualquier buen
capítulo de Los Simpsons) la
investigación inicial se complica, se ramifica, dando lugar a nuevos asesinatos
e incluso una muerte en una habitación cerrada por dentro, las favoritas de
Katayama.
Los misterios de la gata Holmes es un libro devorapáginas, uno de esos casos en los que avanzas hacia la
conclusión de sus 260 páginas casi en un suspiro. Un libro muy entretenido,
vibrante, divertido y fácil de leer, quizás demasiado fácil de leer (si es que
eso existe, o se admite como piropo). El estilo de Akagawa resulta clave para
ello: sencillo (no confundir con simple), con mucho diálogo, la cantidad justa
de descripción y un ansia por avanzar de manera constante en la historia, casi
sin pararse a contemplar las situaciones o en ahondar en detalles. Este
aspecto, que podría verse como un algo negativo, aporta al conjunto de la
novela una sencillez y un buen hacer
que le sienta como un guante. Fuera pretensiones, puro y duro entretenimiento.
Y con gatitos. La historia detectivesca funciona, los personajes principales
cumplen y además, hay un par de claves más: la crudeza y realidad de los
asesinatos y un finísimo sentido del humor que abarca toda la novela, desde su
arranque hasta el final, a pesar de que en determinados momentos la trama se
oscurezca un poco.
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| Akagawa enseñando dónde hay que dejarle los yenes. |
La pareja protagonista, 50% humana 50% gatuna, es otro de
los atractivos del libro. La presencia de un gato detective no debe crear
reparos a la hora de leer ya que en ningún momento la trama o las apariciones
de Holmes resultan infantiles ni demasiado increíbles para el desarrollo
(partiendo de la base de que el libro trata sobre una gata con inclinaciones
detectivescas, claro). El auténtico detective de la historia es Katayama, el
ejemplo viviente del típico personaje japonés tímido, patán y casi arrollado
por la vida. Vive con su hermana, sin pareja a pesar de estar cercano a la
treintena (pecado mortal en el Japón más tradicional) y trabaja en la policía
como detective gracias a su mentor (tanto laboral como personal), el
superintendente Mitamura. Katayama se marea con la sangre, se vuelve tímido con
la presencia de las mujeres, duerme en el trabajo, es olvidadizo… pero cuando
se motiva, un ligero brillo de atención se activa en su mente. Resulta
imposible que no te caiga bien, aunque pueda llegar a desesperar un poco.
Tiene, incluso, una especie de progresión como personaje, a pesar de lo corto de
la novela. No se le puede pedir más (bueno, que espabile, pero esa es otra
historia…).
Si Katayama es la parte humana
de la pareja protagonista, Holmes, la gatita calicó, es la felina, aunque a
ratos resulte más humana que su pareja. Holmes es la gata del decano Morisaki,
amigo de Mitamura y el primero que levanta el escándalo de la red de
prostitución universitaria. La gata tiene total libertad para moverse por la
academia y fijarse en todo lo que ocurre, pero además posee una capacidad de
razonamiento y de comunicación fuera de lo normal. Ya se nos presenta como un
personaje de pleno derecho a las pocas páginas de iniciarse la novela y en
ningún momento se entra en el terreno de lo ridículo o lo infantil. Como decía
anteriormente, el mayor obstáculo a vencer por la novela es que trata sobre una
gata que ayuda a resolver casos, pero no cae en la exageración fácil. Holmes es
muy lista, escoge entre amigos y enemigos y ayuda a Katayama a centrarse en
pistas imposibles, pero nada más.
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| La gatita calicó televisiva. Un amor. |
La novela, además de tener un inicio potente (en las
primeras páginas ya hay un brutal asesinato) no baja la intensidad en ningún
momento, con momentos de relax cómico y muertes bastante brutales. Es una
novela muy recomendable para dejarse llevar y disfrutar, tanto de la trama policiaca
como de la visión de la sociedad japonesa de finales de los 70, con notas al
pie aclarando algunos aspectos, aunque en algunos momentos se abusa de ellas.
La edición de Quaterni es muy buena, flexible, ligera, con una introducción
excelente sobre el autor y su extensa obra, aunque la traducción flojea en
algunos momentos con expresiones raras y diálogos con continuidad extraña, pero
sin lastrar demasiado la lectura. La resolución del caso, que es a lo que todos
queremos llegar al empezar, se sostiene, sin ser nada demasiado espectacular ni
recurrir a artificios extraños. Un excelente añadido a la colección de grandes
detectives que tiene abierta la editorial y que nos acerca títulos poco
conocidos por nuestro país.
Los misterios de la
gata Holmes es una presentación excepcional para una serie de personajes que
funcionan a la perfección y que mantiene el nivel durante toda la lectura. Ágil, rápido, divertido y que crea adicción, es
un libro muy recomendable para leérselo del tirón y esperar por la siguiente
entrega, a finales de año probablemente. A mí ya me han convencido para
repetir.
martes, 26 de julio de 2016
Material sensible - Neil Gaiman / Editorial: Salamandra
La creatividad de Neil Gaiman es un pozo sin fondo, un animal
voraz. Se mueve como un todoterreno ante cualquier situación, ya sean cómics,
guiones de televisión, novela, cuentos infantiles e incluso poesía. Cuando te
salen las ideas a presión de tu cabeza, muchas mueren sin llegar a
desarrollarse, quedando sin evolucionar como un pokemon de poco nivel (toma referencia
de moda), así que el uso del cuento como forma de almacenar y dar vida a esas
ideas resulta clave. No todas las tramas dan para una novela de 400 páginas y
una adaptación audiovisual, pero si para una satisfactoria narración de 30
páginas y conseguir que salga de tu cabeza para dejar hueco a las nuevas.
El problema viene cuando las editoriales no están conformes
con publicar recopilaciones de cuentos, dicho por el propio Gaiman en el
brillante prólogo de Material sensible.
Quedan relegadas a caprichos excéntricos de autores más o menos consagrados o a
editoriales pequeñas que luchan contra viento y marea para traernos material
nuevo (si, hablo de Fata Libelli, como no). Material
sensible se engloba dentro de la primera categoría. Gaiman es un escritor
con una legión fiel de seguidores, varias adaptaciones a sus espaldas (atención
a la llegada a la Tv de American gods
dentro de unos meses; tráiler de la Comic
con de éste año aquí); un renombre a prueba de balas, vamos. Ésta no es su
única recopilación de relatos: Humo y
espejos nos llegó en 1999, a través de Norma y Objetos frágiles diez años después, con Roca, al igual que El cementerio sin lápidas (2012). También
hay que tener en cuenta que la habilidad de Gaiman como narrador de relatos se
puso a prueba con la serie de comic The
Sandman (Vertigo, editada en
España por ECC) y sus numerosas incursiones en el terreno de la literatura
infantil, además de sus escarceos con otras formas de comunicación como guiones
de televisión (para Doctor Who, por
ejemplo) o sus lecturas y actuaciones teatrales. Un hombre del Renacimiento.
Pero a lo que íbamos: Material
sensible es su última recopilación de relatos en castellano que reúne 24
cuentos y poemas, 25 si tenemos en cuenta la Introducción que, en éste caso se puede considerar un relato más por
su contenido. Como en todos los libros de esta índole, de tantos relatos y que
llega a las casi 400 páginas, tenemos un poco de todo, en temática, desarrollo
y calidad, pero en conjunto el nivel es bastante alto.
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| A Gaiman siempre me lo imagino así. Manías. |
En los 24 relatos siguientes, Neil Gaiman se atreve con
todo, recurriendo a sus mundos y pesadillas favoritas. Cuentos fantásticos algo
retorcidos, narraciones de encargo,
una vuelta al mundo de American gods,
poemas… todo entra dentro del saco y aunque parezca imposible, el mix funciona. Gaiman tiene un toque
especial, casi mágico, para conferir vida a sus escritos en mundos fantásticos
íntimamente unidos a nuestra realidad. Material
sensible resulta un regalo para aquellos que somos fans del autor pero también
cumple como carta de presentación para aquellos que nunca hayan leído nada del
escritor inglés.
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| Detalle de la portada anglosajona. |
En el conjunto hay relatos que funcionan mejor que otros. El
arranque con Un laberinto lunar y Lo que pasa con Cassandra es
inmejorable; un relato de fantasía y terror y otro de un imposible suspense
psicológico con una elegante finta final. Ambos relatos suponen un buen ejemplo
de lo que consigue Gaiman con sus escritos, esa habilidad para transportarte a
lugares prohibidos, oscuros o luminosos, pero con alguna raíz enterrada en la
realidad. En el resto de la colección destacan “La verdad es una cueva en las montañas negras…” de fantasía a muy
alto nivel; Naranja o como completar
un relato a base de respuestas de cuestionario; Un calendario de cuentos donde Gaiman desarrolla mínimamente doce
ideas geniales; El caso de la muerte y la
miel con una visita al universo de Sherlock Holmes en relación con la
excelente película Mr. Holmes (Bill
Condon, 2015); Clic-Clac, el sonajero
con Gaiman disfrazado del Stephen King de El
umbral de la noche; Las nada en punto,
con el Undécimo Doctor en un excelente capítulo de la serie o Black dog con el interés de volver a ver
a Sombra después de American Gods. Tampoco
se quedan atrás El hombre que olvidó a
Ray Bradbury, Un conjuro contra la
curiosidad, Terminaciones femeninas
o En Relig Odhràin. Resulta difícil
dejar alguno atrás (como el estupendo díptico de variaciones de cuentos
populares que forman Ceñirse a las
formalidades y La joven durmiente y
el huso) cuando el nivel general está tan alto. Incluso se agradecen las
incursiones poéticas que se pueden utilizar como descansos entre tanto relato estupendo (si, la poesía no es lo mío…).
Material sensible
es un buen ejemplo de lo que es Neil Gaiman como creador y eso no es poca cosa.
La colección de relatos que edita Salamandra en castellano, en una edición con
una portada llamativa, grafismos en los títulos de cada relato y un buen trabajo
de traducción (incluso en relatos con universos propios como el de Doctor Who), resulta esencial para los
seguidores de Gaiman y un excelente regalo para aquellos a los que queramos convertir. 25 relatos con mucha calidad
y poco relleno, que te hacen deambular entre la luz y las sombras, en el
trabajo de un autor que genera ideas con una facilidad y una abundancia pasmosa.
Lo hace tan sencillo que parece tan simple y natural como respirar, casi un juego.Un capricho
de genio.
martes, 12 de julio de 2016
Homo homini lupus: cuentos oscuros de lo humano – Robert Shearman / Editorial: Fata Libelli
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| Portada, tan inquietante como el contenido. |
Hay lugares que dan miedo, incluso sin haber puesto un pie
en ellos: cementerios, casas abandonadas, hospitales, bosques nocturnos… Es un
terror grabado a fuego en nuestra mente, producen escalofríos solo con pensar
en ellos. Hay otros que no nos inquietan tanto, nos resultan familiares e
incluso cómodos y no pensamos que el terror pueda acecharnos en ellos.
Por suerte (o desgracia), Robert Shearman viene para
rompernos los planes y traernos el horror a la puerta de nuestra casa. Y sin
avisar.
La colección publicada por Fata Libelli (enorme trabajo de la editorial digital por buscar
material para sorprender) incluye ocho relatos de los cuales puedo decir que me
han convencido todos, menos uno. No solo
convencer o gustarme, sino que se han quedado a vivir en un rincón escondido
del cerebro, ahí donde se almacenan las ideas que producen las pesadillas.
La nota de los editores con la que se abre el libro (aparte
de la recomendable lista de temas para escuchar mientras lees) explica con
detalle la importancia de lo grotesco en la narrativa de Shearman, de la
desviación de lo normal (si acaso existe eso de “lo normal”) junto con una fina
ironía en todos sus planteamientos. Una mezcla de terror y humor que funciona a
la perfección, unido a su particular estilo a la hora de escribir. Shearman
tiene experiencia en el mundo del teatro y de la televisión (el episodio Dalek de la primera temporada moderna de
Doctor Who es suyo) y se nota a la
hora de leer sus trabajos. Frases cortas, concisas o discursos que se cortan
como si estuviésemos en leyendo el pensamiento de los protagonistas. El estilo provoca un mayor desconcierto al
no comprender las situaciones planteadas al mismo tiempo que el protagonista,
compartiendo su incredulidad, identificándonos con ellos aún en los momentos
más difíciles o incomprensibles. Una cercanía que ayuda a romper la barrera
de lo grotesco, la fisura que podría suponer el no entrar en el juego propuesto
por el autor y que el desconcierto nos alejase de la lectura. Por suerte (u
oficio) esa ruptura no sucede y la lectura avanza rápida y fluida, cayendo en
la espiral de locura que se abre con cada relato.
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| Shearman, un Dalek y un montón de libros. Best picture ever. |
Entre tanta historia nos encontramos todo tipo de
situaciones con ciertos denominadores en común: una situación relativamente normal
que se ve sacudida por algún elemento extraño que altera los cimientos mismos
de esa cotidianeidad. Como el
propio subtítulo de la colección indica, la parte oscura de los procesos
humanos tienen una gran importancia en cada uno de los relatos. Además de la
aparición de lo extraño, lo imposible o lo grotesco, los comportamientos
humanos tienen gran importancia, en concreto los referidos a la familia o la
vida en pareja. Shearman deshace hasta las últimas consecuencias las
relaciones, pasando de la luz al pozo más oscuro, a la misma vez que lo extraño
hace aparición. Quizás las relaciones de pareja o las paterno-filiales sean las
que más aparecen en sus relatos, casi de manera irremediable todas las
historias terminan derivando hacia esas dos clases de relaciones y los
sentimientos que acarrean (posesión, envidia, preocupación, obsesión…).
No me gusta desentrañar demasiado acerca de los entresijos
de cada libro, prefiero que cada uno se vaya sorprendiendo con la lectura. En
esta ocasión y al ser un conjunto de relatos, merece la pena pararse a detallar
de qué va cada historia.
Alicia a través del espejo abre la recopilación y quizás sea el
que menos me ha convencido aun teniendo buenos momentos. Es la historia de una
pareja perfecta cuya convivencia con sus vecinos comienza a ser insoportable.
Envidias, el anhelo de lo prohibido, la curiosidad por la vida de los demás,
los estilos modernos de vida… todo queda englobado en esta historia, pero no
termina de gustarme del todo, quizás debido a su excesiva frialdad, en parte
generada por los protagonistas.
Hagas lo que hagas es una de las piezas centrales de la recopilación
y es que un relato cuyos protagonistas son un hombre y un perro que deben
compartir celda en el infierno debe llamar la atención. Además de su idea
principal, la historia tiene una dosis muy compensada de humor y una parte
final que os va a sembrar una idea muy peligrosa en el cerebro. Imperdible.
Rotulador azul, rotulador amarillo planta las bases de lo que
es el estilo de Shearman. Un viaje a casa de un padre, ansioso por ver a su
familia, comienza a oscurecerse, un
tránsito entre lo familiar, cercano y real con la parte más oscura, hasta
dejarte con la boca abierta.
Peso pluma es mi favorito. Juega en la misma liga que el relato
anterior, comienza con una escena más o menos normal, en éste caso una pareja
que sufre un accidente de coche y termina de la manera más oscura y loca que se
pueda imaginar. Un espectáculo terrorífico propio de “Historias de la cripta”.
Un maldito milagro tras otro y El bigote de George Clooney
son dos de los relatos más oscuros y grotescos del libro. La improbable
historia de una niña embarazada y un relato sobre una obsesión (con algo de
síndrome de Estocolmo) tocan las peores partes de la mente humana. Me dejaron
hecho polvo, a decir verdad.
El espacio oscuro… parte de una idea original, un Dios hablando
con una suerte de Eva y Adán, con una narración muy particular para ahondar en
la condición humana relativa a la vida en pareja. Junto con la primera, la que
menos me ha gustado.
Ola de frío es el broche de oro de la colección de terrores. La
Navidad era lo único que le faltaba a Shearman por arruinarnos y lo consigue con éste relato. Otra vez volvemos a leer
sobre las dificultades de la vida familiar, el cuidado de los hijos y un Papa
Noel que se aparece en Nochebuena con un contrato que firmar a cambio de una
bicicleta.
Homo homini lupus es una colección de terrores, de fobias y temores
actuales que no se queda en la mera aparición de un monstruo o una situación
terrorífica, va un paso más allá e introduce el terror en nuestros
comportamientos cotidianos, donde se vuelve especialmente efectivo. El
estilo de Shearman es un arma afilada que nos corta y despedaza, dejándonos
indefensos ante lo grotesco envuelto de pura normalidad. Atreveos a quitar el
envoltorio, a pegarle un vistazo al hombre que es el lobo que acecha al hombre. Fata Libelli hace un trabajo excepcional trayéndonos lecturas como
ésta, perfectamente traducidas y a un precio más que ajustado. No será la
última vez que lea algo suyo, seguro.
Aquí tenéis el enlace por si os apetece para haceros con el libro. Obligatorio.
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